Sus platos recrean el paisaje vallisoletano y lo transforman en un festival de sabores vegetales. Piñas, pinares y piñones le sirven de inspiración.

Desde hace años, De la Cruz explora el espacio que rodea su restaurante, La Botica de Matapozuelos, con la obsesión de convertir cuanto encuentra en ingrediente de su cocina.  Los pinares que lo circundan han sido fecunda fuente de inspiración y se ha servido de ellos para trazar una línea de trabajo muy personal, vinculada estrechamente al territorio y al ciclo de las estaciones. Piñas y piñones estuvieron en el comienzo de esta reivindicación de lo cercano, de lo propio, de lo diferencial. Un activismo culinario entre ecológico y territorial que surgió de forma natural, espontánea, y se consolidó con la puesta en marcha en 2007 de las jornadas gastronómicas del piñón y la piña albar, que cada mes de agosto continúan celebrándose. A las piñas siguieron los hongos y los líquenes y su incorporación a recetas tradicionales o novedosas. Y llegaron las hierbas silvestres. para terminar de dar forma a un mundo culinario propio, que desde el conocimiento de la tradición avanza hacia el futuro y mira la cocina con ojos nuevos. Platos de belleza inusitada, en los que surgen armonías singulares y evocadoras. Composiciones inéditas de sabores que pellizcan el paladar y lo hacen vibrar. De manera inesperada, Miguel Ángel de la Cruz se ha convertido en el paradigma de cocinero-recolector, una figura que en el Norte de Europa ha impulsado el chef Rene Redzepi, mentor de la New Nordic Cuisine y propietario de NoMa, el famoso restaurante danés.

1 Comments

  1. Lupita Cruz Guerrero el 20 abril, 2019 a las 17:55

    Me pueden ayudar a contactar al chef Miguel Ángel de la Cruz por favor.

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