Preparación

  1. Picar el jamón muy fino en una picadora o a cuchillo.
  2. Calentar la leche en un cazo, pero sin que hierva.
  3. Derretir la mantequilla en una cazuela grande a fuego lento para que no se queme. Agregarle una cucharada de jamón y rehogar unos segundos.
  4. Añadir la harina poco a poco y remover con unas varillas. Esto es importante porque la bechamel queda más fina si se remueve con varillas. Tostar la harina ligeramente, hasta que no tenga sabor a crudo.
  5. Incorporar la leche caliente poco a poco, disolviendo bien la harina y removiendo sin parar para que no se formen grumos. Cuanto más se mueva la bechamel más fina quedará, es secreto es remover mucho.
  6. La masa debe cocer ligeramente durante 20 minutos, removiendola sin parar.
  7. Cinco minutos antes de terminar la cocción añadir el jamón y mezclar bien. Rectificar el punto de sal.
  8. Pasar la masa de las croquetas a una fuente untada con mantequilla y dejar que se enfríe. Lo mejor es conservarla toda la noche en la nevera y formar las croquetas al día siguiente.
  9. Cuando la masa esté fría y reposada, ir moldeando las croquetas con dos cucharas o con la mano. Pasarlas por huevo batido y pan rallado.
  10. Freírlas en tandas en una sartén honda llena de aceite de oliva. Es importante que queden sumergidas por completo en la grasa.
  11. Sacarlas con una espumadera y colocarlas sobre papel de cocina.
  12. Disponer las en cuencos forrados con papel vegetal y servir calientes.