En Estados Unidos es un icono de España junto con Almodóvar, Penélope Cruz, Gassol, Bardem o Banderas.  Es un pionero, un emprendedor, un superviviente, un ejemplo a seguir y el mejor embajador de de la cocina española en América del Norte.

La revista Time lo puso en el puesto 21 de su lista de los 100 personajes más influyentes de 2012. Obama le invitó a cenar en Navidades de 2011. Dirige una veintena de restaurantes de éxito repartidos por todo el territorio y una web para promocionar y distribuir productos españoles.

Nació en Mieres (Asturias) y con 12 años preparaba platos de cocina para toda su familia, y con tan sólo 15 años entró en la Escuela de Restauración y Hostelería de Barcelona donde hizo pandilla con Sergi Arola, Carles Abellán, Albert Raurich y otros cocineros de su generación con los que también coincidió trabajando en el equipo de El Bulli de Ferran Adrià a mediados de los 90.

Con 21 años, decidió irse a Estados Unidos a trabajar en El Dorado Petit que por entonces abrió –sin éxito- en Nueva York. Tras una corta etapa en la Gran Manzana se traslado a Washington, donde sigue viviendo y ha construido su imperio. “Me enamoré de la idea de que en Estados Unidos todos es posible –confiesa- y la hice mía. Mi historia es la evidencia de que el sueño americano existe y aún es posible. El éxito ya no consiste únicamente en conseguir tus objetivos. Los desafíos a los que nos enfrentamos hoy —el hambre, la pobreza, la desigualdad o la guerra— han estado siempre con nosotros, pero eso no quiere decir que deban quedarse Se trata de emplear nuestras habilidades y talentos para hacer algo más grande en el mundo. Ese es el nuevo sueño americano”.

Su restaurante Jaleo fue el primero en introducir la cocina de tapas en Estados Unidos. Dentro del grupo empresarial ha desarrollado diferentes modelos de negocio: Café Atlántico, inspirada en la cocina de Hispanoamérica; Zaytinya, cocina del Mediterráneo Oriental; Oyamel, cocina mexicana tradicional; y Minibar by José Andrés, donde sirve menús creativos para un reducido grupo de comensales.

En 2013 obtuvo la nacionalidad estadounidense, después de haber residido y trabajado en el país durante 23 años y pidió a Obama que sacara adelante su polémica reforma de las leyes de inmigración. "José Andrés es el ejemplo número uno de lo que ocurre cuando damos a los inmigrantes la oportunidad de echar raíces en este país y crear negocios y empleos", dijo Obama, citando al cocinero español como ejemplo de lo que sucede en EE UU cuando los inmigrantes acceden a las mismas oportunidades económicas que el resto de ciudadanos.

Inquieto, emprendedor, hiperactivo… Siempre involucrado en varios proyectos a la vez. Otro de sus éxitos ha sido el curso de cocina española en el Internacional Culinary Center de NY, una de las más prestigiosas escuelas de hostelería de Estados Unidos.  Es el primer programa de estudios españoles en el ICC, con el objetivo de que se conozca más nuestra gastronomía en EEUU y en el mundo. Reconoce que ha sido un honor introducirla en instituciones tan prestigiosas como el ICC, Harvard o la George Washington University. 

Para él trabajar en gastronomía es una forma de difundir la cultura. Forma parte del cuerpo diplomático de gastronomía de EEUU, una iniciativa creada por la ex secretaria del estado Hilary Clinton que utiliza a los chefs y la cocina como argumento para reforzar las relaciones exteriores. Entre las misiones que más satisfacción le han producido, la comida que preparó para las damas del G8,  un menú de platos populares de la cocina tradicional americana. 2011 fue galardonado por la Fundación James Beard, la organización culinaria más prestigiosa de Estados Unidos con el Outstanding Chef Award.

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