Torralbenc Rosado 2024

Torralbenc Rosado 2024 es mucho más que un buen vino. Porque no solo es un rosado con personalidad, de aquellos que se beben con placer e interés. El rosado de Torralbenc, en su añada más reciente, confirma la evolución de esta joven bodega de Menorca. Que nació por iniciativa de la familia Urtasun –también propietaria de la prestigiosa Remírez de Ganuza en Rioja Alavesa– sino para complementar los principios de uno de los alojamientos más exquisitos de la isla con un proyecto de recuperación agrícola.

Torralbenc, agroturismo y vinos de calidad

Torralbenc se asienta en una finca de 70 hectáreas situada en Alaior, a 10 kilómetros de Mahón y a tiro de piedra del mar. Los Urtasun encontraron en esta propiedad el lugar idóneo para desarrollar un proyecto de agroturismo de rasgos singulares, concebido con el máximo respeto por los valores esenciales y el carácter de Menorca.
Tres diez años de recuperación, en la antigua finca de Torralbenc Vell se inauguró el hotel que hoy es un referente en la hostelería menorquina. Siempre en sintonía con la actividad agrícola de la propiedad: desde la añada 2016, Torralbenc también produce vinos orientados a plasmar con fidelidad el perfil mediterráneo del paisaje de la isla.
Un paisaje que, ciertamente, exige una ardua labor para las labores vinícolas. Especialmente en los terrenos de Torralbenc, en los que es necesario excavar en el marés, la característica roca del suelo menorquín heredada de los antiguos arrecifes que rodeaban la isla –con una dureza extrema– para desarrollar el cultivo. De hecho, esta propiedad ha sido pionera en poner en práctica una tecnología específica –con una maquinaria que cuenta con puntas de tugsteno– para plantar las vides en el durísimo terreno calizo.

 

Viñedos en Torralbenc, Menorca

Un rosado con identidad

Pero el esfuerzo ha merecido la pena: toda la gama de vinos de este peculiar château balear alberga notable interés. Valga como ejemplo este sensual Torralbenc Rosado 2024. Elaborado a partir de las variedades syrah, monastrell y merlot, reposa durante tres meses con sus lías, lo que aporta textura y profundidad a un vino con delicada expresión frutal, notable frescura, afilada acidez y acentos minerales. El vino no se comercializa antes de madurar dos meses más en botella. «Nos esforzamos en preservar la frescura de nuestros vinos, otorgándoles al mismo tiempo estructura y recorrido con el trabajo de las lías», explica César Palomino, director técnico de Torralbenc y uno de los artífices del crecimiento de esta bodega que ha contribuido a situar a Menorca en el mapa de los vinos españoles de calidad.

Federico Oldenburg

Periodista especializado en vinos y destilados, colaborador de numerosos medios internacionales y jurado de los más prestigiosos certámenes vinícolas.

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Federico Oldenburg

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