El 21 de septiembre se celebra San Mateo, es el apogeo de la vendimia y Logroño está en fiestas. Estas son cinco pistas para una escapada gourmet a la La Rioja, región vinícola por excelencia.


Sal de tapas por la calle Laurel y tomate un helado de postre

Logroño es famoso por su tapeo. En torno a la calle Laurel y aledañas (San Juan, San Agustín…) se concentran los bares más populares de la ciudad. En cada uno hay un pincho especial y una buena selección de vinos por copas. En el Blanco y Negro lo famoso es el matrimonio de anchoa y pimiento verde en lugar del tradicional boquerón; al asador El Tahití se va a comer tortilla de patata; en Soriano las reinas son las setas pinchadas sobre un trozo de pan y una gamba; los forofos de las patatas bravas tienen que hacer un alto en el Bar Jubera; en el Bar Lorenzo Tío Agus, se comen pinchos morunos metidos entre dos panes y en Villa Rica, zapatillas, una rebanda de pan de hogaza con aceite, tomate y jamón que se pasa por la plancha. No te vayas sin probar los famosos helados de Della Sera: para celebrar la vendimia Fernando Sáez elabora un increíble helado de “zurracapote” a base de vino y melocotón, además de otros helados con vinos, uvas y aromas vinícolas como las duelas (madera de barrica) con las que compone el choco-barrica, una verdadera delicia.

Disfruta del museo y su historia en Vivanco (Briones)

Vivanco no es solo una reconocida bodega de La Rioja, sino un lugar único en el mundo por su filosofía y enfoque. Tanto es así que Vivanco se ha convertido en el primer destino turístico de La Rioja. Su Museo de la Cultura del Vino es considerado el mejor Museo del Vino del Mundo por la Organización Mundial de Turismo (OMT-ONU). En él podrás recorrer los 8.000 años de historia del vino y la vid concentrados en 4.000 metros cuadrados que representan la pasión y el trabajo de una familia dedicada, desde hace cuatro generaciones, al cultivo del viñedo, a la elaboración de vinos y al coleccionismo artístico de piezas relacionadas con la visión del vino al o largo de las diferentes civilizaciones y estilos artísticos.

Pasear por el Jardín de Baco, donde se han reunido 200 variedades de vides de todo el mundo es hacer un recorrido por un atlas botánico imaginario, pero nada virtual. Deambular por las salas de exposiciones supone descubrir cientos de pequeños (y grandes) objetos relacionados con la cultura del vino: aperos de labranza, de poda, prensas, depósitos, toneles y barricas, sacacorchos, obras originales de Picasso, Sorolla, Dalí y un largo etcétera de lienzos, esculturas, grabados y otras obras que no dejan indiferente al visitante. De lo global a lo local, el museo recorre la viña y el vino en toda su extensión. Por tanto, este espacio no se limita a La Rioja, sino que se abre al mundo, aportando una visión total al aficionado y ofreciendo una cantidad de información apabullante que te hace sentir –aunque sea por unos minutos- el síndrome de Sthendhal.

Su bodega no se queda atrás, es una de las 100 mejores del mundo según la lista «Wine&Spirits Top 100 Wineries of the Year for 2015«. Prestigiosa gracias al trabajo de recuperación de las variedades autóctonas riojanas y a sus vinos sinceros y con personalidad.

Hasta mayo de 2017 en la sala de exposiciones temporales se puede ver la muestra Pensando en vino: 40 años de coleccionismo. Una exposición única en la que se pueden admirar muchas curiosidades (sellos, postales, fondos de barrica, carteles, etc). Objetos y documentos muy heterogéneos datados desde el siglo XV hasta la actualidad. Además de incunables (como De re rusticade Columella, de 1499); manuscritos originales del científico Louis Pasteur (en los que se trata del proceso de la fermentación alcohólica), del poeta chileno Pablo Neruda (su versión primera del poema Oda al Vino, incluida en las Odas Elementales), o la famosa fotografía de Cartier-Bresson, Rue de Mouffetard, en la que se ve a un niño de mirada traviesa cargado con botellas de vino.

Hay que hacer mención especial a la Colección Contratos de transporte de mercancías que permite descubrir cómo era el comercio del vino en años pasados, a través de infinidad de documentos. Entre ellos, dos carteles modernistas originales del artista checo Alphonse Mucha y una cerámica de Picasso. También fotografías y documentos sonoros que trasladan al visitante a otros momentos y lugares de la apasionante historia del vino.

Además, en esta época sus visitantes pueden disfrutar de una gran variedad de actividades relacionadas con la vendimia (cata de uvas, cata del mosto al vino, práctica de vendimia, etc.), tanto para niños como para adultos. Hasta disponen de un menú gastronómico especial de vendimia

Duerme y come en un hotel gourmet

El Echaurren de Ezcaray siempre ha tenido una vocación gorumet ¿Es un hotel con restaurante o un restaurante con hotel? Qué más da, lo que importa es que quien llega allñi disfruta seguro. Situado en el centro del pueblo, frente a la iglesia, tras la última reforma y la apuesta decidida de Francis Paniego se ha convertido en un lugar de referencia. Los arquitectos Picado y De Blas han dado un aire contemporáneo, cálido y acogedor a todo el edificio en el que se respira al mismo tiempo tradición y modernidad. La planta baja se la reparte dos restaurantes y una agradable café con terraza. En El Portal la oferta más contemporánea incluye un gran menú degustación que hace especial hincapié en la casquería. En Echaurren Tradición se mantienen las recetas de siempre: patatas a la riojana, merluza rebozada, chuletillas al sarmiento… En ninguno faltan las famosas croquetas de Marisa, entre las mejores de España.

Descubre cómo se hace una bota de vino

En La Rioja no se puede ir a los toros sin bota de vino, pero tampoco se entiende salir de excursión sin ella. Un accesorio muy español que a los extranjeros les resulta tan exótico como práctico, que pusieron de moda Hemingway y sus amigos, entre otros ¿Pero tú cómo la prefieres de cabra, toro o gacela? Estas son algunas de las pieles con las que se fabrican las botas de vino. Botas Rioja (Sagasta, 8) es un taller artesano, de tradición familiar, que está en el centro de Logroño, donde no solo te explicarán cual es la más adecuada para tus necesidades, sino que sino que te explican cómo se fabrican. Un trabajo delicado que requiere experiencia y pericia. También te enseñan a cuidarla para que no se reseque y esté siempre perfecta. Si no puedes escaparte a Logroño y te pica la curiosidad, echa un vistazo a este video

Prueba el queso de Cameros y el paté de cerdo

La poca población y los pueblos abandonados son dos de los encantos de esta sierra agreste, ideal para hacer rutas a pie o en vehículo 4×4. Entre los caprichos gastronómicos que esconde están el famoso queso camerano, elaborado con leche de cabra, que cuenta con D.O.P y unos de los mejores pates de cerdo los de El Robedillo (Ortigosa de Cameros). Una empresa familiar, que presume –con razón- de numerosos premios y que muestra con orgullo la etiqueta de producto artesano concedida por el gobierno de La rioja.

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