Un grupo de socios del Foodies Club se desplazó hasta el Mar Menor (Murcia) para ver cómo se pesca en las encañizadas. De este modo transcurrió la primera experiencia viajera de GastroActitud


Las encañizadas del Mar Menor constituyen un espacio natural protegido dedicado a la pesca artesanal único en el mundo. Aprovechando la salida natural del Mar Menor al Mediterráneo (había dos pero la otra se convirtió en puerto deportivo), los pescadores, desde época de los fenicios, instalan una barrera de cañas -de ahí el nombre- que corta la huída de los peces hacia aguas más frías aprovechando las corrientes. Esta empalizada submarina los conduce a un laberinto donde quedan atrapados y son capturados mediante pequeñas redes enganchadas a un palo.

De las cinco encañizadas que existieron solo una queda en funcionamiento, la de La Torre, y allá nos dirigimos para ver cómo se pescan los mújoles y las doradas, de los que cada año se extraen al rededor de 25.000 toneladas en el otoño, que es la temporada fuerte. El cambio de temperatura del agua del Mediterráneo y el Mar Menor es lo que provoca el movimiento de los peces, que salen en busca de aguas más frías. La familia Albadalejo, conocidos pescadores y pescaderos de San Pedro del Pinatar tiene la concesión de la explotación. "Esto es una empresa de románticos -explicaba Sinforoso Albadalejo-. Restaurar la casa y todas las artes de pesca (la encañizada) nos ha costado mucho dinero, pero era mi ilusión. Lola, mi mujer, y yo, somos hijos de pescadores, y esto era parte de la historia de nuestras familias. Era una pena dejar que se convirtiera en una ruina". 

Tras una breve travesía desde el puerto de Lo Pagán, llegamos al muelle de La torre, donde el fondo alcanza escasamente el metro de profundidad. Aguas clarísimas por las que nadan peces y arenas en las que corre una especie de cangrejos de mar, llamados popularmente "tranca peluda" que nos juran son más finos que las nécoras. Lástima que ya no sea temporada de los deliciosos langostinos del Mar Menor.

Una vez instalados salimos en un bote a remo hasta las jaulas donde están atrapados los peces. Allí, Jacinto, uno chavalín de la familia, es el encargado de pescar. Cobradas las piezas, volvimos y a tierra, donde Pablo González -cocinero del restaurante La Cabaña- y Juan Echanove -socio del FoodiesClub– limpiaron los mújoles que comimos en sashimi, apenas aderezados con tomate picado y aceite de oliva virgen extra, y al horno. Su carne blanca y finísima nada tiene que ver con la de los ejemplares que habitan en los puertos y chupan petróleo. "En Galicia se horrorizan cuando se enteran de que en Murcia se comen el mújol, que allí llaman lisa -comentaban Echanove y Capel- pero es porque no han probado los del Mar Menor, que viven en aguas limpias".  "El mújol de este mar es un acontecimiento gastronómico -sentenció Capel– un pescado finísimo mejor que la dorada y la lubina, mucho más delicado"

Angel León, quien estaba previsto que nos acompañara, aunque finalmente no pudo hacerlo, es uno de los cocineros que mejor trabaja el mújol, conocido en Andalucía como albur,  abundante en las costas gaditanas.

El menú se completó con pulpo con crema de patata y sobrasada, receta de David López Carreño profesor del CCT de Murcia; dorada y mujol frito, arroz de caldero y de postre: paparajotes, según la receta de la huerta. 

 

3 Comments

  1. Fernando el 18 octubre, 2014 a las 01:36

    En que ano se grabo por tve la pesca del mujol en la encanizadas

  2. Sole el 23 julio, 2013 a las 19:34

    Ha sido un verdadero lujo ver en directo este sistema de pesca tan peculiar y la posterior preparación del pescado, delicioso por cierto!. Muy interesante ver trabajar juntos a estupendos cocineros y a grandes aficionados, para después compartir mesa con todos ellos. Una auténtica experiencia gastronómica. Gracias Gastroactitud!

  3. Rebeca el 19 julio, 2013 a las 13:32

    Ha sido una experiencia única! Me alegro mucho de haber participado. Nunca había estado en un lugar así. Lo pasamos muy bien y fue muy divertido ver cocinar a Pablo y a Juan Echanove mano a mano, improvisando. El mújol buenísimo, lastima que no se pueda comprar en las pescaderías.

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