10 modelos diferentes de regalos y cestas de Navidad para acertar y no tener que pensar.


Nos gusta regalar y sobre todo que nos regalen. Enviar cestas de Navidad es una tradición que se mantiene en el tiempo pero que cada año va cambiando, adaptándose a los gustos y a las modas. Caras, baratas, de empresa, de amigos, modernas, clásicas… Estas son 10 ideas originales para componer cestas de Navidad, sin que influya el presupuesto, solo la intención de hacer feliz a quien la reciba, de acertar.

 

Inspiración vegana

Porque no todos sueñan con recibir un jamón por Navidad, también hay que pensar en cestas con el verde como bandera. Se pueden combinar frutas y verduras ya sean frescas, que dan mucho color, o en conserva, que darán juego a lo largo del año; legumbres, secas o ya cocinadas para ahorrar trabajo; una o varias botellas de AOVE ecológico, y también algún vinagre y especias para preparar ricos aliños, estos son una parte fundamental de la cocina vegana. El punto dulce y navideño lo ponen turrones y mazapanes. La bebida también cuenta, hay que incluir algunos vinos o cavas, si son naturales, mejor. Importante buscar un contenedor apropiado que conecte con el espíritu de aquellos que van recibir la cesta.


Sweet Christmas

La ilusión de cualquier goloso es recibir una cesta de Navidad repleta de dulces. No solo los típicos navideños turrones de todos los sabores, mazapanes, mantecados y polvorones, además de un buen panettone. También chocolates, marron glace, caramelos, granola, galletas, pastas de té… el abanico se abre hacia las mermeladas, las confituras, las cremas para untar, las frutas escarchadas, los frutos secos con chocolate, los tés, los cacaos, los cafés, azúcares diferentes. Una bomba de calorías que habrá que administrar a lo largo de varios meses. No hay que olvidar elegir un contenedor tan dulce y elegante como el contenido. Imprescindibles los grandes lazos de colores. Si se buscan dulces verdaderamente originales i+dDesserts.


Para no fallar

Buenos embutidos; latas de almejas, navajas, espárragos o bonito del Norte; dulces navideños y turrón; además de vinos, cava o champán son los ingredientes fundamentales de una cesta de Navidad cuando se quiere acertar. Pero dentro del clasicismo se puede optar por composiciones originales y productos especiales. La clave está en personalizar y dar siempre un toque especial. El vino dulce es un plus, como también lo es añadir un buen queso, de esos que no se encuentran en el supermercado o un embutido diferente. O un jamón ibérico de bellota de una marca reconocida.


Apuesta artesana

Una cesta que mezcla menaje y comida: platos y alimentos; vasos y bebidas; cubiertos, mantelería… Lo primero es elegir platos, fuentes, tazas o vasos obra de algún artesano, después pensar qué poner dentro: un vino único, unos embutidos exclusivos, unas latas de conservas de marisco con ejemplares XXL, un queso campeón del mundo… Pero también unas servilletas de encaje de camariñas, una fuente de cerámica de Talavera, unas copas de la Real Fábrica de La Granja… Se trata de buscar productos inusuales que estén elaborados por manos artesanas y realzar su valor. No hay que olvidar incluir los datos de los artesanos en un gran y elegante tarjetón.


Cesta 4.0

Perfecta para los amantes de la tecnología. Reúne gadgets gastronómicos en una caja de diseño. Por ejemplo, un abridor Screwpull, junto a una buena botella de vino o si el presupuesto te lo permite un modelo sencillo de Coravin, que permita conservar el vino una vez abierto durante mucho tiempo; un termómetro laser para cocinar acompañando un lomo de carne con D.O.P; una cafetera último modelo y varios paquetes de café en grano de orígenes muy distitntos para poder hacer una cata y descubrir matices; una botella termo con tés japoneses y kettle de última generación que permite ajustar la temperatura del agua. Y para completar, una suscripción a alguna app para descubrir innovaciones gastronómicas.


Navidad entre viñas

No basta con regalar vinos, la cesta tiene que transmitir un mensaje. Se trata de elegir referencias concretas que cuenten la historia de un territorio o de una bodega. Por ejemplo, elegir los vinos dulces e incluir deferentes variedades: Sauternes, Tokaji, PX, moscatel, vino de hielo, e incluso, una sidra de hielo, ahora tan de moda. Y acompañarlos con otros elementos que tengan relación: un decantador, unas copas, un enfriador, confituras de uva, pan de especias, un queso azul, en el caso de los vinos dulces, sarmientos de chocolate…


A todo color

Basta elegir un color y buscar productos cuyo envasado -lo que se conoce como packaging en inglés- coincida con los tonos indicados. Por ejemplo, si se elige el color naranja se nos ocurre mezclar embutidos de la firma Carrasco, cuyo color corporativo es el naranja, con una botella de champán Veuve Clicquot, mandarinas o naranjas, queso tipo gouda (que es naranja), tarros de cristal con mejillones, algunos accesorios de cocina en el mismo color. Este ejercicio puede hacerse con todos los colores, es cuestión de imaginación.


¿Trago largo o corto?

La coctelería está de moda y se presta a preparar sugerentes cestas y regalos de Navidad. No basta con elegir buenos destilados, también hay que añadir elementos para la preparación de los cócteles: angostura, especias, frutas deshidratadas y frescas, accesorios de coctelería y hasta los recipientes adecuados para servirlos. Una cesta original preparada pensando en quién la va a recibir.


Monotemática

Quesos, aceites, vinagres, cafés, trufas, latas, ahumado, especias… Pero también puede ser una cesta de productos italianos como las que preparan en La Academia del Gusto, o franceses. Este tipo de cestas son idóneas para personas con gustos muy definidos. Lo mejor es encargárselas a un profesional que tenga claro qué debe incluir. Desde una pequeña caja de aromáticas y exóticas especias hasta un formato clásico, pero con el contenido muy diferenciado.


La cesta del sibarita

Poco pero bueno. Ese es el lema si no se quiere fallar. No se trata de sorprender, sino de apostar por la máxima calidad. Hay que elegir muy bien los productos, pero también el contenedor que deberá ser un punto sofisticado. No vale la cesta de siempre, hay que darle una vuelta. Fundamental buscar productos exclusivos esos a los que no todo el mundo tiene acceso: un arroz envejecido, una Tuber melanosporum bien seleccionada, legumbres directas del productor, latas de sardinas millesimadas, anchoas en salazón para sobarlas en casa, turrones tradicionales pero elaborados por pequeños obradores… Nunca embutidos loncheados, sería un error.

Gastroactitud

Gastroactitud

Pasión por la gastronomía.

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