El calor ya está aquí –con perdón por el egocentrismo: me refiero al lugar donde vivo, Madrid– y lo más probable es que no nos abandone al menos hasta septiembre.
Como, en estas condiciones termoclimáticas, el cuerpo nos pide cualquier cosa que no sea un tinto serio y contundente, habrá que echarse al buche todo lo otro. Es decir: blancos, rosados, espumosos, finos, manzanillas… y también tintos de perfil más grácil y jovial, por qué no.
Porque, a pesar de lo que la mayoría supone, no todos los tintos son de chimenea, jersey y chuletón. También los hay que pueden disfrutarse junto a la piscina, en un picnic primaveral o –ya puestos– en el chiringuito playero.
Claro que estos tintos son muy distintos de aquellos otros. Suelen ser más jóvenes, generosos en su expresión frutal y admiten un consumo por debajo de los 15º. Aunque no todos son precisamente ligeritos, también los hay bien concentrados y coloridos.
Tal el es caso de los riojas jóvenes de-toda-la-vida, aquellos que se elaboran con el método de maceración carbónica (fermentando los racimos enteros). Son los llamados vinos del año, que más vale finiquitar antes de que les condene el calendario.
Como aquellos, Erre Punto –el tinto que aquí nos ocupa– es riojano y joven. Y también se elabora siguiendo el proceso de la maceración carbónica. Pero tiene truco.
Porque Fernando Remírez de Ganuza, erre que erre con sus innovaciones y artilugios, siempre en busca de mejorar lo aparentemente inmejorable, se saca aquí otro genial invento de la chistera.
Como no todos los racimos de uva son iguales, ni todas las uvas del mismo racimo tienen las mismas virtudes, Ganuza destina aquellas que maduran en los hombros del racimo –con una mayor exposición a los rayos del sol– a sus vinos grandes, mientras que las puntas se destinan a este Erre Punto.
Gracias a ello –y al meticuloso cuidado que esta bodega aplica a todos los procesos, acorde al perfeccionismo de don Fernando– Erre Punto es, desde su nacimiento, uno de los mejores tintos jóvenes de Rioja. Así lo confirma la flamante añada 2014: bello color rojo azulado, aromas intensos de frutos del bosque, seductores matices florales y una boca fresca y amable, pero jamás efímera. Porque Erre Punto tiene carácter, tanino, estructura y todo lo que hay que tener para enamorar.
Camarero, traiga otra botella, por favor.
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