Sergi Arola y Sara Fort están, ahora, en su restaurante de la madrileña calle Zurbano trabajando a tope para reabrir mañana miércoles.
Tras hacer efectivo el pago que Hacienda les solicitaba -cantidad que según ha declarado Arola, les ha prestado un amigo- han iniciado negociaciones para poner al día sus cuentas con la hacienda pública. "Estamos contentos, nosotros no queríamos cerrar -nos ha explicado Arola-. Ahora empieza un periodo díficil pero lo afrontamos con optimismo. El cierre de estos días ha sido muy perjudicial. Sobre todo nos ha dolido la forma en que se hizo, fue muy desagradable y tremendamente injusto".
El cocinero permanecerá en Madrid toda la semana, salvo el domingo y el lunes, días de cierre del establecimiento, cuando se traladará a su local de París, para regresar de nuevo a las cocinas del Arola Gastro el próximo martes día 16. "Mi compromiso es total -ha declarado- pero no de ahora, de siempre, solo que ahora lo tengo que demostrar aún más. Todavía hay indocumentados por ahí que me preguntan por la burbuja gastronómica. ¿Qué quieren que Madrid y el resto de las ciudades españolas sean un erial, como el los años 40? Tenemos que consolidar restaurantes de nivel gastronómico que atraigan un público dispuesto a pagar lo mismo que pagan en Londres o París, no volver al escenario de la posguerra. Eso es turismo de calidad y es lo que necesitamos".
Entre tanto, y como gesto para salir del bache, el cocinero, a través de un mensaje en Twitter ha puesto a la venta su moto, una Harley Davison, que es la niña de sus ojos. "Si venderla sierve para algo, pues se vende y ya está".
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