5 vinos adaptados al cambio climático

Aunque no son las variedades de uva el único elemento que deben valorar los viticultores para adaptar su labor ante del desafío que representa el cambio climático, en todo caso se trata de un fundamento esencial. Porque si bien la altitud, las características del suelo y el tipo de poda también son relevantes en la cuestión, las variedades de uva determinan en gran medida el carácter del vino. Es lo que finalmente se percibe en la copa. Su lenguaje, de alguna manera.

Marketing y patrimonio vinícola

Bien es sabido que, durante décadas, el vino español miró hacia fuera. Así fue como, paradójicamente, en un país que atesora una de las mayores superficies de viñedo de este sufrido planeta, muchas bodegas incorporaron variedades internacionales –sobre todo francesas– con el fin de aportar una impronta más reconocible y globalizada a sus vinos.
Esa decisión llevó a implantar por doquier clones de cabernet sauvignon, merlot, syrah, chardonnay y otras variedades foráneas en las comarcas vinícolas tradicionales de España, a menudo relegando a un segundo plano el patrimonio varietal local.

El siglo XXI, sin embargo, ha obligado a replantear ese modelo. El aumento sostenido de las temperaturas, la irregularidad de las lluvias y la mayor frecuencia de olas de calor están alterando el equilibrio natural de la vid. Las vendimias se adelantan, los mostos presentan menos acidez y mayor concentración de azúcares, y los vinos resultan más alcohólicos y menos frescos, justo en un momento en que el consumidor demanda perfiles más ligeros y equilibrados. Y en los mercados de exportación –que constituyen actualmente el principal destino del vino vernáculo– el interés se centra en aquellos vinos elaborados con variedades autóctonas. Que no son solo garnacha, tempranillo, verdejo y albariño. España dispone de una oferta varietal mucho más amplia y diversa para satisfacer esa demanda.

Variedades para un clima más exigente

Ante este escenario, los viticultores reaccionan en dos direcciones. Por un lado, recuperando variedades autóctonas históricamente adaptadas a condiciones extremas; por otro, incorporando castas procedentes de regiones cálidas como Portugal o el Mediterráneo oriental. Uvas como la mazuelo, la graciano, la pardina o la Pedro Ximénez resurgen en distintas denominaciones; mientras arinto, touriga nacional o colombard encuentran acomodo en zonas especialmente expuestas al calor.

La adaptación varietal se ha convertido así en una de las principales estrategias para preservar la identidad del vino español frente a un clima cada vez más exigente.
En esta selección, destacamos cinco vinos españoles que ofrecen el protagonismo a estas variedades, que son una apuesta para esta drástica coyuntura. Tanto las que integran el repertorio de las uvas autóctonas de este país, como las que se incorporan al amplio viñedo español en busca de alternativas, al igual que las que se están recuperando del olvido con el mismo objetivo: ofrecer alternativas de futuro.

Porque la adaptación varietal ya no es una tendencia experimental, sino una necesidad estratégica. No cabe duda que en la recuperación del patrimonio genético y en la exploración de nuevas castas se juega buena parte del porvenir del vino español.

5 vinos que desafían al cambio climático

1- Venta La Ossa TNT 2019
Vino tinto
Mano a Mano
VT Castilla
PVP: 20,80 €
75 cl
Aunque siempre se ha especulado con el potencial que puede ofrecer la touriga nacional –emblema de la viticultura portuguesa– en las diversas comarcas vinícolas de España, son pocas las bodegas de este país que se han atrevido a pasar de la teoría a la práctica. Una de ellas es Mano a Mano, que en este Venta La Ossa TNT asocia esta variedad con tempranillo para dar a luz un vino noble, intenso y con buen potencial de guarda. Una buena muestra de lo que puede dar de su la TN, que tiene un gran futuro en esta coyuntura climática.

 

2- Destellos 2024
Vino blanco
Raúl Moreno
Vino de España (Cádiz Sin DO)
PVP: 23,50 €
75 cl
En este blanco singular y delicioso, el inquieto Raúl Moreno ilustra muy bien los principios de una nueva viticultura adaptativa: mientras la tradicional palomino –procedente de dos viñedos de Sanlúcar de Barrameda– define la identidad y el carácter salino, la arinto –de origen portugués y muy resistente al calor– aporta acidez y frescura. Una breve crianza en barricas que han contenido manzanilla y amontillado subraya la profundidad y sapidez de este vino transfronterizo abre nuevos horizontes e incita a repetir el trago.

 

 

3- Albaleia Colombard 2023
Vino blanco
Bodegas MAM
DO Condado de Huelva
PVP: 13,90 €
75 cl
Desde el corazón del Parque Nacional de Doñana llega este blanco monovarietal de colombard: el primer vino de esta variedad del que tengamos noticia que se elabora en el Condado de Huelva. La colombard, tradicional en el suroeste francés, encuentra en el sur de España un nuevo escenario. Tal como han advertido no pocos expertos, es una uva que atesora no pocas virtudes ante el desafío que supone el cambio climático. También en el Condado de Huelva demuestra su capacidad para mantener una elevada acidez incluso en campañas calurosas. El blanco Albaleia es buen ejemplo de ello, rico en notas de fruta tropical –sin exuberancia–, matices herbáceos y una boca ágil y refrescante. Un perfil versátil que responde a la demanda actual de vinos más ligeros, que no renuncian al carácter.

 

4- Ulterior Mazuelo Parcela 4 2018
Vino tinto
Verum
VT Castilla
PVP: 21,01 €
75 cl
La mazuelo –conocida también como cariñena, samsó y con otras sinonimias, según las distintas comarcas vinícolas del viñedo español– es una de las variedades que está recuperando protagonismo en la actual coyuntura climática gracias a su rusticidad y resistencia. Elías López Montero saca buen partido de sus mejores virtudes en esta parcela específica que da lugar a a este tinto de la serie Ulterior de Verum. Un mazuelo manchego noble y profundo, con acidez natural, tanino firme y aromas de fruta roja y monte bajo. Un vino de vocación gastronómica que confirma el valor estratégico de las castas tradicionales en zonas de fuerte insolación.

 

5- Forcada 2023
Vino blanco
Familia Torres
DO Penedès
PVP: 47 €
75 cl
La forcada es una variedad ancestral recuperada en el Penedès por Familia Torres dentro de su programa de investigación de castas prefiloxéricas. El proyecto se inició en la década de 1980 con la intención de descubrir cepas sobrevivientes a la filoxera que había devastado el viñedo europeo a finales del siglo XIX. Aunque con los años se descubrió que estas uvas olvidadas podrían ser una alternativa de futuro, por su resistencia a la sequía y las altas temperaturas, lo que las hace especialmente interesantes en el nuevo escenario climático. Entre las 50 variedades recuperadas por este proyecto, seis son las que están teniendo protagonismo en un vino. Una de ellas es, precisamente, la forcada: blanca muy aromática y de marcada acidez, con la que se elabora este monovarietal de producción muy limitada. En este 2023 ofrece un blanco de perfil vibrante, con notas de fruta blanca, cítricos y hierbas mediterráneas, sostenido por una estructura firme y larga persistencia. Una apuesta de futuro.

 

Federico Oldenburg

Periodista especializado en vinos y destilados, colaborador de numerosos medios internacionales y jurado de los más prestigiosos certámenes vinícolas.

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