Aquí, además de las vistas, la cocina importa


Frente al mar, todo sabe mejor. Por eso hemos seleccionado algunos de los mejores chiringuitos de Alicante donde no solamente se disfruta de las vistas, sino también de su cocina. 

Aunque parezca paradójico, no es fácil encontrar chiringuitos donde comer bien en España. Son lugares idílicos, pero a menudo su propuesta gastronómica no está tan cuidada como nos gustaría. Quizá porque tienen que adaptarse a una clientela muy variopinta, quizá porque en verano nos apetecen sobre todo cosas sencillas (y fresquitas), quizá porque algunos cambian de gestión cada año. En demasiadas cartas de chiringuitos abundan los platos deslocalizados, foráneos y sin personalidad. Pero, a pesar de todo, hemos conseguido seleccionar 10 chiringuitos ubicados en la provincia de Alicante, en las comarcas de La Marina Alta y La Marina Baja, donde comer bien. ¡Toma nota!

 

El Cranc Chiringuito

Siempre está entre nuestros favoritos para comer con vistas al mar. Además, acaba de ser elegido Mejor Chiringuito de España por la lista de los 100 Mejores Restaurantes de España por menos de 100 euros. Este negocio familiar con casi medio siglo de historia (abrió en 1982) ha sabido preservar el legado de la tradición alteana con recetas de toda la vida como el calamar relleno. Pepa y Vicente, hijos de los fundadores, están al cargo de un proyecto que rezuma identidad mediterránea por los cuatro costados. Los hermanos Navarro Bañuls han ido aportando aires nuevos, renovando el chiringuito con detalles como las ilustraciones del artista madrileño George Parra, que decoran la fachada, las cartas, los botijos o los uniformes. Para abrir boca, puedes comenzar con el frescor y la salinidad de su ensalada de tomate y salazón, continuar con el aspencat con capellán para sumergirte en el recetario alicantino y rematar con producto mediterráneo: quizá unas clotxinas a la marinera o los sepionets a la plancha. Son imprescindibles sus arroces. Si dudas, elige el homónimo: el de El Cranc, que lleva atún y alcachofas. Para los más sibaritas, las gambas al ajillo con huevo y sobrasada son un manjar. De postre, el flan de almendra marcona, otra oda al territorio. Una pista: abre los lunes, cierra los martes. Y en verano, también abre por las noches. Un consejo: reserva con tiempo de antelación, porque en temporada alta es difícil conseguir mesa. 

Chiringuitos de Alicante: El cranc

Restaurante Escondida

Uno de los chiringuitos de la playa de Les Marines donde comer casi pisando la arena y a precios muy comedidos. En los fogones, Vicente Jiménez reinterpreta sabores de siempre con una mirada contemporánea. Formado en Denia, Benidorm y en la Universidad de Sevilla, ha pasado por cocinas como Audrey´s (Calpe), con Rafa Soler. Su cocina de temporada respeta los sabores locales: son recomendables sus cocas (de sobrasada, de figatells o de aspencat) y sus arroces, que has de reservar con al menos 24 horas de antelación. En su carta también aparecen platos viajeros, más comerciales,  para satisfacer a paladares diversos, que encajan con la propuesta de un chiringuito al uso (baos o ceviches). Pero no te despistes: si apuestas por las creaciones más tradicionales, acertarás. Cuando reserves, pide la mesa en la zona “playa”, porque son las más cercanas al mar. Los días de mucho viento estarás mejor en la terraza, que está más resguardada, o en el comedor interior (aunque es más ruidoso). 

chiringuitos de Alicante: Escondida

Primera Línea

Carrer de la Mussola, 36. Denia. Teléfono: 965 78 86 12. Cierra miércoles. Precio desde 45 euros.

Otro de nuestros preferidos, un clásico de Denia. Aunque es más bien un restaurante de playa, pero su gran terraza sí que se asemeja a un chiringuito. Abrió en 1991 y pertenece a la familia Cervera, propietaria de varios negocios hosteleros como Casa Federico o Ca Pepa Teresa. Hasta las 11:30 horas sirven desayunos, pero también el recomendable almuerzo típico valenciano: bocadillos de tres ingredientes a elegir, ensalada, cacahuetes y café. Te recomendamos probar, por ejemplo, el de figatells con tomate y queso. A la hora de la comida, elige entre sus suculentos entrantes, siempre con identidad local: pulpo seco, cocas de maíz (que en valenciano se dice “dacsa”) o torrat (escalivada). Son imprescindibles sus arroces, algunos de ellos por encargo, como la paella de bacalao, cebolla y coliflor o el de bogavante. SIempre trabajan con producto fresco y eso es una garantía. En Primera Línea, que hace honor a su nombre, puedes tomar algo literalmente con los pies en la arena, porque tienen una zona habilitada que es continuación de las dunas de la playa de Les Marines. Todos sus espacios están muy pensados para el disfrute del comensal: tienen también comedor interior para los días ventosos y una terraza de invierno para aprovechar el sol, pero nuestra zona favorita es la terraza exterior frente al mar, donde las horas se pasan volando. 

Los Baños Sunshine

Uno de los lugares más privilegiados y emblemáticos de la zona: bajo el cañizo, su amplia terraza ofrece una panorámica espectacular hacia el Mediterráneo. Abrió en 1974 con un espíritu hippie que aún conserva. No es el ejemplo de restaurante tradicional por antonomasia, pero aquí también podrás probar elaboraciones típicas de Denia como el pulpo seco, los figatells o las cocas. También tienen en la carta un par de platos vegetarianos. Como abren todo el día, sirven completos desayunos y brunch de 9 a 12 de la mañana que incluyen licuados naturales de frutas, tostadas de pan de hogaza o açai bowl. ¿Lo mejor? Es un chiringuito ideal para bañarte justo enfrente y volver a la mesa para seguir disfrutando de la vida estival. 

Chiringuitos Alicante: Los baños Sunshine

La Bandideta

En julio de 2020, el grupo Cala Bandida abrió este bar de playa ubicado en una de las más bellas (y turquesas) de la Costa Blanca alicantina: la Granadella. La propuesta gastronómica de La Bandideta, una encantadora casa blanca con detalles fucsias, surgió tras varias pruebas con Borja Susilla de Tula, que es su asesor gastronómico. Allí había un horno de leña de toda la vida, por eso apostaron por recetas tradicionales reinterpretadas bajo un enfoque playero: alrededor del 30% de sus ventas son take away, para llevar. Prueba su aguacate a la leña con gambas, el calamar rebozado con salsa tártara, sus sugerentes focaccias, que comenzaron siendo pizzetas, o sus hamburguesas. El pollo al horno con patatas también lo resuelven muy bien y es perfecto para pasar un día en la playa. Para beber, no te pierdas su tinto de verano frozen. De postre, sus polos de frutas. Como es una zona muy masificada en temporada estival, es mejor ir a diario y evitar, si es posible, julio y agosto. La Bandideta abre seis meses, de marzo a noviembre. ¿Su eslogan?  “Abierto con sol”, toda una declaración de intenciones. 

Caleta Bandida

Antes llamado Chiringuito La Caleta, este histórico de Jávea que abrió en los años 60 está ubicado entre el segundo Muntanyar y Cala Blanca. Desde entonces, dos generaciones de la familia Peiró han mantenido su legado hasta este mismo año, ya que en junio de 2026 el grupo Cala Bandida ha asumido la gestión. Aunque han tenido el buen gusto de preservar su identidad y esencia: han conservado la estética de chiringuito de toda la vida. También han respetado recetas como la sepia a la plancha con la salsa de la casa y a los proveedores con los que trabajaban anteriormente. Aunque le han dado una personalidad propia: han modernizado las cartas y ahora las sillas son verdes, como homenaje a la naturaleza de pinos mediterráneos que rodea la zona. Te llamará la atención que no hay música: “preferimos que quienes nos visiten disfruten de los sonidos de la naturaleza y del propio ambiente”, explica Lucas Gisbert a GastroActitud. Cuando vayas, pide las sardinas, el calamaret rebozado con salsa tártara o las clótxinas al vapor. También tienen pollo al horno o hamburguesas, para un plan playero. Para beber, el tinto de verano frozen, una de sus bebidas estrella en sus otros locales, como La Bandideta o Villa Bandida. También siguen triunfando sus cocas, aunque ahora son de Ca Ortunyo, un horno de Jávea. Abre todo el día, desde las 9 de la mañana a 11 de la noche. También puedes ir a desayunar.

Xiringuito Olalà

Es uno de esos lugares que guardamos en nuestra retina verano tras verano: bajo los pinos, en una zona de vegetación mediterránea, se encuentra un chiringuito que es una burbuja de desconexión. Elevado sobre el mar, para bajar a la playa (llamada Cala Baladrar) hay que descender por unas escaleras, pero quizá por eso tiene unas vistas espectaculares hacia la costa y el Peñón de Ifach. Una de sus señas de identidad es la música en vivo: de lunes a sábado ofrecen una completa propuesta musical con grupos locales, ritmos latinos o flamenco. Esta temporada han renovado su carta, incorporando varias opciones de desayunos (hasta las 12 de la mañana), así como una decena de nuevos cócteles. Te recomendamos ir al atardecer para disfrutar de su carta de bebidas con tapas como su calamar a la plancha, el espencat con capellán, el boniato mediterráneo o los huevos rotos con bogavante. Con reserva previa también preparan arroces, tanto secos como melosos, y fideuàs. 

chiringuitos de alicante: olalá

Chiringuito Nuevo Varadero

Está en la Playa de los Estudiantes, muy cerca del emblemático puerto pesquero del municipio. Es uno de los pocos chiringuitos de la zona que abre todo el año, gracias a su terraza acristalada. Es perfecto para una quedada con amigos, porque preparan menús a medida para grupos grandes, aunque en ese caso los tiempos de espera se suelen alargar. Su especialidad son los arroces: del señoret, de rape y gambas o meloso de pulpo, así como fideuà de marisco o de verduras. Si quieres acertar, pide aquello que tenga esencia local: pescadito frito vilero o sardinas. De postre, la mousse de chocolate Valor, ya que la fábrica está ubicada en Villajoyosa. También sirven completos desayunos con tostadas, croissant o bagel. Un plus: tiene un aparcamiento de tierra justo enfrente.


Si te gusta la gastronomía fórmate con nosotros. Máster en crítica gastronómica.

Marina Vega

Marina Vega

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Valladolid. Colaboradora de Condé Nast Traveler y Guía Repsol. Afincada en el Mediterráneo alicantino, siempre encuentra una buena excusa gastronómica para recorrer la Comunidad Valenciana de punta a punta

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