VALORACIÓN91/100
TIPO
DESTILERÍA
La Alteña
FORMATO
70 cl
REGIÓN
PAÍS
MEXICO
VOLUMEN ALCOHÓLICO
40º
PVP RECOMENDADO 36.50 €
Imagen de perfil @FedericoOldenbu

En tiempos de confrontación etílico-estilística entre tequila y mezcal, existen opiniones para todos los gustos, así como gustos para todas las opiniones. Pero aquellos que no nos quedamos con uno ni con el otro (sino con… ¡los dos!), resulta una sorpresa más que gratificante descubrir que hay que aún aguza el seso para seguir avanzando en la excelencia de los destilados de agave.

Incluso cuando avanzar, en este sentido, implique romper con normas y esquemas. Valgan como ejemplo de esta inquietud los nuevos tequilas de la marca Curado, surgidos de un proyecto que alía a la compañía Vantguard con las familias Estes y Camarena, ambas muy respetadas en el universo tequilero.

En cualquier caso, el mérito del hallazgo de estos tequilas –que acaban de llegar al mercado español– corresponde a Tomás Estes, empresario nacido en Los Ángeles, aunque de origen y corazón mexicano, que un buen día, tras degustar unos cuantos vodkas macerados, pensó por qué no hacer lo mismo con sus tequilas

Lo mejor es que, lejos de infusionar el destilado de agave con limón, chile, vainilla o cualquier otro manido ingrediente, Estes ha tenido la lucidez de macerar su tequila con agave cocido. Puede parecer redundante, pero siendo la variedad de agaves tan amplia en México, la buena idea da lugar una declinación tan rica como interminable de esta innovadora variante de espirituoso.

Para presentar su nuevo invento, Estes presenta Curado en tres variantes: tequila infusionado en agave azul (o blue agave, como señala la etiqueta), espadín y cupreata. Este escriba, siempre en busca de lo más original, ha querido encontrar en el cupreata la joya de este nueva gama. Pero no, el más interesante, fino y complejo es quizás también el menos sorprendente: el Tequila Curado infusionado en blue agave cocido, que es el que destacamos en este post. Es de expresión más vegetal, profunda y persistente. Aunque los otros dos tampoco están mal: el de espadín resulta ligeramente ahumado y un punto cítrico; el de cupreata, sutilmente ácido y especiado.

En cualquier caso, tres buenas alternativas para continuar descubriendo y abundando en las posibilidades del milagroso agave, en plan etílico.

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