Foto: Un bizcocho para Teo, tienda o dulce y esponjosa tentación

Un bizcocho para Teo, tienda o dulce y esponjosa tentación

Abre un oasis para los amantes de los bizcochos y brownies con la calidad y el sabor como bandera
Texto
Alejandra Yañez
Publicado 01/06/2016

En un época en que los cupcakes y las coloristas coberturas made in USA dominan la repostería, es toda una hazaña que dos emprendedores hayan abierto una tienda fundamentada en bizcochos suaves, esponjosos, equilibradamente dulces, sin conservantes y diametralmente opuestos a esos productos del mismo nombre que pueblan los lineales de supermercado.

Un bizcocho para Teo, así se llama esta tienda de los susodichos y otros dulces en el corazón del madrileño barrio de Salamanca que abrió sus puertas hace dos meses y es una apuesta personal del matrimonio formado por Blanca Spottorno y Javier García. Aunque todo comenzó mucho antes, un par de años atrás.

Blanca y Javier eran de esas parejas que gustaban de recibir en casa a sus amistades con comidas y dulces variados y como a otros muchos les decían aquello de “tendríais que abrir un negocio de bizcochos, son buenísimos”. A fuerza de oírlo, el matrimonio decidió probar de una forma modesta, acudiendo a mercados y mercadillos donde colocaban sus creaciones. Fue esta una manera de testear si era verdad que lo que hacían gustaba a todo el mundo.

Puesto tras puesto se dieron cuenta de que sí, de que encandilaban a quienes los compraban y fueron ampliando sus pequeños dominios con un obrador propio, venta on-line, venta en otros establecimientos (como Mantequerías Bravo), hasta que esta dependienta y este entrenador personal dejaron sus trabajos y se lanzaron a atender al público en la calle Montesa, 33, esquina Ortega y Gasset.

   

Javier García nos cuenta cómo moldearon esta suerte de sueño y empresa familiar. “Nosotros hacemos todo: los bizcochos, el envasado -que diseñamos personalmente-, el marketing, el reparto… Es la forma que tenemos de cuidar tanto el producto como la presentación. Hay que tener en cuenta que es algo supertradicional que se estaba perdiendo frente a otras cosas más de moda y el cuidar todos los detalles es un añadido”.

Habrá que contar quién es Teo. Pues… el perro de esta pareja, que cuando cocinaban en su hogar daba vueltas por la cocina mendigando por alguna cosa, porque los olores inundaban la casa. “Al poner el negocio supimos desde un principio cuál sería el nombre, él siempre estuvo allí… “, relata este emprendedor. Y por supuesto, habrá que saber quién es la repostera detrás del obrador en Alcobendas. Quizá alguno se extrañe de que, ahora que están tan de moda los stages y prácticas en lugares de relumbrón, Spottorno sea una cocinera hecha así misma con intuición y práctica. “Blanca -dice Javier- es una cocinera estupenda, la típica persona que tiene mano con la cocina, mitad española y mitad francesa. Y puede que ser medio francesa le haya dado una mano especial para la repostería, pero definitivamente ha aprendido probando y experimentando mucho”.

   

“La clave es siempre -explica- usar primera calidad: mantequilla nunca margarina, buena harina de trigo, azúcar blanco o moreno, vainilla Bourbon, etc. y nada de conservantes. Nuestros bizcochos duran como máximo 10 días hechos y cuando se cortan lo único que hay que hacer es taparlos con un filme de plástico porque el aire es su enemigo. Pero la verdad es que si te dura 10 días, hemos fallado… “.

Y de estas pruebas, intuición y buenos ingredientes han salido los 16 sabores de bizcochos que ofrecen de los que los de zanahoria y los de toque de queso son los más vendidos (mini a 2,5 euros y grande a 10 euros). Los más grandes vienen perfectamente envasados con estilo: dentro de una bolsa de papel marrón, con un cuchillo de madera para cortarlos y con azúcar glass para espolvorearlos. No obstante tienen múltiples formatos, por ejemplo, si se quiere llamar la atención con un regalo diferente, un favorito podría ser la caja semanal, que contiene uno mini para cada día y todos distintos por 18 euros.

Aunque no solo de bizcochos vive el hombre y su otro producto estrella es el brownie, que pega fuerte en sus seis variedades (entre 2 y 4,5 euros) con el doble chocolate y el chocolate con nueces como best sellers. Hay mucho más como los bizcochos salados para los más atrevidos que no se verán decepcionados; los sandwiches dulces, bizcochos con forma de emparedado rellenos de crema -una auténtica bomba-; soles de Teo, un hojaldre relleno de Nutella -bomba dos-; tartas, desayunos y bocados.Todo ello esta disponible para hacer caterings de meriendas y desayunos para particulares y empresas en los que, de nuevo, la presentación es un plus.

La mejor referencia es que vuelven los clientes. Si uno está dentro de la tienda puede ver a alguna pidiendo “su brownie” y, de hecho, Javier García nos cuenta que el abrirla fue demanda de ellos, que querían un punto fijo donde ir a comprarlos. Hay algo más a destacar de esta tienda, su horario, que surgió del ensayo y error sobre a qué hora aparecían los clientes (iniciativa que estaría bien que siguiera algún que otro local). De 11.00  a 14.30 y de 16.30 a 20.30 y los sábados de 11.00 a 15.00.

Tienen unas buenas redes sociales para estar al día de novedades y horneados con Facebook, Instagram, Twitter y Pinterest, este último ideal para ver de todo de lo que son capaces. Y si hay que poner peros, su venta on-line está todavía en ciernes y se hace todo por teléfono y correo electrónico, si bien ya hablan de subsanarlo. 

   

Un Bizcocho para Teo
C/ Montesa, 33 (esq. Ortega y Gasset) - Madrid
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