8.75 1

Kabuki ha llegado al paraíso. Las exquisitas estancias del hotel Finca Cortesín en la Costa del Sol son el escenario soñado para disfrutar de la expresión más refinada de la gastronomía nipona, interpretada desde una perspectiva mediterránea por Luis Olarra, discípulo aventajado de Ricardo Sanz.

DIRECCIÓN: Finca Cortesín. Carretera de Casares, km 2 Casares (MALAGA) .ESPAÑA

CONTACTO: 34 952 93 78 00      


PRECIO MEDIO: De 100 € a 150 €

TIPO DE COCINA: Japonesa

DÍAS DE CIERRE:Domingo cena, Doming comida, Lunes cena, Lunes comida


ver ficha completa


JEFE DE COCINA Hiromi Okura


MENÚ DEGUSTACIóN: 124€

TIPO DE DECORACIÓN: Clásica


Imagen de perfil
8.5
15/09/2016
Imagen de perfil
8.75
05/08/2013
Imagen de perfil @FedericoOldenbu
VALORACIÓN 8.8/10

Con excelente criterio, los propietarios de Finca Cortesín –considerado con toda justicia como el resort más lujoso y exquisito de la España rural– siempre han apostado en firme por completar su oferta de alojamiento, spa, playa y golf con una cuidada oferta gastronómica. No por otra cosa, el hotel cuenta en temporada con tres restaurantes de postín (además de otro más informal al borde del mar), una propuesta más que generosa sobre todo si se tiene en cuenta que el establecimiento apenas dispone de 67 suites.

El último en llegar ha sido Kabuki Raw, consolidando la expansión del proyecto que hace más de una década iniciaron el empresario José Antonio Aparicio y el chef Ricardo Sanz en el pequeño local de la calle Presidente Carmona de Madrid y que hoy cuenta con sucursales en Tenerife y Valencia, además de la flamante embajada marbellí y la nave nodriza, sita en el hotel Wellington de Madrid, donde ejerce el propio Sanz.

En todos estos restaurantes se respetan los argumentos esenciales que definen la cocina de Kabuki: una reinterpretación muy personal de la tradición culinaria nipona, desde una perspectiva mediterránea, con un trato exquisito de las mejores materias primas. Ahora bien, cada uno de estos kabukis matiza estos argumentos teniendo en cuenta el escenario y los productos propios del entorno.

Prueba de ello es Kabuki Raw, que en pocos meses de andadura ha conseguido construir la propuesta más ambiciosa –y refinada– de todos los restaurantes del grupo.

Sin duda, la alianza con Finca Cortesín ha permitido a Kabuki atreverse a poner todas las cartas sobre la mesa. Para empezar, el chef elegido para dirigir la cocina del Raw es el más preparado y talentoso del nutrido equipo de Sanz: Rafael Carrasco, que estuvo a cargo del Kabuki Abama, en Tenerife (donde consiguió una estrella Michelin), y actual responsable de I+D del grupo.

La segunda carta ganadora son las instalaciones, en el mismo comedor que antes ocupó Schilo –otra de las apuestas gastronómicas de Finca Cortesín–, y que ahora combina la estética burguesa de una finca rural en el sur de Europa con el exotismo del mobiliario nipón, con vistas a la cocina. La tercera, el equipo de sala, dirigido por Mariana Kwon, que ha sabido hacerse muy bien con el espacio y ejecuta con gracia y precisión el ritual que impone el menú.

Por fin, el cuarto as en la manga de Kabuki Raw es el menú de degustación, la única (y sensacional) alternativa para quien quiera probar la cocina del último de los kabukis. La particularidad de este menú es que está estructurado de acuerdo a los cuatro "actos" del teatro kabuki. Los platos que integran cada uno de estos apartados llegan a la mesa al mismo tiempo, lo que contribuye a la idea de estar viviendo un auténtico festín.

Así, el primero de estos actos, Hanamichi, incluye un fresquísimo sashimi de moluscos y langosta, coronado con caviar, otro de sepia, una tortilla de quisquilla y chanquete de rodaballo (versión "a la japonesa" de la tradicional tortilla de camarones gaditana), y el plato estrella de todo el menú: las navajas asadas sobre carbón binchotan, de combustión lenta y larga, que se importa expresamente desde Japón para este restaurante (un lujo por todo lo alto, vamos).

Un divertido sorbete de limón ecológico sirve para refrescar la boca antes del segundo acto (Zidaimono), que presenta sólo dos bocados, un usuzukuri de toro (con pan y tomate, un clásico de la cocina de Sanz) y otro de mero en adobo (otra interpretación, "a la andaluza" de sashimi de mero).

En el tercer acto (Sewamono) lucen en todo su esplendor los distintos cortes del atún rojo de almadraba, que eclipsan el surtido de sushi (gamba roja, huevo de codorniz, pez mantequilla) que le acompañan. Por fin, en el cuarto (Shosagoto), aparecen los bocados más contundentes: pichón trufado y una impresionante anguila salvaje (asada también con el bendito carbón japonés) sobre cama de arroz.

El postre (usuzukuri de plátano con crema de lima) es apenas anecdótico, no así la selección de vinos, ejecutada con sabiduría y atrevimiento por el joven sumiller de la casa.
En síntesis: hay que ir a Finca Cortesín para conocer la versión más sublime de la cocina de Kabuki.

Aprende a realizar una crítica gastronómica

Menciones y reconocimientos

1 estrella Michelin

2 soles Repsol

2 Comments

  1. Gourmeton el 7 Agosto, 2013 a las 15:29

    Estuvimos cenando el otro dìa con unos amigos y no pudo ser mejor. El sitio es excepcional y la comida nos gustó mucho, no es exactamente la de Kabuki, es especial, distinta, volveremos otra vez. Lo del atùn es para no olvidarlo.

  2. Ernesto Oldenburg el 5 Agosto, 2013 a las 16:11

    Me gusta eso de que importan el carbón desde Japón. Vaya cuidado le ponen a cada detalle!

Deja un comentario





 

Si navegas por este sitio, aceptas la política de cookies. más información

Esta web necesita tener activadas las cookies para una mejor experiencia. Si continúas navegando por este sitio sin cambiar tu configuración de cookies o haciendo clic en Acepto más abajo consientes este uso.

Cerrar