No se parece a nada. Glamuroso, divertido, fresco, seductor y un punto extravagante, así es Manko, el restaurante cabaret peruano con el que Gastón Acurio inicia la conquista de París. Su objetivo: devolverle la risa y las ganas de fiesta a la capital francesa. 


La relación del cocinero peruano Gastón Acurio con París, viene de lejos. Fue la ciudad que lo vió nacer como cocinero y donde conoció a Astrid, su mujer y socia. La capital del Sena es uno de los epicentros gastronómicos de Europa, por eso la apuesta es arriesgada. Los franceses sitúan la cocina peruana dentro de las llamadas cocinas étnicas, así que el limeño tendrá que emplearse a fondo para demostrarles que un cebiche es un plato sublime, que puede codearse con la alta cocina.  Con sus aproximadamente 45 locales repartidos por toda América del Sur, este cocinero-empresario ha apostado por utilizar la cocina como un motor de cambio social, un instrumento para mejorar las condiciones de vida de la gente en su país y para dar a conocer su cultura culinaria dentro y fuera de él. 

En la Avenue Montagne, rodeado por las boutiques de Chanel, Dior o Valentino, y a la sombra del elegante hotel Plaza Athénée, Acurio ha encontrado el local perfecto para demostrar que la cocina peruana habla con voz propia y sin complejos, también en Europa. Lo que fue el sótano de una sala de remates, ahora será Manko un elegante restaurante cabaret, decorado en estilo art decó con motivos andinos,  que los fines de semana programará espectáculos de music hall francés para amenizar las sobremesas de cenas con sabor andino. Una forma diferente de aunar las dos nacionalidades y ofrecer una propuesta de ocio distinta. ¿Logrará convertirse en el sucesor de Alcazar y devolver a París las ganas de fiesta?

El restaurante forma parte del grupo empresarial MoMA que cuenta con negocios por toda Francia. Benjamin Patou, su cabeza visible, buscaba una nueva opción para la noche parisina y vio en Acurio el compañero perfecto. Juntos han sabido desarrollar un concepto chic, divertido y casual que pretende revolucionar la noche y el panorama culinario parisino. Al frente de las cocinas estará un español, el murciano Rubén Escudero, formado junto a Acurio.

Una de las apuestas fuertes es el bar, con un imponente surtido de piscos en todas sus variedades: puro, mosto verde y acholado. Además de otros alcoholes latinos de moda como el mezcal o el tequila con los que se preparará una sugerente carta de cocteles que irá del clásico pisco sour al chilcano lemongrass. 

 El horario del restaurante será de lunes a viernes  con servicios de comida y cena y los sábados, a partir de las 6 de la tarde. Precio desde 35 € el menú, bebidas aparte.

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