Apenas lleva un mes abierto y registra llenos cotidianos. No es para menos, podría pensarse, después de que sus propietarios, Santiago Pedraza y Carmen Carro han empleado dos años en recorrer nuestro país en busca de productos especiales.
Picsa, bajo el sello de Pablo Giudice y Mariano Gargiulo de Sudestada y personalidad propia en Madrid
Cocina de proximidad, comprometida y sincera. Un ejemplo de constancia y coherencia culinaria en la Sierra de Guadarrama.
Un japonés con estilo propio que se mueve entre la tradición y la fusión. Agradable terraza para el buen tiempo.



