La capital de los palacios, las agujas doradas y las noches blancas es ahora también un polo gastronómico que se despereza. Los mejores restaurantes de San Petesburgo tratan de encontrar hueco en las agendas de los aficionados internacionales a la gastronomía.

 


No se puede decir que sea un destino gastronómico, aún no… Pero no falta mucho. Esta es una de las cosas buenas que tiene la globalización. La información corre, las tendencias se comparten y la inquietud prende mechas. Hace unos años, San Petersburgo era un desierto culinario. Un lugar en el que en los restaurantes de cierto nivel solo se podía tomar blinis y caviar acompañados con tragos de vodka, a pesar de que las cartas ofrecieran decenas de platos. Las cosas están cambiando. Como pudimos ver en los Gourmet Days, ha llegado el momento del  fine dining o lo que es lo mismo, de los locales vistosos y elegantes que ofrecen menús degustación y cartas de corte contemporáneo. A los que se unen unos cuantos bistros, varios gastrobares y un par de parrillas de estética industrial y precios contenidos en los que se puede cenar estupendamente por 30 euros se se piden vinos de Georgia –paraíso de los vinos naturales- o de la zona Sebastopol. ¡Pura tendencia! En la avanzadilla, un grupo de jóvenes cocineros y varios grupos de restauración, inquietos y muy activos, empeñados en demostrar que San Petersburgo ha vuelto a la escena gastronómica.

Un recorrido por la ciudad

Además de ver mercados como Kuznechny (interesantes los lácteos y los encurtidos); tiendas de alimentación como Eliseevsky; el Museo del Vodka o entrar en la pastelería Konditerskaya Sever para probar la kartoshka (dulce típico de chocolate y ron con forma de patata), es imprescindible visitar el Hermitage (700 rublos la entrada), sobre todo la galería de los Impresionistas que está fuera del palacio de invierno del Zar Pedro I; hacer un recorrido en barco por los canales del río Neva, mejor cuando anochece para ver como la ciudad se transforma, y quedarse boquiabierto viendo palacios y jardines; acercarse a la fortaleza de Pablo y Pedro, origen de la ciudad y alguna de sus maravillosas iglesias, la más llamativa sin duda la del Salvador sobre la Sangre Derramada, con sus cúpulas multicolor como conos de helado. El metro, el más profundo del mundo, merece que le dediques algo de tu tiempo, pero abstente si tienes claustrofobia. No te vayas sin pasear por Nevsky Prospect, la avenida más famosa de la ciudad, entrar en los almacenes Au Pont Rouge en un precioso edificio Art Nouveau y sin visitar el barrio de Dostoyevski (también conocido como Colomna), en los alrededores de la Plaza Sennaya.

10 restaurantes que marcan tendencia

Tartar Bar Vilenskiy per., 15. Tel: +7 911 922-56-06. Precio medio: 40€

La segunda aventura que emprenden juntos Dmitry Blinov y Renat Malikov (Duo Gastro Bar), esta vez en un local algo más serio –también con cocina vista y alma de bar- cuyo nombre hace un guiño tanto a la etnia (tártaros) como al plato de carne cruda. Cocina inteligente, que rebusca en la despensa rusa desde las orillas del Mar Negro hasta los confines de Mongolia, y admite fusiones más lejanas: sasa de sake con la caballa (espectacular); forma de tomate o tataki de ternera con foie-gras. Para no olvidar, la tostada de pan sarraceno con tuétano.

Duo GastroBar Kirochnaya ul., 8. Tel: +7 812 994-54-43. Precio medio: 25€.

Ambiente informal y cocina que recuerda a la bistronomie francesa. Buenos ingredientes, procedentes de pequeños productores y preparaciones sencillas en apariencia, pero muy ensayadas, que logran puntos de cocción perfectos, aderezos tan sutiles como apropiados y combinaciones muy resultonas. Cocina global, sabrosa y con alma, que mira sobre todo al Mediterráneo, y lleva la firma de Dmitry Blinov. Un lugar para comer a menudo si uno viviera en esta ciudad. La carta cambia con frecuencia y los precios son tan suaves que animan a volver, lo mismo que el personal: encantador.

Cococo Voznesensky Ave, 6. Tel: +7 812 418-20-60. Precio medio: 60€

En el elegante W Hotel San Petersburgo, el cocinero Igor Grishechkin ofrece la cocina más técnica y creativa de la ciudad. Inspirándose en creaciones de otros cocineros contemporáneos y aplicando sus técnicas (casi todas españolas) logra crear un mundo propio que transita entre el humor, la tradición y una modernidad a veces un poco forzada. Platos muy vistosos, y muy sabrosos, que cumplen sobradamente con las expectativas.  El gallo, la gallina, los huevos como eje central… de ahí su nombre kokoko. Muy llamativo el huevo Fabergé con caviar, sutiles y frescos los pepinos frescos con gelatina de leche ácida; elegante el bacalao con puerros e hinojo. Excelente carta de vinos gestionada por una jovencísima y experta sumiller, merece la pena dejarse aconsejar.

Mindal Café English Embankment, 26. Tel: +7 812 312-32-38. Precio medio: 20€

Si de lo que se trata es de descubrir algo tan exótico como la cocina caucásica, este es el lugar. La propietaria y cocinera es Georgiana, pero su buena mano llega más allá de sus fronteras y coquetea con Armenia y Uzbekistán. Todo en un coqueto comedorcito forrado con cretonas y adornado con flores y porcelanas.  Imprescindible probar el jachapuri, algo así como una pizza pero con el queso dentro, fundido, absolutamente tentadora;  los jinkali, grandes ravioli rellenos de carne con caldo, como los xiaolongbao chinos; el lobio, un suculento guiso de judías y por supuesto los famoso vinos de Georgia.

Beefzavod Aptekarskiy pr., 2. Tel: +7 812 456-06-95. Precio medio: 40€

Tienen la receta perfecta para convertir un asador en un local fashion, siempre lleno y animado. Decoración muy bien estudiada –desde las cámaras de maduración a la tienda pasando por las parrillas- para lograr un ambiente sofisticado que poco tiene que ver con los locales de carne al uso, aunque el tufillo del asado te lo llevas a casa impregnado en la ropa. Buenas piezas de reses locales de la raza Aberdeen Angus de la firma Prime Beef , en cortes al estilo francés, que se asan sobre ascuas  o se cortan crudas a cuchillo para componer un sabroso steak tartar aderezado con caviar prensado. Carta de vinos bien surtida a precios considerables.

Hamlet+Jacks Volynskiy per., 2. Tel: +7 812 907-07-35. Precio medio: 35€.

Pequeño local de estética industrial, casi de derribo, con una docena de mesas frente a una cocina vista.  A los mandos, uno de los jóvenes cocineros rusos que lideran el incipiente movimiento de nueva cocina: Evgeny Vikentev. Apuesta por el producto local, con algunos toque de fusión si se tercia, centrados en en aliños y acompañamientos: carpaccio de ciervo siberiano; borsch frío con pescado marinado; ravioli de halibut… Cocina con mucha, mucha personalidad.

Somoke BBQ. Rubinshteyna, 11.Tel: +7 812 905-53-72. Precio medio: 30€

La pasión por el brisket también ha llegado hasta aquí de la mano de Alexey Burov, quien ha pasado varios años en Texas y Carolina del Norte y se ha venido con las recetas del maestro tejano Evan Le Roy. Las carnes al estilo tejano hacen furor entre el público local. Lo más llamativo son los dos grandes tubos-barbacoa que colocaron justo delante del establecimiento en una de las calles con mayor animación nocturna de San Petersburgo, durante los Gourmet Days.

Jérôme Bolshaya Morskaya ul., 25, Tel: +7 812 918-69-20. Precio medio: 25€.

Si después de varios días de viaje necesitas una pizca de cocina Mediterránea este es tu lugar. El cocinero Antonio Fresa, italiano enamorado de la ciudad, está inmerso en el esfuerzo de crear un código culinario propio en el que convivan Rusia e Italia. La carta del comedor se escora hacia el país de la bota, mientras que si se reserva en la mesa del chef, Fresa da rienda suelta a su creatividad en un menú mestizo. Técnica y sabor a partes iguales. Impecables tortellini, deliciosa ensalada de calabacín con queso, postres para repetir… A pocos metros del Hermitage, un local muy hipster con mesitas de madera, jardín vertical, cocina vista… y más elementos para gustar.

Terrassa Kazanskaya ul., 3А. Tel: +7 812 640-16-16. Precio medio: 35€

Si lo que se busca es una aproximación rápida a algunos platos populares, comer algo rápido o encontrar especialidades internacionales, todo con unas de las mejores vistas de la ciudad, este es el lugar. En la azotea de un edificio dedicado por completo a la restauración, propiedad del todo poderoso Ginza Group, con la cúpula de la catedral de Nuestra Señora de Kazan ( la más grande e importante de la ciudad) tan cerca que casi se toca con los dedos y Nevsky Pospect a los piés,  este local informal y enorme, con una carta en la que hay más de 100 especialidades, es un hot spot de la ciudad, frecuentado tanto por rusos como por turistas internacionales. Deliciosos los blinis con caviar de salmón y smetana (crema agria).

Ginza Aptekarskiy Ave. 16. Tel: +7 812 640-16-16. Precio medio 60€.

Está considerado uno de los mejores restaurantes de San Petersburgo, a pesar del hándicap que supone hacer cocina japonesa en un país donde casi todo el pescado es congelado.  Sin embargo Ginza es más que un japonés. El chef Sergey Kahn elabora platos panasiáticos en una carta larguísima, como es la costumbre. Presumen de tener excelentes proveedores y en el local se ven los grandes cangrejos reales –el archifamoso chatka- es peceras acondicionadas especialmente, de tal modo que se sacrifican cuando el cliente los pide. Además del consabido sushi y sashimi, platos de pasta oriental, ensaladas y guisos. Pero Ginza es más famoso, si cabe, por su ambiente que por su cocina. Actuaciones los fines de semana, jornadas gastronómicas, eventos privados… Lo mejor de San Petersburgo desfila por este lugar al que todos quieren ir.

Julia Pérez Lozano

Julia Pérez Lozano

Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en gastronomía. Autora de numerosos libros y guías. Trabaja con lo que más le gusta: las palabras y los alimentos.

2 Comments

  1. Michelle el 19 marzo, 2018 a las 11:15

    El café Pushkin, puede que no sea una tendencia moderna, pero es una dirección ineludible.

  2. Manuel Mata Cuevas el 19 marzo, 2018 a las 01:44

    En cuanto disponga de tiempo me gustaría conocer Moscú,me da la impresión que debe de ser un maravilla.

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