Valenciano y amante de ese "terroir" que llena sus platos de sabor sin rechazar toques de la gastronomía de la globalización, este alumno de Ricard Caramena despunta por méritos propios

Platero pertenece a esa estirpe de cocineros valencianos apegados a la tierra y a los sabores del entorno que no se sonrojan por aprovechar los ingredientes que le proporciona la globalización de los mercados. Es alumno de Ricard Camarena y posee una técnica que solo es equiparable a su refinada capacidad creativa.

Declara sin complejos que su local respira esencia de barrio y que persigue la cercanía y la complicidad. Se trata de un espacio tan acogedor y cálido que los comensales no quieren marcharse. Sus visitantes se encuentran cómodos dejándose mimar por Alejandro y Raquel, su mujer, que ejerce de jefa de sala y se ocupa de ofrecer buenos aceites, una notable selección de quesos y un magnífico pan. 

Su desparpajo técnico le permite dar una vuelta de tuerca a la tradición para lograr un suculento y delicado All i pebre de anguila ahumada, una deliciosa Empanadilla de pisto valenciano, una sabrosa Pasta de berenjena con yema de huevo y encurtidos, o la sorprendente Costilla de potro, de textura finísima y sabor muy agradable. Platos con mucha enjundia, bien resueltos y bien pensados con los que agrada desde una compleja y reconfortante sencillez.

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