Los desayunos del hotel Pico Velasco
El festín matinal del cocinero Nacho Solana
Hay experiencias – pocas– que valen bastante más de lo que cuestan. Acababa de tomar acomodo en una de las mesas del hotel Pico Velasco abstraído por las vistas del Parque Natural de las Marismas de Santoña, cuando Bea, jefa de sala y responsable de los desayunos, me invitó a levantarme. De pie, delante de un aparador contiguo me fue indicando algunas de sus propuestas dulces.
Del salado al dulce
“Tenemos yogur natural de Ampuero además de dos mieles, de eucalipto y de brezo del valle del Asón. Junto a los bocales de cristal con frutos secos figura nuestro surtido de mermeladas, de melocotón, de fresa y de arándanos de la firma artesana El Bosque Encantado. En este otro extremo el surtido de repostería casera: tarta de queso, la quesada, tan típica de Cantabria, y dos bizcochos, el de naranja y el de manzana.
“Nuestro desayuno se asemeja a un menú degustación a la carta con bufé anexo que los comensales ordenan a capricho. Una fórmula mixta”, volvió a recalcarme.

Regresé a la mesa donde me aguardaba una rueda de embutidos con chorizo y salchichón ibérico recién cortados junto a lascas de jamón Cinco Jotas. Y a modo de acompañamiento una cesta con panes tostados, incluido uno de castañas, además de tres cuencos medio repletos de tomate rallado, sal y un gran aceite de oliva virgen extra. Embadurné con tomate una tostada, la rocié con unas gotas de aceite y la disfruté con el jamón ibérico, una combinación ganadora.

Mantequilla de los valles pasiegos, quesos, quesada…
¿Aceite de oliva o mantequilla pasiega de Cantabria, me pregunté a mí mismo en aquel momento? El tentador taco de mantequilla que me contemplaba desde la mesa, de gusto delicadísimo, me incitaba a untarla en aquellas rodajas de pan en compañía de alguno de los quesos de Cantabria. Porciones que atiborraban una mini tabla sobre las que Marisol Moreno, jefa de sala comenzó a hacerme puntualizaciones: “En esta esquina figuran los quesos de las Garmillas del término de Ampuero; primero el semicurado más suave, luego el Cervellan fresco y un tercero más curado. A su lado el Oro de Prases de tres valles pasiegos, y uno más, mezcla de leche de cabra y vaca. Por último, el azul de Tresviso de Javier Campos”.

Aunque el festín incitaba al desorden mi sentido de lo gastronómico me obligaba a priorizar una oferta que me desasosegaba. En un golpe de sensatez disfruté a sorbos del vaso de zumo de naranjas recién exprimidas y degusté no sin cierta desgana del plato de frutas recién cortadas donde no faltaban la piña y el kiwi.
Con una taza de café y cualquiera de los bizcochos o tartas dulces de su vistoso repertorio mi desayuno podría haber concluido. De lo salado a lo dulce en varias etapas. Y, sin embargo, faltaba el tronco principal de los desayunos de este hotel boutique, justo las especialidades que el cocinero Nacho Solana prepara al momento y con las que deja constancia de su oficio.
Una tortilla para recordar
En primer término, su tortilla de patatas con cebolla, melosa, jugosa y suave. Recién cuajada, una locura. Insoslayable. Aunque no quise repetir con un segundo pincho su recuerdo me acompaña todavía. En una muestra de profesionalidad que rallaba con la más dislocada de las desmesuras había solicitado además los huevos benedict, y un revuelto de chistorra con queso rallado. Antológica la combinación de los huevos con los tropezones de embutido, y bastante menos convincente su versión de los benedict con acelgas y lascas de cerdo, a pesar de que la holandesa que lo cubría me pareció espléndida.

Animado por mi devoción por lo dulce, la despedida golosa me excitaba: delicadísima la tarta de queso medio fluida con intenso sabor a nata; agradable la quesada que habría resultado mejor algo templada y muy finos los bizcochos de naranja y manzana.

Cuando pregunté a Solana por el precio de su desayuno-bruch me respondió risueño: “Se trata de un complemento de las estancias en el hotel y tiene un coste adicional de 35 euros. No damos desayunos a clientes no alojados. Es un reclamo adicional, una experiencia gastronómica exclusiva que nos identifica con el paisaje y con la labor de los pequeños productores de los que proceden muchos de los ingredientes con los que trabajamos”

Entre lo dulce y lo salado una propuesta matinal que exige predisposición a disfrutar con sosiego. Es una satisfacción comprobar que continúa imparable el número de hoteles españoles que intentan mejorar el último recuerdo que se llevan los clientes alojados.
Desayuno del hotel Pico Velasco
Secuencias Primera etapa
Zumo de naranja natural
Surtido de fruta de temporada
Aceite de oliva virgen extra
Tomate natural rallado
Tabla de ibéricos Cinco Jotas
Quesos de las Garmillas de Ampuero, semicurado, Cervellan, Oro de Prases de tres valles pasiegos y azul de Tresviso
Mermeladas artesanas de melocotón de fresas y de arándanos
Mantequilla pasiega
Miel del Asón de eucalipto y de Brezo
Frutos secos
Panes artesanos
Cafés, tés e infusiones
Nuestra mesa dulce:
Yogur
Cereales variados
Repostería Pico Velasco
Tarta de queso
Quesada Pasiega Solana
Bizcocho de naranja y de manzana
Segunda etapa. Platos de cocina
Tortilla de patata con cebolla Pico Velasco
Huevos Benedict a nuestra manera
Huevos de corral con beicon
Huevos de corral con chorizo de pueblo
Tosta de salmón ahumado y aguacate
Tosta de huevos revueltos con chistorra y queso rallado
