Diez direcciones  (incluídas dos en Bruselas) para entrar en contacto con la cocina más interesante del Norte de Europa. Un paraíso foodie que está aún por descubrir.


 La acumulación de restaurantes galardonados con estrellas Michelin por kilómetro cuadrado en este pequeño territorio del Norte de Europa es asombrosa. También los conocimientos y sensibilidad de los foodies belgas. En pocos lugares se encuentra una gastronomía contemporánea tan sólida y con tantos rasgos propios y diferenciadores. Los flamencos han sabido crear un estilo culinario  que les identifica partiendo de técnicas desarrolladas en cualquier parte del mundo combinadas con la teoría del food paring  (armonías moleculares) enunciada por el profesor Bernard Lahousse. Su defensa de la despensa local no les impide abrir su mente y su cocina a ingredientes lejanos con los que logran acertados contrapuntos. Te proponemos un viaje a través del sabor y el color.

1. Hertog Jan

Torhoutse Steenweg 479 – Brujas

Desde: 150€

Con sus tres estrellas Michelin es el más atractivo y sólido restaurante de Flandes. Gert de Mangeleer en la cocina (nombrado mejor cocinero de Europa 2013 en Madrid Fusión junto a David Muñoz de DiverXo) y Joachim Boudens (mejor somelier de Belgica en 2005 y embajador de la cerveza belga) en la sala forman un tanden magnífico. Cocina ligera, limpia y precisa guiada, como ellos mismos dicen, por la simplicidad. Platos bellísimos y combinaciones sorprendentes. Servicio joven y cercano pero riguroso. Una experiencia memorable. Hasta el verano el restaurante permanece cerrado porque se han trasladado a un nuevo local en una granja cercana a Brujas. Mientras tanto, continúan cocinando en Yellow un bistró en el centro de la ciudad.

 

2. In De Wulf  

Wulvestraat 1 – 8950 Heuvelland. Dranouter

Desde: 115€

No es fácil clasificar este lugar ni  ponerle etiquetas. Es un restaurante singular, que encandilará a los paladares más curiosos. La rusticidad del espacio y la filosofía del cocinero lo condicionan todo. Kobe Desramaults, impetuoso, exigente, inteligente, es uno de los profesionales flamencos con mayor proyección por la lucidez y originalidad de su trabajo. Ingredientes desnudos, presentados en extrema intimidad ante el comensal que en primera instancia echa de menos algo más en el plato, hasta que descubre que no es necesario.

 

 

3. L' Air du TempsRue de la Croix Monne 2 , Liernu, Eghezée

Desde: 130

Aunque este restaurante galardonado con 2 estrellas Michelin no se encuentra en territorio flamenco hemos querido incluirlo en esta lista porque lo cosideramos uno de los más interesantes de Bélgica. Sang Hoon Degeimbre, cocinero de origen koreano pero criado en Bruselas, practica una de las cocinas más particulares y curiosas del país, en la que funde, con rigor y sensibilidad,  los productos del entorno (tiene una cuidada red de proveedores) con técnicas e ingredientes llegados de Asia. 

 

4. De Jonkman 

Maalsesteenweg 438. Brujas

Desde:  80€

A las afueras de Brujas, el chef Filip Claeys, uno de los renovadores de la cocina flamenca, discípulo y admirador del holandés Sergio Herman, pone a punto platos muy bien presentados, ligeros, de sabores suaves y contrastes matizados, en los que destaca el tratamiento de pescados y moluscos. Gran trabajo del sumiller con un despliegue importante de vinos de todo el mundo que armoniza con desparpajo. Abandera la asociación North Sea Chefs.

 

5. Bistro Margaux

Dorpsplein 3, 1700 Sint-Martens-Bodegem  

Desde: 80€

Flamenco de nacimiento y espíritu, el joven Tomas Locus desarrolla su carrera profesional en la capital belga y forma parte de los Flemish Kitchen Rebels, nueva generación de chefs flamencos que están marcando una nueva época en la cocina. Amante de los sabores tradicionales de la cocina de su tierra es capaz de poner al día platos populares con enorme finura gracias a una notable precisión técnica adquirida junto a maestros de la talla de Sergio Herman o Martín Berastegui.

 

6. De Godevaart

ST. Katelijnevest, 23 – Amberes

Desde: 120€

Cocina contemporánea en un entorno sofisticado en un edificio histórico del cetro de Amberes. Dave De Belder  es uno de los jóvenes cocineros flamencos que están dando que hablar. Platos barrocos con profusión de elementos, estéticamente muy cuidados. Combinaciones armónicas, aunque no demasiado sorprendentes, elaboradas con productos locales. Un nuevo clasicismo muy bien ejecutado.

 

7. Hof Van Cleve     

Riemegemstraat, 1 – 9770 Kruishoutem 

Desde: 160€

De clara formación francesa, académico y elegantemente clásico, el chef Peter Goossens es el precursor de la nueva generación de cocineros flamencos. A se a tribuyen las composiciones en forma semicircular tan extendidas en esta parte de Europa.  El restaurante, una elegante casa de campo en una de las zonas más ricas de Bélgica,  es fiel al patrón de las grandes casas de alta cocina. Agradable jardín para tomar el aperitivo y prolongar la sobremesa.

 

 8. Pastorale 

Larstraat 22. Rumst – Reet  

Desde: 100€

Camino de la puerta una escultura dorada se ríe a carcajadas ¿Del comensal? Quién sabe. En el interior obras de arte contemporáneo arropan una cuidada puesta en escena. Las recetas contemporáneas de Bart de Pooter bajo su cuidada estética y su técnica impecable en ocasiones tienen dificultades para conectar con el comensal, que tal vez espera más radicalidad, menos tibieza conceptual. Magnífica selección de quesos armonizados con cerveza a la que no se puede renunciar. Buenos postres.

 

9. Markt XI 

Driftweg 11 – 8420 De Haan

Desde 80€

Representante de la escuela flamenca, Benny Van Torre, rebelde y decidido pone pasión en todo cuanto toca. Platos limpios, armónicos, muy elegantes que se sirven un entorno sobrio pero desenfadado que invita a la reflexión gastronómica. Hijo de pescadores es habilísimo cocinando pescados y mariscos de la costa cercana a los que añade contrapuntos inesperados

 

 

10. Schatteman

Kruisstraat 13 – 8020 Hertsberge 

Desde 80€

Formado junto a Gert de Mangleer, de quien ha sido segundo durante cuatro años, Gregory Schatteman hace suyo el lema “menos es más” y apuesta por combinaciones de pocos ingredientes pero con sabores intensos y técnicas depuradas. Cocina de temporada en un escenario refinadamente clásico en medio de los bosques flamencos. Buena carta de vinos y menús armonizados.

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