Lo último de los hermanos Valentí en el barrio de Chueca

DIRECCIÓN: C. de Pelayo, 35 Madrid (COMUNIDAD DE MADRID) .ESPAÑA

CONTACTO:


PRECIO MEDIO: De 40 € a 60 €

TIPO DE COCINA: Casera


ver ficha completa



APROPIADO PARA: Urbano, Para pasarlo bien con amigos

TIPO DE DECORACIÓN: Vintage



José Carlos Capel @jccapel
Creador y presidente de Madrid Fusión. Crítico gastronómico de El País durante 35 años. Ha escrito más de 50 libros de literatura gastronómica. Cocina por afición, sobre todo a la hora del desayuno.
VALORACIÓN 6.5/7

Con la reciente apertura del restaurante Caja de Huevos, Enrique Valentí y su hermano Carlos han alcanzado el éxito casi antes de haberlo inaugurado. En su carta figuran recetas caseras puestas al día en un ambiente actual con un tique medio que no sobrepasa los 45 euros. O lo que es igual, cocina tradicional de calidad a medio camino entre los bares de tapas y las casas de comidas de barrio. Si estuviéramos en el Paris de 1992 cuando el cocinero Yves Camdeborde en La Régalade empezó a servir cocina de calidad a precios moderados el nuevo local se sumaría de refilón al fenómeno de la “bistronomie” que en aquel entonces causaba furor en la capital de Francia.

Tradición renovada con vocación de bistró

Más allá de los platos con huevos que en esta casa juegan un papel estratégico, en su carta figuran otras especialidades particularmente relevantes: el rosbif de solomillo a la salsa bearnesa, monumental por la calidad de la carne y la profundidad de la salsa; las láminas crudas de ventresca de atún al ajillo, delicadísimas, y el steak tartar con sombrero (huevo frito) que se remata en la mesa tras un puntilloso trinchado. 

1.- Rosbif con salsa bearnesa. 2.- Ventresca de atún al ajillo. 3.- Steak tartar con sombrero.

Los Valentí, elegantes en sus formas, respetan la esencia de platos tradicionales, pero modifican su lenguaje. Conservan sabores, memoria e identidad cambiando presentaciones y texturas para convertirlos en contemporáneos. Todo en compañía de manteles de papel y servilletas de tela, con una bodega cuidada con 50 referencias y en un ambiente sin protocolos frente a una cocina abierta que preside una monumental urna de cristal repleta de las patatas chips caseras, parte de su santo y seña. 

Vermut, encurtidos y salazones en la barra

A pesar de que se encuentran desvinculados por completo de Hermanos Vinagre, cadena de tabernas castizas que ellos mismos crearon, siguen manifestando su devoción por el vermut, los encurtidos y las salazones por los que siempre han apostado. Tapas que se degustan en su comedor o en el espacio de la entrada, con barra para picar mientras se libera alguna de las mesas que nunca reservan. 

Debilidad por la cocina ácida que ratifican sus boquerones, de tamaño excepcional, aunque ahogados por exceso de vinagre; con los mejillones en escabeche caseros, y con la ensaladilla de lubina, templada, suavemente ácida. No menos atractivo que el torpedo reinterpretación libre de la gilda a partir de un taco de pepinillo en vinagre. O las anchoas sobadas en la casa, soberbias.

Caja de Huevos

1.- Boquerones en vinagre. 2.- Mejillones en escabeche 3.- Ensaladilla de lubina. 4.- Torpedo.

Caja de Huevos

Anchoa sobada en casa

Cumple el pastel de pescado con mayonesa, revisión de una receta documentada en “La Cocina española Antigua” de la Condesa de Pardo Bazán (1913); es puro “food porn” el clásico San Jacobo de jamón y queso fundente, mientras que las bravas, de salsa ortodoxa, no salen bien paradas por efecto de la textura demasiado reblandecida de las patatas fritas.  

Caja de Huevos

1.- Tosta de pastel de pescado y mayonesa. 2.- Patatas bravas. 3.- Sam Jacobo.

Los huevos, una de las señas de identidad

Entre los huevos rotos que se revuelven a la vista con patatas chips caseras (con chistorra; jamón; guanciale y queso pecorino), figura uno de sus platos cumbre, en compañía de bogavante al ajillo, fiel trasunto de los huevos con gambas de su casa madre, Caja de Cerillas. 

Huevos con bogavante al ajillo

 

Tampoco sus postres se desmarcan de los patrones de la casa, al contrario. Dulces de tono burgués que sacuden la memoria golosa de un pasado reciente. Resulta adictiva la mousse de chocolate con nata montada; demasiado espeso el coronel, sorbete de limón, vodka y cava; refrescantes los tacos piña, con cachaça brasileña y hierbabuena, y solo discretas las natillas quemadas que emulan la “crème brûlée” francesa. 

Caja de Huevos

1.- Mousse de chocolate con nata a la vainilla. 2.- Piña con cachaza a la hierbabuena . 3.- Natillas quemadas.

Para el momento del café, que no se sirve en sus mesas, la casa sugiere cualquiera de los establecimientos de café de especialidad que proliferan por el entorno del barrio de Chueca. 

Si te gusta la gastronomía matricúlate en los cursos online de la Escuela Gastroactitud.


INSTALACIONES PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 6
Sala 6
Aseos 6
Bodega

SERVICIO PUNTUACIÓN [0-10]
Servicio sala 6
Servicio vinos 5

EQUIPAMIENTO PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 6
Lencería 5.5
Vajilla 6
Copas 6

COCINA PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 6.5
Cocina 6.5
Grado de innovación 5
Presentación 6
Pastelería 6
Equilibrio en los platos 6.5
Calidad materia prima 6.5
Valoración dietética 6.5
COMPLEMENTOS PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 6.5
Café
Pan 6.5
Aceite
Infusiones

BODEGA PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 5
Licores
Relación calidad/precio Buena

ELEMENTOS AMBIENTALES PUNTUACIÓN [0-10]
Valoración general 6.5
Ambiente 6.5
Decoración 7
Zona de copas
Ruido 6.5
Iluminación 6.5
Espacio 5
Confort 6

PRECIO PUNTUACIÓN [0-10]
Relación calidad/precio Buena
Relación precio/placer Muy buena

GENERALES PUNTUACIÓN [0-10]
Puntuación total 6.5

Deja un comentario