¿Un vino con tapón de gaseosa? Si, todo es posible cuando se trata de La Calandria, la joven bodega nacida para reivindicar la garnacha en un territorio –Navarra– donde fue reina y luego ninguneada, desplazada por la chardonnay, merlot, cabernet sauvignon y otras uvas globalizadas.
Y digo que todo es posible porque el proyecto capitaneado por Luis Fernández, Javier Continente y Luis Remacha alberga tanta pasión garnachera como desparpajo. Así, La Calandria es capaz de presentar bajo su sello vinos producidos a partir de cepas que crecen no sólo en Navarra, sino también en Aragón (el tinto Tierga), vestir sus botellas con etiquetas de estética rompedora e incluso incorporar un tapón heterodoxo (como aquel de las viejas botellas de La Casera), por encima del corcho, para su vino más joven, Volandera, el que aquí nos ocupa.
Se trata de un tinto de maceración carbónica absolutamente exuberante, muy distinto a los que ya conocemos de Rioja, con una expresión fresca, natural y muy golosa de las viejas cepas de garnacha que crecen en la localidad de Cintruénigo.
Volandera 2012 es pura fruta roja embotella. Más que un vino, una golosina. O un refresco, si se sirve fresquito, claro.
Revival 2023 es un modélico ejemplo de la auténtica expresión de la godello, la última…
Con Finca El Rubio, Marqués del Atrio ofrece una elocuente expresión de la elegancia, finura…
Destilada en Barcelona, con métodos artesanales, en series limitadas a 100 botellas, 100&NoMore redefine los…
Dosterras ofrece una expresión fresca y pura de la garnacha del sur del Montsant, que…
Bodegas De Alberto eleva el listón de los tradicionales vinos dorados de Rueda con su…
Ambar La 125 conmemora el 125 aniversario de la cervecera establecida en Zaragoza en el…