Dormir bajo un manto estrellado, en una cabaña en sobre los árboles, en una exclusiva finca o en una villa medieval. La naturaleza y la gastronomía se encuentran su punto común para cuidarte por dentro y por fuera.


Las escapadas vacacionales están para desconectar de la rutina y para recuperar las fuerzas. Para volver a conectar con la naturaleza, descansar, respirar aire puro y perderse entre los diferentes pueblos y ciudades que lo rodean. Desde las Bardenas Reales hasta Málaga, pasando por Castilla – La Mancha y los Pirineos. Te proponemos cinco planes que tienen algo en común: la gastronomía como hilo conductor de una escapada que te acerca a la naturaleza. Cocina de producto, de caza o vegetariana. Para que a la vez que descansas, disfrutes comiendo y cuidándote.

Dormir bajo las estrellas

© Aire de Bardenas

Con unas maravillosas vistas al Parque Natural de las Bardenas Reales, el hotel Aire de Bardenas es uno de los destinos que más emociones despierta. En plena Reserva de la Biosfera y con una curiosa apariencia lunar, te permite disfrutar del amanecer sin salir de sus habitaciones “cubo” o “burbuja” pues, sus amplios ventanales, están orientados hacia el Este. Y, al anochecer, gracias a las transparencias de su “Bubble Tree”, las estrellas se convierten en la luz que ilumina cada una de las habitaciones.

Aire de Bardenas ganó el Premio CaixaBank Hotels & Tourism al mejor proyecto de Innovación Turística 2019 por su arquitectura, diseño, localización, tranquilidad y gastronomía. Ésta última por ser creativa y de temporada. Sus hortalizas y verduras de la huerta de la Rivera Navarra son las protagonistas de sus platos junto con las verduras de su huerto con el que se abastece de alcachofas, espárragos y cogollos, entre otros productos de temporada. Y, para completar la visita, desde sus instalaciones, proponen hacer un recorrido alrededor de todo el Parque Natural en Segway para aprender de cerca sobre la flora, la fauna y la geología del lugar. O, una cata de aceite de oliva virgen extra en trujal ecológico con visita a su olivar y a su almazara. Dos actividades muy relacionadas con la tierra y los productos de las Bardenas Reales.

Inspiración medieval

© Molino de Alcuneza

A tan sólo unos minutos de la ciudad medieval de Sigüenza se encuentra el hotel Molino de Alcuneza. Un pequeño hotel boutique, perteneciente a la cadena Relais & Chateaux, con 17 habitaciones con vistas al valle del Alto Henares. Este maravilloso espacio está localizado en un edificio de piedra del siglo XIV que antiguamente hacía el trabajo de molino harinero, de ahí su nombre. Un lugar ideal para escapar de la rutina, reencontrarse con los sentidos y disfrutar de la desconexión a una hora de Madrid.

Descubrir Molino de Alcuneza implica, también, adentrarse en su gastronomía. Su carta, a cargo de Samuel Moreno, es una vuelta a los orígenes con un guiño a la modernidad. Sus platos, basados en el producto, están hechos a base de las materias primas de su tierra y de su huerto en el que el cocinero los selecciona uno a uno cada día. Y, para los que quieran completar esta experiencia a la vez que disfrutan del entorno cultural y natural de Sigüenza, desde el hotel tienen preparados una selección de planes. Desde conocer las villas medievales de Atienza y Medinaceli hasta recorrer el Parque Naturale del Río Dulce, el Hayedo de Tejeranegra y los campos de lavanda de Brihuega.

Vivir sobre los árboles

© Cabanes Al Arbres

Entrar en contacto directo con la naturaleza, con los árboles y con el ecosistema que les rodea es una forma ideal para descansar. Por eso las cabañas de los árboles de Cabanes Al Arbres, situadas dentro de la comarca de la Selva al nordeste de Cataluña, se tornan en el espacio perfecto. Cuentan con 10 casitas de madera de forma redondeada que se adaptan a cada uno de los árboles a la vez que se camuflan a la perfección entre el follaje. A ellas se accede mediante un puente colgante o una escalera vertical y todas cuentan con vistas a los Pirineos o a Montseny. Su objetivo es trasladarte la sensación de libertad e intimidad de vivir en pleno bosque.

Cabanes Al Arbres logra una experiencia total de inmersión en la naturaleza. Cada mañana el desayuno llega en una cestita a través de una polea y sus menús gastronómicos se basan en los productos de temporada ecológicos. Para acompañar toda esta experiencia, cuentan con varias rutas a pie o en bici en itinerarios marcados además de un spa ecológico al aire libre y de uso privado. Una escapada en la que el canto de los pájaros y el sonido de las hojas con el viento son la banda sonora de cada día.

Una granja de lujo

© La Donaira

La Donaira es un espacio que insta al diálogo sobre el diseño, la arquitectura y las artes entorno a la naturaleza. Se trata de un espacio multidisciplinar bajo el que se encuentra una granja orgánica, además de centro ecuestre y eco-retiro de lujo, creado con el objetivo de encontrar la paz absoluta. Está localizada en un cortijo andaluz en la Serranía de Ronda y cuenta únicamente con 9 habitaciones. Un lugar tranquilo y simple en el que todo, desde el suelo hasta los muebles, está hecho a mano.

La lista de actividades que ofrecen dentro de la finca va desde la equitación, el senderismo o el cuidado personal en su centro del wellness hasta la experiencia en la cama de abejas, una experiencia única de estar en contacto directo con el mundo de la apicultura. La gastronomía que ofrecen en La Donaira es principalmente vegetariana. Todo lo que se sirve en los platos del cortijo está cultivado en sus tierras. Se trata de alimentos locales y ecológicos que buscan hacer que los huéspedes se sientan bien en todo momento, con ellos y con el entorno que les rodea. Una escapada que te hace reconectar del todo con la naturaleza.

Ocio cinegético

© La Nava del Barranco

La Nava del Barranco es sinónimo del lujo más exclusivo. Se trata de una finca rústica cinegética, con 14 habitaciones suites, que busca que los huéspedes se olviden de todo lo que les rodea. Situada en Castilla – La Mancha, está enfocada al turismo de caza. Sus instalaciones cuentan con un extenso campo que permite disfrutar de los distintos paisajes castellanos sin salir de la propiedad así como un completo spa para olvidar el estrés de la ciudad.

Esta finca se extiende a lo largo de miles de hectáreas de naturaleza que permiten a los huéspedes desconectar a través de su increíble orografía. Un lugar ideal, también, para los amantes del ojeo de perdiz pues es referencia mundial en este tipo de cacerías. Además, La Nava también ofrece pista de tenis, tiro al plato, campo de golf y cuadra. En cuanto a su gastronomía destaca, como no iba a ser de otra forma, el producto y la caza de temporada. Desde La Nava, antes de que los huéspedes lleguen, se prepara un menú de acuerdo a la temporada y a los gustos de cada cliente.

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