La antigua bodega familiar jerezana Emilio Hidalgo (fundada en 1874) presenta este fino singular, que rompe esquemas. No se trata de una novedad en toda regla, ya que este fino lleva años envejeciendo en rincones estratégicos de esta centenaria bodega jerezana. Lo que sí es nuevo es las circunstancias por las que ha visto la luz. Debido a singulares condiciones de humedad y ventilación, algunas de las botas de fino que guardan los Hidalgo adquieren un perfil más complejo, que revela con esplendor La Panesa: aspecto limpio y cristalino, finos aromas herbáceos, almendrados y minerales y una boca seca, amplia y untuosa. Una nueva dimensión para un vino histórico.
La saca 2025 del Moscatel Viejísimo de Chivite es una rara joya vinícola, ideal para…
El singular carácter de la variedad de agave con que se elabora lo define.
González Byass se suma a la tendencia de los "vinos de pasto".
La expresión menos conocida de los tintos de la Ribera del Duero.