Nurva 2024, el nuevo rosado de Abadal, bien vale como ejemplo de la transformación que entre los vinos españoles experimenta esta tipología.
Menospreciados hasta hace poco como un brebaje destinado a los pseudo abstemios, los vinos rosados de este país no soportaban –salvo excepciones– un análisis cualitativo riguroso: se elaboraban mayormente con las uvas de la peor calidad que ingresaba en la bodega, y procesos de vinificación que priorizaban la obtención de un aspecto atractivo –el bendito color fresa– más que cualquier otro rasgo.
Afortunadamente, el salto de calidad que ha vivido el vino español en tiempos recientes también alcanza a los rosados. Tal es así que en los últimos años han llegado al mercado vinos de esta tipología concebidos desde otra perspectiva.
Muchos de ellos responden al perfil que imponen las tendencias y la demanda de los consumidores. Es el caso de los rosés pergeñados al estilo provenzal, que triunfa en el mundo, marcados por un color ligero y una expresión cítrica y frutal, con un paso casi efímero por el paladar.
Pero también están surgiendo en las diferentes comarcas vinícolas de España rosados con carácter y personalidad, que se distinguen como una alternativa más interesante para que los amantes del vino se acerquen a una tipología muy denostada.
El último lanzamiento de Abadal se alinea con esta suerte de nuevos rosados. La bodega más relevante de la pequeña DO Pla de Bages, que está demostrando un notable dinamismo a la hora de innovar y ampliar su gama con vinos que revelan la identidad de su territorio, suma con este Nurva un rosado con evidente poder de seducción.
Los rasgos singulares de Abadal Nurva 2024 vienen dados en gran parte por su composición varietal, que integra las uvas mandó y sumoll con la picapoll negra. Esta última, una novedad para la bodega que ha hecho de la picapoll blanca un estandarte, involucrándose en su recuperación, como variedad autóctona representativa de la zona del Bages.
Viñedos de Abadal en Pla de Bages
Con una crianza breve (3 meses) sobre lías, y un porcentaje del vino (10%), madurado en barricas de 500 litros (también durante 3 meses), Abadal Nurva 2024 revela la esencia del paisaje de su origen, donde el bosque mediterráneo convive con los viñedos. Es un rosado vivaz, fresco y muy seductor, que ensambla con acierto los rasgos de las tres uvas que lo componen: la mandó aporta la frescura y el paso elegante por la boca; la sumoll, una vibrante acidez y matices minerales; mientras que la picapoll negra integra al conjunto sutiles acentos balsámicos.
Con todo ello, Abadal Nurva 2024 es un rico aporte al panorama de los rosados peninsulares, cada vez más interesante y diverso.
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