Pelar y picar la cebolla. Pelar y picar la zanahoria. Poner a pochar en una sartén con aceite de oliva virgen extra a fuego suave.
Cuando empiece a tomar color (unos 20-30 minutos) mojar con el vino y dejar que se evapore.
Añadir la salsa de tomate, la hoja de laurel y salpimentar.
Cubrir con agua y dejar que cueza lentamente hasta que la mezcla esté blanda y forme como un puré.
Pasar por el pasapurés o por el chino (depende de cómo guste la salsa de fina) y reservar.
En un bol mezclar la carne de ternera y la de cerdo, remover bien.
Agregar la leche y mezclar.
Lavar y picar el perejil y el cebollino muy finos. Añadirlos al bol de la carne.
Salpimentar con sal, ajo y pimienta y remover bien.Dejar reposar en la nevera unos 15 minutos, bien tapado.
En un vaso pequeño poner un poco de harina.
Coger una cucharada de carne picada, ponerla en el vaso y mover hasta que se forme la bola y se quede el exterior impregnado de la harina justa.
Una vez hechas todas las albóndigas ir friéndolas a fuego medio, por tandas, en una sartén. El aceite tiene que cubrirlas, o casi, y hay que cambiar el aceite cuando se oscurezca.
Una vez que las albóndigas se sacan de la sartén, se dejan escurrir sobre un papel absorbente.
Después, se pasan a una cacerola, se cubren con la salsa y se dejan hervir unos minutos. No demasiado porque si cuecen mucho se apelmazan.
Servir con arroz blanco o patatas fritas.
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Julia Pérez Lozano
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en gastronomía. Autora de numerosos libros y guías. Trabaja con lo que más le gusta: las palabras y los alimentos.