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Murri es la sensación del momento en Alicante. Nanín Pérez, el jefe de cocina, ha sido proclamado Cocinero Revelación en Madrid Fusión. Un potente espaldarazo para este restaurante que trata de desmarcarse y fijar sus propias reglas. Cocina de mercado convincente y con chispa.

DIRECCIÓN: Calle Bilbao, 10 Alicante (ALICANTE) .ESPAÑA

CONTACTO: 966 14 83 80   


PRECIO MEDIO: De 60 € a 70 €

TIPO DE COCINA: Contemporánea

DÍAS DE CIERRE:Lunes comida, Lunes cena, Martes cena, Miércoles cena, Domingo cena


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JEFE DE COCINA David Rabasa


MENÚ EJECUTIVO: 30€

MENÚ DEGUSTACIóN: 55€

TIPO DE DECORACIÓN: Contemporánea



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@juliaplozano
VALORACIÓN 7.5/10

La provincia de Alicante es una de las más pujantes del panorama gastronómico español. La ciudad no se queda atrás. En los últimos años han abierto locales muy interesantes que vienen a sumarse a los ya existentes. Murri es un claro ejemplo. Apuestan por modelos de negocio avanzados: espacios de diseño, que emulan los de la grandes capitales internacionales, donde la cocina se mezcla con la coctelería, el espectáculo o la cultura.

Minimalismo confortable

Al calor de este movimiento ha surgido Murri –la guinda del grupo hostelero del mismo nombre- que tras doce años en San Vicente del Raspeig se ha trasladado a la capital con nuevas propuestas. Una apuesta por la alta cocina, serena, elegante y asequible, que llega de la mano del joven cocinero Nanín Pérez, con el solvente apoyo de David Rabasa al frente de la sala y la bodega: dos excelentes cabezas de equipo.

Piedra caliza, madera y latón dan calidez y personalidad a un espacio que se sitúa a espaldas de Terre, el gran escaparate del grupo en La Explanada alicantina. Pocas mesas, ambiente íntimo, un reservado desde el que se ve la cocina… Un minimalismo cálido y confortable ideado por el estudio Tarruella Trenchc -autor de La Bien Aparecida o El Celler de Can Roca- en el que el comensal se siente bien.

El buen trabajo del equipo de sala se percibe en todos los detalles. Un tono reposado, cercano pero respetuoso, que sabe mantener la distancia y estar siempre en guardia. En el Murri se respira tranquilidad, sosiego. Que solo sean veinte comensales ayuda. David Rabasa, como buen sumiller no solo se ha ocupado de seleccionar la bodega, también se encarga de sugerir con acierto las bebidas más adecuadas según el gusto de los clientes, no impone si criterio ni intenta vender nada, solo acertar al recomendar al comensal, que al final es la mejor estrategia de venta. Elegancia y savoir fair.

 

Productos del entorno y múltiples influencias

Cocina de mercado, elaborada con productos de cercanía como pescados o verduras, que se estructura en tres menús, más uno más simple que solo se ofrece al mediodía. Recetas sencillas tras las que se esconden años de aprendizaje junto a profesionales de la talla de Ricard Camarena o Rodrigo de la Calle.

Nanín Pérez, recién nombrado Cocinero Revelación 2018 en Madrid Fuisón, se formó en los centros públicos de hostelería de la Comunidad Valenciana, los famosos y prestigiosos CDTs. Ahora pone en práctica todo su conocimiento y lo salpica de sensibilidad e imaginación. Platos elegantes, con pocos elementos, en los que el producto principal está en el lugar en el que debe estar. A través de ellos puede seguirse el rastro de su carrera profesional, de sus gustos y sus influencias.

 

Menús de distintas longitudes 

Para empezar, verduras asadas y encurtidas en escabeche de mejillones o un refrescante granizado de alficoz con quisiquillas. Platos con notas ácidas y contrastes que ayudan a abrir boca. También entre los entrantes la zanahoria con cigala, un plato de armonías difíciles con notas a tierra y yodo, pero bien construido.

 

 

Los platos fuertes

El menú puede continuar con el lomo de caballa con mollejas sobre caldo dashi al cardamomo, o con unos dumpling, empanadillas orientales de masa finísima rellenos de carne de cerdo cocinada a la española, una fusión lograda; o unos chipirones en caldo de ibérico, otro mar y montaña, en este caso muy integrado que funciona a la perfección gracias a la calidad excepcional del chipirón y la ligereza del caldo. La memoria, sin querer, nos lleva a Ricard Camarena.

 

 

Continúa la propuesta con un  pescado de lonja, que se sirve sobre fondo yodado del caldero marinero, al que sigue un arroz meloso de pescados, realmente excepcional, con granos sueltos y de sabor profundo pero elegante, que no cansa. Una cucharada pide otra, y otra…

 

Antes del postre aparece la cabezada (mogote) de cerdo ibérico con pesto de castañas y ruqueta silvestre. Los tonos amargos de los vegetales contribuyen a minimizar la intensidad de la carne, que a pesar de la pequeña porción resulta algo empalagosa. No convence la perdiz asada que se presenta sobre el guiso de sus muslos con altramuces. Un plato que parece obra de otro cocinero por su confusión y desacertada presentación.

 

Los postres no son el fuerte de Pérez, como ocurre con tantos y tantos cocineros y el capítulo dulce baja enteros. No convence la pera asada con haba tonka; y tampoco sale airoso un simplón ceviche de frutas.

 

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