Da lo mismo que sea un Campeonato de Roscón, como el que organizamos cada Navidad el equipo de Gastroactitud o o uno de desayunos de hotel, está comprobado que los concursos de cocina entre profesionales hacen que suba el nivel gastronómico. Madrid Fusión lo demuestra en cada edición con los escabeches, la croqueta o los bocados con queso.
No hay que olvidar que hace 20 años no se podían comer croquetas fuera de casa, por poner un ejemplo. Desde que arrancó el campeonato en Madrid Fusión el nivel croquetero nacional ha mejorado notablemente y han sido muchos los cocineros de renombre que se han alzado con el galardón. Por eso no se comprende que haya quien critica estas competiciones. En esta edición, Cocineros de toda España se enfrentaron a pruebas de precisión, creatividad y respeto al producto, bajo la mirada de jurados integrados por profesionales de primer nivel.
Estos concursos no solo premian la destreza de los participantes, sino que reivindican la importancia de cada ingrediente, cada técnica y cada receta como símbolo de evolución y emoción culinaria.
En estos concursos, productos esenciales de nuestra despensa como el jamón ibérico, los huevos, la carne de vacuno, el salmón ahumado o los lácteos se valoran por su calidad, pero también por su capacidad de inspirar platos originales, donde cada ingrediente debe integrarse en la receta sin perder su esencia.
El restaurante Varra (Madrid) se alzó con el II Campeonato Nacional de Steak Tartar en Sala, patrocinado por La Finca Jiménez Barbero. Jorge Velasco y Joaquín Serrano presentaron su steak tartar tal y como lo sirven en su restaurante, sobre una tosta de pan hojaldrado con paté de hígaditos de pichón y yema de huevo curada, utilizando picaña madurada de alta infiltración de grasa.
El jurado valoró técnica, presentación, interacción con el público y sabor final, destacando la coherencia entre producto y ejecución. Entre los finalistas se encontraban Héctor López (Restaurante España, Lugo), Antonio Romero Sangüesa (Suculent, Barcelona), Joaquín Moya (Marbella Club), Víctor Gonzalo (Brassafina, Madrid) y Adrián Collantes (La Barra de La Tasquería, Madrid).
Jorge Velasco y Joaquín Serrano
El restaurante Salino (Madrid) celebró el triunfo de Alejandro Cano en la XII edición del campeonato a la Mejor Croqueta de Jamón Ibérico. Su croqueta, equilibrada y cremosa, destacó por un roux perfecto y un jamón ibérico que brillaba en textura y sabor.
El jurado, formado por Albert Adrià, Sacha Hormaechea, Mario Sandoval, Nandu Jubany, José Manuel Rodríguez y María Castro, resaltó la dificultad de lograr precisión en un plato aparentemente sencillo, donde la elección de un buen jamón marca la diferencia. Cano ha perfeccionado esta receta durante más de un año, logrando una croqueta que ya es símbolo de su cocina.
Alejandro Cano del restaurante Salino
Enfocado en el guanciale ahumado, Alberto Palomino, de Smoked Room (Madrid), se hizo con el primer premio gracias a un dashi de panceta ahumada con gnocchi relleno de mortadela de panceta y pesto de shisho verde con manzana lactofermentada, maridado con Barbaresco Riserva Ovello DOCG 2019.
El jurado, presidido por Nicoletta Negrini y compuesto por Giuseppe Mancini, Luis Carralero, Sergio Torres, Manuel Villanueva y Gianluca Fusto, destacó el equilibrio entre técnica y criterio, reforzando el valor del producto como eje principal.
XVI Concurso de Cocina Creativa Negrini
El restaurante fuenlabreño La Leña de Cobo ganó la primera edición del campeonato al Mejor Flan del Mundo. La receta defendida por Arancha Fuentes, pastelera del restaurante, combinaba leche de la Sierra de Guadarrama, huevos camperos Redondo, azúcar y un toque de nata, logrando un flan cremoso y equilibrado, con un caramelo perfecto.
El jurado, integrado por Jordi Butrón, Oriol Balaguer, Estela Hojaldre, Carlos Bosch, Javier Suárez y Víctor Redondo, evaluó cada propuesta atendiendo a criterios como la presentación, la textura, la técnica y, por supuesto, el sabor, poniendo de relieve la complejidad que encierra la aparente sencillez de un buen flan. Durante el concurso surgió además un debate en torno al uso de la nata frente a la leche; mientras que la receta tradicional se basa en la leche, en los últimos años la nata se ha popularizado en muchos establecimientos.
Flan de La Leña del Cobo
En un homenaje a la tradición, la torrija ganadora fue elaborada por Martín Javier Martínez de Villaroy’s, en Madrid. Su propuesta utilizaba un bollo de pan de leche empapado en infusión de leche y nata con piel de limón y canela, logrando un postre jugoso, equilibrado y lleno de sabor.
El concurso, patrocinado por Calidad Pascual, puso en valor la leche como producto esencial y la técnica de fritura y elaboración, mientras que el jurado destacó la diversidad de texturas y sabores de las torrijas finalistas.
Martín Javier Martínez de Villaroy’s
Eric Ortuño, de L’Atelier (Barcelona), se hizo con el primer premio con un cruasán en forma de cono relleno de crème fraîche, huevo a baja temperatura, shiso y furikake de shiso, con holandesa de mantequilla ahumada y salmón ahumado Domínguez. Este nuevo concurso demostró la capacidad de reinventar clásicos mediante técnica, creatividad y respeto por el producto.
Eric Ortuño con su elaboración ganadora
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Escritor, columnista, guionista, cocinillas y disfrutón.
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