Lejos de las aglomeraciones y cerca de la cultura. Estos son siete destinos gastronómicos en los que podrás combinar paisaje, arte, cultura y ¡por supuesto! buena cocina


Siete restaurantes de la meseta vinculados a propuestas de turismo gastronómico en España para un verano atípico en el que el interior se ha puesto de moda y está ganando la partida a la playa. Siete propuestas para descubrir otras tantas ciudades o zonas del interior de la península  repartidas entre Castilla y León, Castilla La Mancha y Madrid, donde el arte, la cultura y los bellos paisajes  se suman a una gastronomía de altura.

 

El Molino de Alcuneza:  hacer pan y conocer al doncel

Carretera Alboreca, km. 0.5. Sigüenza. Guadalajara. Tel: 949 39 15 01. No cierra. Solo cenas. Precio medio: 100€

Vista del jardín del molino desde una mesa

En este precioso hotel rural, miembro de la prestigiosa cadena Relais et Chateaux,  que ocupa un antiguo molino harinero, el cocinero Samuel Moreno apuesta por la cocina de toda la vida pero con toques frescos y atrevidos. Platos con sabores reconocibles pero que se abren al pescado crudo, las notas ácidas de los escabeches, las texturas singulares de los caracoles o el dulce toque de la miel de la Alcarria. Cocina personal y comprometida que hace gala de sus proveedores y que encuentra en el pan -pasión del cocinero- uno de sus máximos puntos de expresión. Los desayunos son realmente tentadores, por lo que lo ideal es quedarse y hacer noche, de esta forma no solo se podrán recorrer las vetustas calles de Sigüenza, con la tumba de su famoso Doncel incluida, sino los parajes cercanos. Organizan actividades para los huéspedes, desde picnics a clases para aprender a hacer pan.

 

Baluarte. Un paseo por el románico soriano

Calle Caballeros, 14. Soria. Tel.: 975 21 36 58. Cierra lunes todo el día y domingo y martes por la noche. Precio medio: 75€.

Escabeche de setas en Baluarte

Ciudad de literatos y artistas, Soria, a orillas de Duero es un destino ideal en el tórrido verano mesetario: aquí casi siempre hace fresco. San Juan de Duero, San Juan de Rabanero, Santo Domingo y unos cuantos templos más representan lo más hermoso del románico soriano. Tampoco hay que pasar por alto la ermita de San Saturio cargada de leyendas. Y después de recorrer las calles porticadas, las iglesias y las plazas parada obligatoria en Baluarte (1 estrella Michelin), el restaurante de Óscar García. En invierno no falta la trufa negra (Tuber melanosporum) pero en verano se encuentran buenos ejemplares de trufa de verano (Tuber Aestivum) y setas de temporada junto con otras de invierno que García escabecha o pone en diferentes conservas para poder utilizarlas todo el año. Platos delicados y sutiles, fieles a la temporada, donde los productos de la comarca siempre están presentes, no solo las setas y las trufas, también la caza, los quesos, etc. Escabeche de codorniz; raviolis de boletus y foie-gras, consomé de calabaza con garbanzos del Burgo de Osma, etc… Ofrece menú, pero también carta.

 

El Mesón de Gonzalo: la plaza mayor más bonita y animada

Plaza del Poeta Iglesias, 10. Salamanca. Tel.: 923 21 72 22. Precio medio: 60 €. No cierra.

Terraza del Mesón de Gonzalo

Salamanca también vive en verano, aunque los estudiantes se hayan marchado. La ciudad es una encrucijada de caminos y su plaza mayor siempre está animada, este año todos con mascarilla, eso sí. Para recorrer esta joya del arte renacentista se necesitan un par de días. La oferta gastronómica ha crecido mucho en los últimos años, pero nuestro favorito sigue siendo El Mesón de Gonzalo, que este año cuenta con una gran terraza. Productos escogidos de cercanía y de lejanía porque entre su clientela hay mucho salmantino al que le gusta el atún además del ibérico. Cocina tradicional, muy bien resuelta con platos imprescindibles como las croquetas de ibérico o los callos. Buen jamón ibérico que se corta al momento. En plena plaza mayor, Las Tapas de Gonzalo, raciones y platos informales para compartir con las mejores vistas de la ciudad, en plena Plaza Mayor ¿Se puede pedir más?

 

Montia: redescubrir el Monasterio de El Escorial

Calle Calvario, 4. San Lorenzo de El Escorial, Madrid. Teléfono: 911 33 69 88. Cierra lunes y martes todo el día. Miercoles, jueves y domingo por la noche. Precio medio: 75€

Postre de piñones

Habrá que darse prisa si se quiere comer o cenar en este recoleto restaurante de San Lorenzo del Escorial porque para el mes de julio solo hay lista de espera y en agosto ya van quedando pocas mesas. Cocina de temporada rabiosa con un menú sorpresa que Daniel Ochoa y Luis Moreno componen con ingredientes de cercanía muchos recolectados por ellos mismos en los bosques de la sierra de Guadarrama. Carnes, quesos, setas y verduras de Madrid en platos sobrios y elegantes, siempre sabrosos. Desde hace años lucen una estrella Michelin. Ofrecen tres propuestas (55, 70 y 75 euros) de distintas longitudes que se pueden completar con armonías de vinos. ¡Ojo porque son fanáticos de los vinos naturales!

Antes o después de comer merece la pena visitar el Monasterio mandado construir por Felipe II, subir hasta la silla desde donde el monarca vigilaba las obras, hacer una excursión por el monte Abantos o pasear por las animadas calles de la localidad ahora repleta de veraneantes.

 

 La Brasería de Cuéllar: aprender sobre bueyes y chuletas

Calle Agustín de Daza, 8. Cuéllar, Segovia. Tel.: 921 14 49 26. Cierra martes todo el día y lunes y miércoles por la noche. Precio medio: 55€.

Salón principal de la Brasería de Cuéllar

Potxolo es el buey más grande y caro del mundo. Fue criado en Guipúzcoa, aunque es de raza Rubia de Aquitania, y ahora vive en Cuéllar, en la finca de la familia Guijarro, apasionados de la cría de estos animales. En Terrabuey conviven setenta bueyes de siete razas diferentes y se pueden visitar. En la Brasería de Cuéllar preparan a la parrilla las chuletas de algunos de estos ejemplares.  Una forma de demostrar que cuando se dice buey es buey y no vaca vieja, por lo menos aquí. Es un espacio moderno, con una parrilla bien montada, se preparan las chuletas que se maduran el tiempo necesario según el peso y edad del animal. No son partidarios de las maduraciones largas, pero sí de que la carne resulte tierna y sabrosa. Además de la chuleta de buey a la parrilla (lomo alto y bajo), preparan un buen tartar cortado a cuchillo y embutidos de buey (chorizo y salchichón). Una buena opción para pasar un día con niños y ampliar la cultura gastronómica de toda la familia.

Trivio: casas colgadas y ciudades encantadas

Calle Colón, 25. Cuenca. Tel.: 969 03 05 93. Cierra: domingo noche y lunes. Precio medio: 60€.

Croquetas de Jesús Segura del restaurante Trivio.

La sierra de Cuenca y el parque de la Ciudad encantada son dos atractivos que se suman a la imponente vista de las casas colgantes que preside la ciudad. Sin embargo nuestro restaurante favorito está lejos del casco histórico y alejado de las rutas más turísticas, sin embargo merece la pena desviarse para probar sus deliciosa croquetas, la ensaladilla rusa y todas las especialidades de Jesús Segura, el patrón de Trivio. “La cocina de secano” ha sido toda una revolución, la reivindicación de los cereales antiguos, de los guisos olvidados, de la esencia conquense y manchega maltratada durante años. Imaginación y buen gusto, justo lo necesario para que Michelin le diera una estrella hace unos años. Platos sabrosos, bien equilibrados donde uno se encuentra el territorio y el sabor de la memoria.

Abadía de Retuerta: vino para dos en la Ribera de Duero

Monasterio de Retuerta. Sardón de Duero. Valladolid. Tel.: 983 680 368.  No cierra. Precio medio: 180€

La abadía vista desde los viñedos

Hay pocos complejos enológicos tan impresionantes como este, por varias razones: se encuentra en un antiguo monasterio Cisterciense del siglo XIII; la rodea un precioso paisaje; y el conjunto está cuidado hasta el extremo. Perfecto para una escapada en pareja en la que poder disfrutar del vino, de los viñedos, del spa y de las actividades que el hotel-bodega organiza para los clientes: catas y picnics incluidos, sin pasar por alto el spa sommelier que aconseja sobre los tratamientos más apropiados para cada uno.

La guinda gastronómica la pone el restaurante El refectorio (1 estrella Michelin) del que se ocupa desde 2018 el cocinero Marc Segarra, director culinario del hotel. Cocina vinculada al vino y al territorio, elegante y muy bien elaborada. Proponen tres menús de diferentes longitudes (130, 150 y 170€) y en los que destacan los productos de cercanía como los langostinos de Medina del Campo, la sopa de jamón, las verduras con royal de garbanzo o los quesos de Castilla y León. Los que prefieran cenar al aire libre pueden optar por Calicata, la nueva terraza.

CURSO DE CULTURA GASTRONÓMICA

 

 

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