Orval, monasterio fundado en 1070, elabora un solo tipo de cerveza, a partir de agua de manantial, malta de cebada, lúpulos, azúcar candi y levaduras.
Se trata de una cerveza única, cuya peculiaridad reside en los dos procesos especiales que tienen lugar durante su fabricación. Uno de ellos es el dry hopping que consiste en incorporar lúpulo fresco en el proceso de maduración, el cual le otorga un aroma y sabor muy especial al producto final. La otra rareza en su producción –y lo que la diferencia del resto de las cervezas trapenses– es que durante el mismo proceso de maduración, se le añade levaduras autóctonas (del tipo brettanomyces), que le aportan complejidad. Así, la Orval posee una espuma abundante, densa y persistente, aromas complejos de regaliz, especias y cereales y paladar seco y amargo.
La cerveza que se embotella se madura por al menos 4 semanas, mientras que la que se consume tirada en el monasterio se la tiene guardada durante 6 meses. Por esto es recomendable conservar las botellas durante algunos meses para que la cerveza desarrolle más aromas y sabores.
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