Pepe Rodríguez se ha convertido en un cocinero mediático –sin quererlo- tras su intervención en Master Chef. Bienhumorado, simpático y cariñoso, su personaje televisivo tardó varios programas en reflejar su verdadera personalidad. 

La curiosidad por saber cómo es su cocina ha llevado hasta El Bohío a una nueva clientela, ávida por comprobar si Pepe es tan fiero como aparece en la pantalla. Nada más lejos de la realidad, porque es todo corazón. Con su hermano Diego, sumiller y director de la sala, forma un tandem peculiar.

La cocina de Pepe Rodríguez Rey transita por eso que Philippe Regol tuvo el acierto de llamar “tercera vía”. No es vanguardia pero tampoco es tradición. Ni producto sin más. Se trata de una cocina que ocupa un espacio intermedio, donde la creatividad está medida y se emplean técnicas que han sido desarrolladas por otros colegas en sus talleres de investigación –lujo que él no se puede permitir-. Con estas armas, un paladar extraordinario,  mucha sensibilidad y kilo de profesionalidad, ha conseguido  actualizar el recetario manchego, sofisticándolo mediante la innovación o la incorporación de ingredientes que tradicionalmente le eran ajenos, sobre todo mariscos. Los platos rústicos se vuelven aquí extraordinarios, como la cenicienta después de visitar al hada madrina. Lo que hace Pepe no es magia, pero se parece, porque para convertir un "atascaburras" en un plato de alta cocina se necesitan superpoderes.

Menciones y reconocimientos

Premio Nacional de Gastronomía 2010

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