En 1986, diez años antes de su bicentenario, la Hacienda Santa Teresa lanzó al mercado su joya más preciada: este ron de cuerpo robusto, complejo y persistente, elaborado a partir de una mezcla de las reservas más antiguas de la hacienda con rones de añadas más recientes, del que sólo se producen 1.200 litros al año. En total, 1.800 botellas –de las cuales sólo 600 salen a los mercados de exportación– firmadas por el propietario de Santa Teresa, Alberto J. Vollmer.
Es, sin duda alguna, uno de los rones más excelsos del mercado, con un intenso color cobrizo, delicada expresión con matices cítricos (lima), especiados, de cacao, canela y un ligero acento balsámico y una boca fresca, especiada, seca y con marcado carácter.
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El singular carácter de la variedad de agave con que se elabora lo define.
González Byass se suma a la tendencia de los "vinos de pasto".
La expresión menos conocida de los tintos de la Ribera del Duero.