Nada igual en Buenos Aires: el nuevo bar palermitano de los creadores del speakeasy Harrison está ambientado como el metro neoyorquino. Cócteles para todos los gustos, platos pensados por Dante Liporace y una puesta en escena demasiado real son las claves de su éxito total.


Una boca de subte. La escalera que baja y se pierde entre carteles, azulejos y afiches. Los mismos molinetes, el mismo vagón de la gran manzana. ¿Estoy en Nueva York?

Una morocha de piernas a lo Naomi Campbell y tacones altos como edificios se acomoda la minifalda. Una rubia de labios rojo shocking y su chico se besan con ruido. Todos ensayan muecas para las selfies frente al espejo: no, no estamos en NY sino en Palermo, el lugar para mirar y mirarse. La peor inflación en Argentina es la inflación del yo.

La noche recién empieza y después de presionar el botón verde que me permitirá entrar, voy a caer, como Alicia en el hueco del árbol, en un universo subterráneo que entrevera grafittis y toques refinados, metal, cemento, cuero, madera. Este combo tan neoyorkino le da forma a Uptown, de Andrés Rolando, uno de los dueños de Nicky Harrison y sus socios. Un bar único en la ciudad y tal vez en el mundo, montado en los cimientos de un edificio histórico –que en poco tiempo será un hotel– donde nada parece ficticio. Le dan verosimilitud las dos escaleras para entrar desde la calle como en una estación real, los locales, las vías elevadas, las grúas. Cerca de la espectacular barra, un espacio armado como un antiguo boticario propone una onda más íntima. Arriba, el VIP con barra propia y vista al bar sólo se alquila a grupos privados de hasta 30 personas.

El cocinero Dante Liporace, (ex Tarquino, actual chef de la Casa Rosada), diseñó la carta de comidas que propone un paseo por barrios icónicos de NY a través de entradas, principales y postres.

En Midtown hay bacon cheeseburger (de ojo de bife, con cheddar, panceta ahumada, cebolla, papas de campo). De Little Italy, tienta la burrata con hinojo marinado en limón, mortadela italiana, puré de ajo confitado. Meat Packing garantiza sabores rotundos, como el chorizo de jabalí. Chinatown ofrece Chop Suey (una versión con mollejas, langostinos y hongos shitake, servido en la clásica cajita de cartón de los restaurantes chinos). En Lower East Side se comen tiraditos y sushi. En Williamsburg hay un hummus de calabaza con morcilla y limón para chuparse los dedos. ¿Y Uptown? Sorprende que esta estación brille por su ausencia.

Pero la comida no es el imán que atrae público a este bar. Aquí vienen muchos noctámbulos a acodarse en la barra o instalarse en los cómodos sillones y dejarse tentar por los tragos que integran un repertorio para entretenerse. Hay clásicos como el Old Fashion y sus reversiones; herbáceos, florales y refrescantes, como el Fresh air (Jack Daniel’s, mango, 5 especias, menta fresca y bitter de pomelo). Otros de encuentro y celebración, como el Golden Fist (Jameson, miel de mango, especias, jugo de naranja, jugo de ananá, Orange bitter). De los Premium, muy bueno –aunque un poco menos de dulzor le haría bien– el NY Sazerac: Hennesy V.S Cognac, Absentha, almíbar de hibiscus, bitter de pomelo, bitter Peychaud’s. Me lo preparan los seis bartenders comandados por Chula Barmaid y Luis Miranda y me lo sirven camareros de gorra, tiradores y barbas entrenados para una ronda de cócteles que puede prolongarse junto con la música hasta las 4 de la mañana.

Palermo ensancha su audacia o su ambición, ya tiene un reducto que bien podría estar en Manhattan.

 

Arévalo 2030, Palermo Hollywood, CABA. Tel.: 011 2101-4897.

De martes a sábado de 20:30 a 4. Sólo con reservas.

www.uptownba.com

Precio: alrededor de $ 500.

 

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