VALORACIÓN92/100
TIPO
VARIEDADES
giró ros
BODEGA
Binifadet
FORMATO
75 cl
ORIGEN
Vino de España
REGIÓN
Baleares
PAÍS
ESPAÑA
PVP RECOMENDADO 23 €

En pleno verano, cuando los trabajadores de Binifadet reparten su tiempo atendiendo a los nutridos grupos de enoturistas que se agolpan en la terraza de la bodega del pueblo de Sant Lluis para disfrutar de una copa de vino o una buena cena al caer la tarde, al mismo tiempo que inician las tareas de una vendimia que –como en el resto de España– se ha adelantado este año unas cuantas semanas, conviene recordar el papel que ha tenido la bodega de la familia Anglés en la hoy emergente viticultura de Menorca.

 

El blanco «forastero» más autóctono

Sobre todo cuando se cata este interesante Foraster 2025, cuyo nombre resulta algo más que paradójico. Porque aunque se trata del primer vino que marca la voluntad de Luis Anglés por recuperar las variedades locales, porta el nombre de «forastero» ya que variedades como la giró ros –bien extendida en el viñedo mallorquín, y que Binifadet ha apostado por introducir en la vecina Menorca– aún no están permitidas en el contexto de la IGP local. De modo que, de momento, este blanco, de carácter tan local, salino, profundo y con alma mediterránea, se comercializa bajo la figura genérica de «Vino de España». Como si se tratarse, efectivamente, de un forastero.
En cualquier caso, esto no pode en duda el paso que ha dado Binifadet para seguir avanzando en pos del desarrollo de la viticultura menorquina. Siguiendo la estela que inició Carlos Anglés, el padre de Luis, en 1979, cuando decidió plantar en un experimento casi doméstico cerca de 40 variedades de uva, para elaborar vinos para su propio consumo, el de su familia y amigos.

 

Disfrutando de Foraster 2025 en el viñedo de Binifadet

 

Menorca, isla de vinos

Carlos era un gran amante de la gastronomía y el vino. Pero con esta experiencia estaba recuperando la actividad vinícola en Menorca, que tiene una larga tradición y conoció tiempos de gloria, pero llevaba muchas décadas olvidada.
En esta isla, la viticultura fue introducida por los romanos y desde entonces ha estado ligada a la esencia de Menorca, cobrando especial ímpetu durante los tiempos del dominio británico, en el siglo XVIII, cuando la demanda de vino fue tan elevada que en el sur de la isla se extendían hasta 1500 hectáreas de viñedo.
La decadencia del vino menorquín llegó cuando, a finales del siglo XIX, la corona española recuperó la soberanía sobre la isla, y especialmente tras la crisis de la filoxera. Al contrario de lo que sucedió en Mallorca, en Menorca el cultivo de la vid fue abandonado por completo hasta que hacia finales del siglo XX un grupo de emprendedores –entre los que se encontraba Carlos Anglés– apostó por recuperar la actividad.

 

Binifadet y el carácter local

En el caso de Anglés, tuvo la visión de que Menorca podía elaborar sus propios vinos, tras 20 años ensayando en su propia casa. En 2001 decidió dar el salto y adquirir los terrenos donde se ubica actualmente la bodega y tres años después inauguró oficialmente la bodega Binifadet, que hoy dirige su hijo.
Aunque Carlos apostó inicialmente por las variedades foráneas –que en los 90 marcaban tendencia– su hijo Luis ha comenzado a ensayar con giró ros, giró gris, garnachas y otras variedades que poco a poco van aportando una impronta más local a sus vinos. Sin dejar de elaborar las referencias que ya funcionan bien en una gama que suma una producción unas 100.000 botellas al año. Entre los que se cuentan vinos parcelarios, rosados de merlot, espumosos (de chardonnay y merlot) y un interesante vino «naranja» de chardonnay, elegante y sutil, Pieles.
Además de este Foraster 2025, el más novedoso, que hoy reseñamos: un blanco pleno de carácter, equilibrado, pero con personalidad, en el que están presentes los vientos del mar, la fruta y los suelos de marès (calcáreos), que bien vale la pena probar para conocer la perspectiva de futuro del vino de Menorca.

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