VALORACIÓN97/100
TIPO
VARIEDADES
Palomino fino
BODEGA
González Byass
FORMATO
50 cl
ORIGEN
D.O. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda
REGIÓN
Andalucía
PAÍS
ESPAÑA
PVP RECOMENDADO 100 €

No hacía falta que el concurso International Wine Challenge eligiera, hace apenas unos días, la última saca de Tío Pepe Cuatro Palmas como Mejor Vino del Mundo 2019, para que supiéramos que, efectivamente, el vino más viejo de la colección de superfinos que presenta cada año González Byass es una joya líquida estratosférica.

El Champions of Champions Trophy otorgado por el jurado de IWC en la 36º edición de sus premios hace justicia, pues a la calidad de Cuatro Palmas, que con sus 53 años de edad promedio es el único vino de la excelsa colección que ha superado la categoría de fino para convertirse en un noble amontillado, un elixir seco, punzante y complejo, con una poliédrica expresión aromática –notas de madera vieja, laca, almendras, especias dulces– y paladar contundente, de una persistencia que se antoja imposible.

Aún cuando es el bendito Cuatro Palmas el vino que se ha llevado el premio mayor en esta ocasión, bien vale la pena probar los otros tres finos de la serie que Antonio Flores, director técnico de González Byass ha concebido para mostrar a los paladares curiosos y pituitarias inquietas los matices de «las edades de Tío Pepe», seleccionando cada año unas partidas muy limitadas de las botas más singulares que albergan las naves de crianza donde envejecen los vinos que concluyen en las soleras que dan lugar al fino más famoso de todos los tiempos. Para escoger estas partidas, Flores se acompaña cada año de un experto que aporta su propia perspectiva a la selección. En la última edición de los Finos Palma, la estrella invitada resultó ser la master of wine Natasha Hughes.

Gracias a ella, y a la inspiración del sabio Flores –enólogo poeta nacido en las mismas bodegas de Tío Pepe– hoy tenemos este espectacular vino de pañuelo –de esos tan buenos que los jerezanos gustan usar para perfumar el pañuelo que llevan en el bolsillo, para sí poder olfatear los maravillosos aromas cuando les viene en gana– que enamora a los sherrylovers del mundo (y hay que probar aunque sea una vez en la vida).

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