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Nuevo en la “milla de oro”. Un restaurante con una carta cambiante en el que se puede comer muy bien a cualquier hora del día, desde el desayuno a la cena. Cocina muy seria vestida de desenfado.

DIRECCIÓN: Urbanización Lomas de Río Verde, 144. Marbella (MÁLAGA) .ESPAÑA

CONTACTO: +34 952 15 72 22.   


PRECIO MEDIO: De 50 € a 70 €

TIPO DE COCINA: Contemporánea


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TIPO DE DECORACIÓN: Contemporánea



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VALORACIÓN 7/10

Boho Club  (Marbella) es un mutante. Como un camaleón se transforma según la hora y la clientela que lo habita.  El espíritu bohemio del hotel se extiende al restaurante y a su cocina que permanece abierta todo el día.  Desde el desayuno (estupendo) a las copas (con música y DJs en directo), la carta se adapta al momento y al cliente. Una fórmula perfecta para la cosmopolita Costa del Sol, como también lo es su estructura desenfadada en la que se confunden las mesas altas y bajas, los sofás,  los muebles de terraza…  Un espacio acogedor y confortable para el verano y el invierno donde el mimbre se mezcla con el terciopelo. Todo se confunde y ese es su encanto.

Vista del comedor, la zona de copas y el jardín

 

Boho Club fue una antigua residencia para trabajadores forestales que gobierno sueco tenía en Marbella. Hoy,  transformado en un elegante hotel mantiene la misma estructura, los bungalows remodelados,  las zonas comunes donde se ha instalado el restaurante, dos piscinas y un jardín inmenso al final de la milla de oro. Abrió sus puertas en septiembre y  como todos tuvo que frenar la actividad en primavera. Pero en junio volvió con fuerza.

 

El director gastronómico de Boho, Diego del Río

Una oferta muy bien pensada

Al frente del equipo gastronómico está Diego del Río, un gran cocinero de larga trayectoria, formación académica y alma popular, que lo mismo prepara un foie-gras de libro que una pipirrana chispeante. Se atreve con todo y casi siempre acierta. Hay mucha cocina y mucho conocimiento en su cabeza. Su estilo ecléctico encaja muy bien con la filosofía de Boho Club.

En carta figura uno magnífico foie-gras al torchon (técnica clásica) curado en un paño entre sal, previamente  impregnado de vino Pedro Ximénez, sobre el que se ralla trufa negra (Tuber melanosporum).  También es deliciosa la pipirrana (cortada en dados diminutos, brunoise en francés) que acompaña al atún rojo. El toque ácido contrarresta la potente grasa del pescado.

Foie-gras  torchon con trufa negra (foto febrero 2020)

 

Atún con pipirrana

 

La oferta se abre en abanico a lo largo de todo el día. Se puede desayunar sin estar alojado en el hotel; disfrutar de una comida con recetas vegetarianas o elegir como plato único un solomillo con una excelente salsa bearnesa, otro ejemplo de cómo Del Río domina la alta cocina de inspiración francesa.

 

Solomillo de ternera con salsa bearnesa

 

Cocina trotamundos

Especialidades de base clásica vestidas de informalidad, presentadas con elegancia y pensadas para gustar a paladares cosmopolitas. Llaman la atención las recetas de verdura con las que Del Río consigue algunos de sus mejores logros; buenísimas las sopas de maíz con aguacate y verduritas encurtidas  y la de castañas con setas, dos caras de una misma moneda. En estos platos se percibe el compromiso con producto local. Todos los proveedores son de proximidad desde el panadero al pescadero, pasando por la huerta. Eso le permite cambiar la propuesta con facilidad y ofrecer una verdadera cocina de temporada, que alcanza su máxima expresión en el menú degustación, con platos diferentes cada semana.

 

Sopa de maíz con verduras encurtidas

 

Sopa de castañas con setas

 

Sólo por la noche se ofrece un menú degustación que comienza siempre con un hito de la casa: la croqueta de carabinero con su tartar . Un bocado excepcional con el que Del Río muestra su envergadura técnica sin necesidad de recurrir a sofisticaciones innecesarias.

 

Croqueta de carabinero

 

Otro entrante apetecible es la deliciosa la versión del vitello tonnato, travestido en roastbeef con muchos contrapuntos ácidos y amargos, un plato de notas complejas. Sin embargo el sándwich de bogavante en un brioche dulzón y tierno, es goloso pero no entusiasma ya que el sabor del crustáceo se pierde. Tampoco convence el arroz con verduras.  Pero son resultonas las vieras aliñadas con toques ácidos y picantes, un guiño a América Latina.

 

Versión personal del vitello tonnato

 

Sandwich de bogavante

 

Vieiras aliñadas

 

Un equipo con formación

Los postres tratan de ser originales y pierden un poco el hilo. A la paulova de calabaza asada le falta chispa, lo mismo que al postre de limón, que teniendo todos los componentes técnicamente exigibles (texturas, temperaturas, contrastes de sabor) no acaba de encajar. Sin embargo Del Río vuelve a demostrar ahí sus dotes técnicas, aunque el resultado no sea el esperado.

 

Paulova de calabaza asada

 

 

Al frente de un equipo de sala joven y dinámico está otro veterano de la costa malagueña  Antonio Ramírez (ex Calima). Aunque están aún rodaje tras el parón de la pandemia, trabajan con elegancia y discrección algo cada vez más importante. Interrumpen lo justo, no atosigan y logran que el comensal se sienta muy cómodo.  Profesionales bien formados que hablan varios idiomas y saben hacer su trabajo.  Ramírez se ha ocupado también de la selección de vinos. Una carta cosmopolita a precios marbellíes que hace disfrutar a rusos y británicos, pero en la que los españoles también encuentran referencias de su agrado, aunque la factura no les guste tanto.

 

Equipo de Boho, sala y cocina, con Diego del Río al frente

 

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