Restaurantes de Mar del Plata

En la ciudad, la experiencia gastronómica es tan vital como el paisaje marino que desde sus orillas mira el océano Atlántico. Esta guía recoge siete restaurantes de Mar del Plata (Argentina) que son faros de identidad, lugares donde la ambientación y la propuesta culinaria se entrelazan para contar una historia. De la tradición inquebrantable a la modernidad más audaz, un recorrido para vivir la ciudad a través de sus sabores mejor contados.

Los toldos viejos

Alvarado 2802 – Precio: $ 50.000 (40€).

Galpones de chapas y maderas envejecidas, con largas mesas compartidas y el fuego de los fogones crepitando en el centro de la sala. El aire, impregnado del humo de leña de años, anticipa la estrella: el cordero desprendiéndose del hueso tras 8 horas de cocción lenta, con una corteza especiada y un interior jugoso que funde. Achuras crocantes, chorizos caseros y papas rustidas en su misma grasa. Una inmersión total en la cultura del asado.

Los mozos son impecables, pero lo fundamental en una parrilla: el parrillero. Con su parrilla visible y grandes extractores para que no halla olor, coronan con él, que tiene una de las labores más importantes y se le suma gran simpatía por el personal. El maridaje es fundamental para disfrutar la carne, poseen gran variedad de vinos blancos y tintos en precios, el más pedido es Luigi Bosca Blend Cabernet-Malbec. 

Los toldos viejos

Barra brava

San Lorenzo 1349 – Precio: $ 40.000 (35€).

Un loft industrial con paredes de hormigón visto, iluminación focal que dora los platos como obras de arte y una barra de mármol donde se libra el espectáculo de la cocina. El menú es una toda a la técnica: risottos de grano al dente en su punto justo, donde el azafrán o los hongos silvestres dialogan con fondos de pescado de intensidad magistral. Carnes selladas a perfección y postres que son ejercicios de texturas. Sofisticación sin arrogancia.

El sitio es nuevo, y eso queda en evidencia por su decoración y por el personal encargado de atenderte durante la velada con energía proactiva, que suelen invitarte a pedir algunos de los cocteles especiales y novedosos de autor, por ejemplo “Spumoni de Membrillo” con Pimpollal con Membrillo, Hesperidina, jugo de Pomelo Rosado y tónica.

Barra brava

Rincon Basko

Avda. Juan B. Justo y Corrientes – Precio: $ 60.000 (50€).

Al traspasar su puerta de roble, el comedor de tonos oscuros y mullidos sillones burgueses envuelve en un ambiente de club inglés, donde el susurro de las conversaciones se mezcla con el tintineo de cristales. La cocina es un riguroso homenaje al Cantábrico: la merluza en salsa verde -un ballet de kokotxas tiernas y perejil vibrante- y la centolla al horno, servida con su caparazón como única ostentación, hablan de un saber hacer que rechaza lo superfluo.

“Hazte la fama y échate a dormir” dice la frase, pero los mozos aquí siguen constantemente ganándosela con un espectacular servicio a la hora de servir los sus platillos. Con tantos años de profesión, conocen muy bien que vinos recomendar para deglutir y es infalible “El Enemigo”, vino malbec, oriundo de las viñas de la Provincia de Mendoza. 

Rincon Basko

 

La farola

Avenida de los Trabajadores 703 – Precio: $ 60.000 (50€).

En el límite donde el puerto se abre a la ciudad, el local mantiene el pulso auténtico del corazón marítimo de Mar del Plata. El ambiente, marcado por el ir y venir de pescadores y el aroma salino que llega desde los muelles, ofrece una calidez sin artificios. El pulpo a la gallega es su emblema: tierno, profundo en sabor, simplemente superlativo, y servido con fumét de mariscos, papas con pimentón y un buen de un aromático y sabroso aceite de oliva, se confía en la excelencia del producto. La entrada de anchoitas, nítida y fresca, prepara el paladar con un contraste perfecto. Un clásico portuario donde la identidad marinera se expresa sin concesiones.

El servicio a la mesa asesora con precisión y conciencia al comensal, son profesionales en su trabajo, conocen la carta y producto a la perfección. Además, tienen una plena predisposición y conocimientos en vinos para acompañar la carta, qué puede ser un Chardonnay blanco, de la bodega de “Casa Boher”.

La farola

La fontanella

Rawson 2302 – Precio: Pesos 50.000 (40€).

En pleno centro, el local funciona como una pequeña embajada italiana que convence desde la primera mirada. Mesas cercanas, panera con focaccia y una sensación de pasta hecha en casa, trabajada con oficio. Sus ravioles rellenos de espinaca, bañados en salsa natural, muestran técnica: masa delicada y relleno sabroso. El queso rallado al momento completa una experiencia honesta y cálida. Perfecto para quien busca pastas de raíz, ejecutadas con pulcritud y alma italiana.

Los mozos te continúan transportando a Italia, con sus impecables uniformes, toque siciliano, de la vieja escuela, sin perder gentileza y seriedad a la hora de comprender los gustos y ofrecer sus platos. Están constantemente atentos antes cualquier inquietud, que tengas siempre la panera llena o para llenarte la copa de vino tinto malbec, se recomienda el “DV Catena Malbec” vino emblemático de Argentina elaborado desde uvas Malbec de dos viñedos emblemáticos: Angélica y La Pirámide

La fontanella

El viejo bodegón city

Alberti 1902 – Precio: Pesos $30.000.- (25€).

Un viaje en el tiempo a los años 60, con vitrales bajos, sillones de vinyl y mozos de chaquetilla que conocen a la clientela por su nombre. Los sabores son los de la cocina de las abuelas: milanesas que sobresalen del plato, con una napolitana de salsa casera y jamón de calidad; tallarines con estofado de lomo que deshacen al tenedor; y guisos de lentejas que huelen a domingo. Consistencia y calor en cada bocado. La soda en el lugar, viene en sifón, coronando el viaje acompañado con algún vino tinto como “San Felipe” malbec 2018. 

Los platos hablan por sí solos, pero los mozos son los intermediarios que cambian toda la experiencia, cómo buen bodegón, demanda mucha atención todo el tiempo, y el servicio debe moverse rápido, pero eso no es un impedimento para que brinden un muy buen servicio.

El viejo bodegón city 

Dopo

Rivadavia esquina Corrientes – Precio: $ 30.000 (25€).

Pizzería de barrio ubicada en uno de los corredores más dinámicos de la ciudad, siempre colmada y con una energía vibrante. El horno de pizzero aporta intensidad y textura, sello distintivo de la casa. La pizza “Doppo”, con palmitos, destaca por su balance y generosidad. Las picadas de mar sorprenden por variedad y sazón; la fainá acompaña con una calidad incuestionable. Un espacio familiar y cercano, sostenido por un flujo constante de comensales y una cocina que nunca baja el ritmo.

Aunque la pizzería siempre esté repleta de gente, no sólo por los que comen allí sino por quienes retiran para llevar a sus casas, el personal te hace sentir como en tu hogar con excelente predisposición. Ahora sí, para comer en el lugar, siempre te invita a acompañar las pizzas con una cerveza fría servida en los vasos de vidrio congelados que te dan para disfrutarla.

Dopo

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Laura Ger @soylaurager

Laura Ger

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