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El nuevo restaurante de Dani García en Madrid está en el hotel Four Seasons y tiene una azotea con las mejores vistas del centro de la capital. En los platos la chispa de la cocina del cocinero andaluz.

DIRECCIÓN: Calle Sevilla, 3 Madrid (COMUNIDAD DE MADRID) .ESPAÑA

CONTACTO: +34 910 883 333      


PRECIO MEDIO: De 70 € a 90 €

TIPO DE COCINA: Contemporánea


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CHEF Dani García

JEFE DE SALA Manuel Santos e Silva


TIPO DE DECORACIÓN: Clásica



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VALORACIÓN 6.5/10

Dani Brasserie era una de las aperturas más esperadas de Madrid. Lástima que llegue en el peor momento. Aún así, con todo jugando en su contra, han decidido inaugurar y apostar por este Madrid extraño, sitiado por el Covid19.

Un poco de historia

Después de ocho años de obras, que afectaron incluso a las líneas de metro,  y millones de euros gastados, el complejo Canalejas ha abierto sus puertas. Una lección de buen gusto para el urbanismo del corazón de la capital: tráfico restringido, aceras anchas, lámparas de época, grandes escaparates y mucho glamour. La intervención, obra del equipo de arquitectura Lamela, fusiona siete edificios emblemáticos.

Entre ellos el que fuera la sede del Banco Hispano Americano, y el del Banco Español de Crédito conocido como el Palacio de La Equitativa construido en 1887.  El patio de operaciones del banco se ha convertido en el hall del hotel Four Seasons Madrid y el que fuera el despacho del presidente en la suite real. Una apuesta fuerte de la cadena hotelera canadiense, una de las más prestigiosas del mundo, que gestiona más de 700 complejos de lujo, incluidos establecimientos emblemáticos como el hotel George V de París.

 

Vista desde la terraza de Dani Brasserie al anochecer

Vista desde la terraza de Dani Brasserie al anochecer

 

Soñar en la azotea

En la última planta, con entrada independiente (Sevilla, 3) y acceso a una azotea de vistas espectaculares está Dani Brasserie. Para recrear el espíritu de las  antiguas brasseries parisinas el estudio de decoración Martin Brudnizki Design ha recurrido a elementos y colores vintage, con predominio de los verdes desvaídos y los caldero demodè. A pesar de la gran barra central, al espacio le falta garra, es insulso. La chispeante cocina de García debería hacer que el comensal se centrara en el plato y olvidara lo demás, pero no siempre es así, la cocina y el servicio adolecen de cierta irregularidad, al menos en este dubitativo comienzo. En la terraza (de día porque de noche permanece apagada) los edificios colindantes recrean un escenario fascinante que definitivamente minimiza la fallida decoración interior.

Debido a las restricciones de aforo, no se alcanzan más de 90 comensales. Pero cuando el restaurante esté a pleno rendimiento -todo llegará, la pandemia no va a durar siempre- se podrá atender a más de 250 personas por servicio. La parte del bar funcionará ininterrumpidamente desde las 12 de la mañana hasta la medianoche. Desayunar contemplando las cuadrigas que coronan el edificio del Banco de Bilbao en la calle de Alcalá será un placer. También en la carta de desayunos Dani García ha hecho alguna aportación, aunque no es responsabilidad suya.

 

Bar de Dani Brasserie

Bar de Dani Brasserie

 

Un restaurante de hotel

El concepto ha sido cuidadosamente diseñado por Dani García y su equipo. Huele a prototipo. ¿Quién niega que este proyecto con Four Seasons no vaya a ser el comienzo de una “larga amistad”?  Conviene no olvidar que Dani Brasserie (Madrid) es el restaurante de un gran hotel. No un espacio de alta cocina. Quien piense que lo que se come aquí es lo que se sirve en un tres estrellas Michelin se equivoca. Dani renunció a eso (a las estrellas, a la cocina de autor) para poder hacer esto. Aquí se busca regularidad y facturación. Lucimiento, el justo. “Acercar la cocina, la buena cocina a todo el mundo. También quien está en un hotel y quiere una hamburguesa o una tortilla a la francesa merece lo mejor”, asegura Dani García.

 

Dani García durante el soft opening de Dani Brasserie

Dani García durante la pre apertura de Dani Brasserie

 

La carta es larga y contiene los elementos esenciales de cualquier restaurante de hotel, incluida una tortilla francesa, una hamburguesa, la ensalada César (modificada por García), pasta… Esos platos que siempre apetecen cuando se está fuera de casa. La tortilla (16 €) esponjosa, jugosa y muy sabrosa gracias al queso azul de búfala  y la cebolla caramelizada con que se rellena  trata de ser sofisticada y cosmopolita, como toda la carta.

 

Dani Tortilla

Dani’s Tortilla con queso blue di bufala, cebolla caramelizada y ensalada

 

La hamburguesa Rossini (20 €) es Dani García en estado puro. El cocinero adora la proteína y las salsas. La acumulación de ingredientes, la sobredosis. Le gustan las cosas que chorrean al comerlas, que te llenan la boca de sabor y textura. Eso que los anglosajones llaman food porn (en castellano no hay palabra). La hamburguesa de Dani García es así, excesiva y sensual. Carne de calidad y grasa, mucha grasa que es la que conduce el sabor, la que espolea las neuronas.

 

Hamburguesa de Dani Brasserie

Hamburguesa de Dani Brasserie

Tomate nitro y otros iconos

Pero también han pensado en los que no viajan,  los que no se hospedan en el hotel. En los madrileños y en esos comensales mitómanos  a los que no se quiere defraudar. Dani ha incluido unos cuantos platos-iconos de su carrera profesional. Por ejemplo, el “tomate nitro”  (25 €) que marcó una época cuando lo sirvió por primera vez en Calima (Marbella) y que ha sufrido constantes modificaciones. También las “anchoas 00 con emulsión de trufa” (30€) surgidas en la última etapa ya en el restaurante Dani García de Puente Romano que cerró hace un año.

Algunos de estos platos forman también parte de la carta de su división de eventos: un ejemplo de cómo la alta cocina se puede estandarizar y convertirse en prêt-à-porter como la alta costura. Todo está  bien resuelto. Es metódicamente correcto. Fruto de un engranaje que busca ser perfecto. No en vano Bibo, Lobito de Mar y Leña han servido para afinar los procesos. Ahora en Dani Brasserie debería ser coser y cantar. Controlar la regularidad será la clave del éxito en este local. De momento no lo han conseguido.

 

Tomate nitro con gazpacho verde y quisquillas Dani Brasserie

Tomate nitro con gazpacho verde y quisquillas ©DaniBrasserie

 

Gustar a todos

La carta de Dani Brasserie recoge varios entrantes sugerentes, ostras y caviar (34 €). Tomarlos en la zona del bar con una copa de champán (24€) es una opción para un picoteo informal.  Un ejemplo es el milhojas de anguila ahumada (20€). Nada que ver con aquel otro inspirado en el Berasategui (que a su vez lo tomó prestado de Alex Montiel). En este la base es de hojaldre. Otro el pàté en crôute (16 €) con encurtidos, un clásico de la cocina francesa.

 

Milhojas de anguila ahumada Dani Brasserie

Milhojas de anguila ahumada

 

El apartado de vegetales  “plant based” , con más de media docena de propuestas vegetarianas, es un alarde tratándose de un cocinero que no siente ninguna simpatía por las verduras. El ratatouille (20€)  justifica la visita. Se trata de una versión del clásico francés, hecha en crudo con tomate seco, zanahoria, calabacín y apionabo. La ensalada más sofisticada que jamás me han servido.

Los pappardelle con cangrejo real y crema de oloroso (20 €) son deliciosos a pesar de que la presencia del crustáceo es testimonial. Punto de cocción de la pasta y aderezo impecable. Uno de los pocos guiños andaluces de la carta, junto con los calamares a la andaluza, y algún gazpacho. En el salmonete (28€)  las setas enoki no pasan de ser un adorno vistoso y el kumquat se pierde en la salsa. Un plato que a pesar de la  calidad del pescado no encandila. La oferta se completa con carnes a la parrilla de vacuno (90€)  y de cerdo ibérico (28 €).

 

Ratatouille de tomates secos en Dani Brasserie

Ratatouille de tomates secos

 

Pappardelle con cangrejo real en Dani Brasserie

Pappardelle con cangrejo real

 

Salmonete con setas enoki y kumquat en Dani Brasserie

Salmonete con setas enoki y kumquat

Vinos por copas

Los postres cumplen pero no entusiasman. Es correcto el chocolate en adobo, en el que las especias del adobo apenas se perciben. No acaba de encajar el coulant de avellanas con el helado de limón, el contraste es demasiado fuerte. Ambos dulces son viejos conocidos de Leña (Marbella). La bodega, gestionada por el sumiller Agustín Trapero reúne 400 referencias. Pero lo más interesante es la selección de vinos por copas que incluye jereces y vinos dulces. De la dirección de la sala  de Dani Brasserie se ocupa Manuel Santos e Silva, un profesional de currículo brillante que viene de dirigir el restaurante Alma en Lisboa y tiene experiencia en otros Four Season de Europa.

De momento todo en rodaje, con más reparos de los que cabría esperar.  Habrá que esperar para ver como evoluciona.

 

Chocolate en adobo Dani Brasserie. GastroActitud

Chocolate en adobo

 

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Hola Madrid !! Nace @danibrasserie y es un auténtico placer y un privilegio formar parte de este proyecto junto a @fourseasons en @fsmadrid !! Y Ojo que el tomate 🍅 Nitro ha vuelto, y solo lo puedes probar aquí !! Os espero… Hello Madrid !! @danibrasserie is launched and it’s with great pleasure and privilege to be part of this fantastic (amazing / special) project in partnership with @fourseasons in @fsmadrid !! Watch out, Nitro tomato is 🍅 back, and you can only try it here !!!! See you soon !! . . . #danigarcia #madrid #fourseasons #fourseasonshotel #fourseasonsmadrid #brasserie #chef #cheflife #threemichelinstars #michelinstar #michelinstarchef #yum #tomatonitro #tomatenitro #danibrasserie

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¿Cómo se escribe una crítica gastronómica?

 

Dani García

El chef: Dani García

Profesional intuitivo que ha renovado con elegancia el recetario tradicional andaluz. Su gran dominio de la técnica no resta a su cocina ni una pizca de sentimiento. En 2014 inició una nueva etapa profesional al crear el grupo Dani García

6 Comments

  1. ALEJANDRO PLATERO ALCÓN el 7 octubre, 2020 a las 10:35

    La burguer son 28 euros creo, no 20.

  2. Paco Ortega el 4 octubre, 2020 a las 20:39

    Buenas tardes mi nombre es Paco Ortega , estuve cenando el miércoles noche , reservé una mesa y ya para empezar me querían sentar en barra y el restaurante vacío … nos cambiaron a mesa y todo bien … la carta bueno … el camarero q nos atendió muy amable pero la carta no la conocía … pedimos la ensalada Dani cesar … un espanto , una vergüenza… media lechuga entera y ya … un cordero frío y ya preparado … 30€ dos cuñas de solomillo , con tres ñoquis 29 € y de remate un postre de aprendiz … en una de las mesas cercanas pidieron Cangrejo Real … y el olor estuvo en el ambiente 3 horas … la factura 140€ … soy un asiduo de BiBO y me encanta … en fin espero q mi crítica sirva de algo … en lobito me oso lo mismo y desistí 1,2,3 veces y no volví … que pena esa terraza y sin iluminar …

  3. Francisco el 3 octubre, 2020 a las 23:46

    Y porque no simplemente lo traducimos por “gula “; se que no es lo mismo, pero aquí tenemos más clase 😋

  4. Yoyo el 1 octubre, 2020 a las 16:50

    Yo traduciría food porn por pornografía alimenticia, alimentaria o gastronómica. Si queremos ponernos en plan moderno de pueblo, añadiría gastroporno.

    • Gastroactitud el 1 octubre, 2020 a las 17:36

      Muchas gracias por tus recomendaciones. No buscaba una traducción literal, sino una palabra que tenga la misma carga de significado que tiene la inglesa. Se acercaría gastroporno, pero no sé.

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