Juvé & Camps y el lío de las burbujas
La fuga de la bodega de la familia Juvé a Corpinnat agudiza la crisis en la DO Cava. También plantea un debate sobre el modelo de Corpinnat.
El «fichaje» de Juvé & Camps por Corpinnat ha sido la noticia del año en el sector del vino espumoso nacional.
Aún cuando el Consejo Regulador de la DO Cava pareció haber tomado buena nota, y en los últimos año comenzó a introducir los cambios que en su día reclamaron las bodegas que impulsaron la escisión… Y también a pesar de que Corpinnat –la agrupación de productores de prestigio que surgió a partir de ese cisma– sugería haber cesado la expansión que inició a partir de su fundación, en 2018… el «bombazo» explotó y el pasado 1 de abril ya fue de público conocimiento que Juvé & Camps sería el socio número 22 de Corpinnat.
La incorporación de Juvé & Camps no es un movimiento menor ni aislado: supone un golpe simbólico y estratégico para una Denominación de Origen que lleva años intentando recomponer su identidad y prestigio. Hablamos de una de las casas históricas del cava, con fuerte presencia internacional y una imagen consolidada en el segmento de calidad. Su salida refuerza la percepción de que las tensiones estructurales dentro de la DO Cava siguen lejos de resolverse.
Dos formas de entender los espumosos
Para entender la magnitud del movimiento conviene recordar el origen del conflicto. En 2018, un grupo de elaboradores –entre ellos Gramona, Recaredo o Llopart– decidió abandonar la DO Cava para fundar Corpinnat, una marca colectiva que aspiraba a poner en valor un modelo más exigente: uva ecológica, vendimia manual, vinificación íntegra en la propiedad y largos periodos de crianza. Aquella escisión evidenció una fractura entre dos formas de entender el espumoso: una más orientada al volumen y otra centrada en el territorio y la calidad.
Desde entonces, el Consejo Regulador de la DO Cava ha tratado de responder con reformas: zonificación, nuevas categorías como “Cava de Guarda Superior” o mayores exigencias de trazabilidad. Sin embargo, para muchos productores estas medidas han llegado tarde o resultan insuficientes para cambiar la percepción del mercado, especialmente en el exterior, donde el cava sigue luchando por sacudirse la imagen de producto barato frente a competidores como el champagne o el prosecco.
¿Cuál es el «techo» de Corpinnat?
En este contexto, la decisión de Juvé & Camps adquiere una dimensión especialmente delicada. No se trata solo de sumar un nuevo miembro a Corpinnat, sino de validar su modelo. La entrada de una bodega de su tamaño y trayectoria rompe el supuesto “techo” de crecimiento que algunos atribuían a la asociación y abre la puerta a nuevas incorporaciones.
Al mismo tiempo, la salida plantea interrogantes incómodos para la DO Cava: ¿hasta qué punto sus reformas están siendo efectivas? ¿Existe riesgo de una fuga continuada de bodegas relevantes? ¿Puede la denominación mantener una estrategia coherente que combine volumen y prestigio?

Juvé & Camps Reserva de la Familia, icono de la bodega Juvé & Camps
La decisión de la familia Juvé
Lo cierto es que el mapa del espumoso español sigue en plena redefinición. Mientras Corpinnat consolida su relato basado en origen y exigencia, la DO Cava se enfrenta al reto de no perder masa crítica ni credibilidad. En medio, los consumidores –cada vez más informados– observan, comparan y deciden.
En cuanto a Juvé & Camps –uno de los mayores productores del uva ecológica en el contexto del Penedès–, sus responsables han presentado este «cambio de banda» como un paso casi previsible en la trayectoria de la compañía. Joan Juvé, tercera generación y presidente de la bodega, afirmó que esta esta esta «representa una evolución natural de nuestra historia y una reafirmación de los valores que nos han definido desde hace más de 100 años: el respeto por la tierra, la búsqueda de la excelencia y la voluntad de comunicar con claridad quiénes somos y de dónde venimos”.
Por su parte, su hija Meritxell Juvé, actual consejera delegada de Juvé & Camps, apuntó que “queremos seguir elaborando vinos que nazcan del viñedo y reflejen fielmente su identidad, y al mismo tiempo contribuir a que los espumosos de alta calidad se consoliden como una categoría premium reconocida y competitiva en el mundo”.
En todo caso, con este cambio, el “lío de las burbujas”, entra en una nueva fase. Y, como suele ocurrir en el mundo del vino, las decisiones que se toman hoy tardarán años en mostrar todas sus consecuencias.
