Casa Camper, que nació en 2005 en la Ciudad Condal con la idea de ofrecer un tipo de hotel contemporáneo, diferente, funcional y atractivo, para descansar sin prisas, buscando una vida más sana, ha cumplido diez años. Y siguiendo la máxima “renovarse o morir·, lo celebra ampliando sus instalaciones con un edificio anexo e inaugurando un nuevo espacio: el Club Dos Billares.
Abierto al público en general y con entrada directa desde la calle, su denominación responde a que dentro del local hay dos billares americanos, además de una barra y un buen número de confortables sillones orejeros. Decorado con dibujos y esbozos originales de diversos ilustradores, no tiene sillas ni mesas de bar, sino mesitas para jugar al ajedrez o al dominó, todo en un entorno deliberadamente oscuro: un diseño diferente al del hotel y el restaurante, pero con idéntico aire de paz estética.
Este singular club coexistirá con el restaurante Dos Palillos, situado en los bajos del hotel, que está dirigido por Albert Raurich (que fue jefe de cocina de El Bulli desde 1999 a 2007). Su propuesta de aunar la cocina asiática con la filosofía de las tapas españolas, le valió en 2012 una estrella Michelin.
Del diseño de interiorismo del Club, como del restaurante y del resto del hotel, se han encargado Fernando Amat y Jordi Tió, autores ambos de todas las reformas que afectan Casa Camper, y que ocupa un edificio del siglo XIX, en el histórico barrio del Raval. Con esta última acaecida el establecimiento pasa de 25 a 40 habitaciones con una media de 40 metros cuadrados, cama de 2 x 2 metros y tres balcones exteriores. Los materiales y el mobiliario utilizados en la ampliación son los mismos del hotel Casa Camper Berlín, más cálidos que los de Barcelona: dos estilos en el mismo hotel.
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