París encabeza el ranking de las ciudades donde el vino tiene mayor presencia, en un reciente estudio sobre el consumo y la distribución de esta bebida. Buenos Aires destaca en una sorprendente tercera posición.


Diez ciudades reciben el título de capital mundial del vino. De ellas ninguna española, a pesar de que España es el tercer productor de vino del mundo.

Para analizar en términos globales el consumo de vino, los estudios de mercado suelen referirse a países, raramente a ciudades. De ahí el interés de los datos  del estudio“El consumo y la distribución del vino en las grandes ciudades del mundo” que se han presentado en vísperas de la celebración de la primera edición de Wine Paris –evento que tendrá lugar entre los días 11 y 13 de febrero de 2019 en París Expo. 

Las ciudades del vino

En este estudio, realizado con el apoyo de los analistas de JFL Conseil/XJ Conseil, se presenta un ranking de las diez ciudades del mundo donde el vino tiene mayor presencia. París es  la “capital mundial del vino” –con un consumo 5,3 millones de hectolitros en 2017 (equivalentes a 709 millones de botellas) en su área metropolitana–, seguida de la aglomeración urbana del Ruhr, en Alemania, (que agrupa las ciudades de Essen, Dortmund y Duisburgo) –con 4 millones de hl (537 millones de botellas) en ese mismo año, y Buenos Aires, que alcanza la cifra de 3,6 millones de hl.

Tras las tres capitales vinícolas del podio, el Top 10 se completa con Milán en cuarto lugar (3,3 millones de hl), Londres en quinto (2,95 millones de hl), Nueva York en el sexto puesto (2,8 millones de hl), seguida de Los Ángeles en séptimo lugar (2,2 millones de hl). La octava posición es para Berlín (1,95 millones de hl) y la novena para Roma (1,7 millones de hl). Tokio (1,2 millones de hl) cierra el listado como única metrópoli asiática del listado.

El vino, bebida urbana

El estudio es relevante porque confirma también que una parte muy significativa de los consumidores de vino se concentra en grandes ciudades. Si el 54,9% de la población mundial vive en ellas, en el caso de los principales países de este mercado la proporción es muy superior: el 83% de los ingleses, 82% de los estadunidenses, 80% de los franceses, 80% de los españoles y 77% de los alemanes viven en ciudades, donde compran y beben vino.

El liderazgo de París se sostiene en la influencia que ejercen los prescriptores, una inmensa red de establecimientos de venta especializados –cuenta nada menos que con 1.100 tiendas de vinos y un cúmulo de restaurantes de prestigio (142 estrellas en la Guía Michelin)– que atraen no solo a los consumidores locales, sino a también a turistas y demás visitantes (33,8 millones en 2017).  Todo ello reafirma que París es  el mayor escaparate mundial del vino.

España fuera del top 10

Lo primero que llama la atención de este ranking es la ausencia de ciudades españolas en el Top 10; especialmente si se tiene en cuenta que España es actualmente el tercer país vinícola en términos de producción (tras Francia e Italia). También sorprende la tercera posición de Buenos Aires como ciudad consumidora, considerando que, si bien Argentina es uno de los principales países productores (el sexto del mundo en 2017, con 11,8 millones de hl), su capital no dispone de tantos puntos de venta como tienen Nueva York (38.900), París (23.750) o Londres (17.500). Otro dato llamativo que se extrae del estudio: Estados Unidos, aún siendo el líder mundial en términos de consumo, tampoco ha conseguido situar ninguna de sus grandes urbes en el podio, es decir entre las tres mayores capitales vinícolas.

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