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Platos vistosos con regusto casero en uno de los restaurantes más bonitos de Madrid que apuesta por la hostelería como herramienta de inclusión social. Cocina con alma, con conciencia y con memoria.

DIRECCIÓN: Calle Pantoja, 8 Madrid (COMUNIDAD DE MADRID) .ESPAÑA

CONTACTO: 917 37 33 90   


PRECIO MEDIO: De 50 € a 70 €

TIPO DE COCINA: Tradicional española

DÍAS DE CIERRE:Domingo comida, Domingo cena


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CHEF Javier Murguizu

JEFE DE SALA Lidia Giménez


MENÚ EJECUTIVO: 46€

MENÚ DEGUSTACIóN: 66€

TIPO DE DECORACIÓN: Contemporánea



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VALORACIÓN 6.5/10

Ovillo (Madrid) abrió en febrero de 2020 y a los pocos días tuvo que cerrar. Desde el comienzo todo han sido dificultades. El primer proyecto que el cocinero madrileño Javier Muñoz Calero ( ex Grupo Azotea) afronta en solitario ha visto la luz en tiempos de oscuridad.

El club de la lucha

Sin embargo, la adversidad no hace mella en este emprendedor acostumbrado a luchar por todo. Su espíritu inconformista y peleón le llevó  hace años a vincularse con la Fundación Raíces (impulsada por su amiga Lourdes Raizabal) a través del proyecto “Cocina conciencia” . Siempre supo que la hostelería era una herramienta de integración, un “arma de lucha social” en palabras de Gastón Acurio, con la que se podían logran grandes cosas. Ovillo acoge y arropa en el interior de su madeja imaginaria a un grupo de chavales, entre 16 y 25 años, con vidas difíciles que buscan su lugar en el mundo cocinando y atendiendo a los demás, construyéndose una carrera profesional remunerada desde el principio. Una bonita historia que no se queda solo en palabras.

 

 

 

Restaurante Ovillo (Madrid)

Javier Muñoz Calero en la cocina de Ovillo (Madrid)

Un oasis en una nave industrial

Inmenso, luminoso y diferente, Ovillo ocupa una antigua nave industrial de marroquinería (algunos muebles se han reconvertido) en el popular barrio de Prosperidad, a dos pasos del Auditorio Nacional. Es el lugar perfecto para comer en tiempos de Covid: enormes mesas redondas a metros de distancia unas de otras separadas por grandes maceteros; techos altísimos; ventilación exterior, cocina vista, pequeña terraza, reservados… Todas las medidas de seguridad se cumplen con creces. Un espacio cálido y acogedor, de elegancia clásica con un punto íntimo. No se sabe si es más bonito de día o de noche. Un lugar especial para una velada a dos, pero también perfecto para un encuentro familiar.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Uno de los reservados de Ovillo (Madrid)

 

Una carta corta, una cocina libre

La carta dinámica y cortísima tiene una estructura extraña: solo aparecen tapas, platos principales y postres. Es una forma de dar libertad al cocinero, plantea la oferta día a día. Y de sugerir al comensal que confeccione su propio menú si no le convence ninguno de los que aparecen impresos.

La cocina de Muñoz Calero es sencilla, atemporal, con un ligero refinamiento burgués que denota que en su casa siempre se comió bien. Platos caseros a los que da una vuelta de tuerca. Una revisión basada en sus viajes y sus gustos. Destacan algunas aportaciones originales como el pollito tomatero asado en costra de pan que permite al equipo de sala comandado por Lida Giménez lucirse con la preparación delante del cliente. Se sirve con patatas y piparras fritas y una salsa concentrada que acentúa su jugosidad.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Pollito tomatero en costra de pan

 

Restaurante Ovillo (Madrid)

Guarnición del pollito: patatas y piparras fritas

 

Para comenzar propuestas ligeras como la anchoa con el boquerón en vinagre, bocado castizo que funciona muy bien como aperitivo, estimula las papilas gustativas y las prepara para seguir comiendo.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Anchoa y boquerón

También muy tradicionales los pimientos asados con bonito, donde el ácido vuelve a estar presente en forma de caparrones y piparras, aunque el plato adolece de cierto exceso de grasa.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Pimiento rojo y bonito

 

Del huerto y del mar

En pleno otoño no se acaba de entender un espárrago con mahonesa al jugo de lima, aunque sea en conserva, sobre todo porque si se juega con una carta corta mejor que sea de temporada ¿no?  La mahonesa de lima es sutil y delicada, con lo que el plato resulta muy agradable.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Espárrago con mahonesa al jugo de lima

 

La menestra a la yema de huevo, es un plato muy clásico pero bien actualizado en el que cada verdura tiene la cocción justa. Los vegetales van cambiando según la temporada, pero la idea es mantener  siempre el plato en carta. Acosados por la proteína animal, el comensal nada necesitado de chutes de clorofila.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Menestra con yema de huevo

 

La gamba roja se prepara a la sal  y se sirve con su costra dando pie a que el  servicio de sala intervenga una vez más. No sé si es el mejor método de cocción para la gamba, pero no sale perjudicada y el plato es muy vistoso.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Gamba roja a la sal

 

Otro bocado de mar es el chipirón a la plancha con escabeche de su tinta, cocinado en el punto justo para que quede terso sin estar duro.

La gamba roja se prepara a la sal  y se sirve con su costra dando pie a que el  servicio de sala intervenga una vez más. No sé si es el mejor método de cocción para la gamba, pero no sale perjudicada y el plato es muy vistoso. 

Chipirón con escabeche de su tinta

 

La merluza en salsa con guisantes es un plato de la memoria, una evocación clara a la historia gastronómica común. Una de esas recetas caseras que aún perduran en muchas familias.

Restaurante Ovillo (madrid)

Merluza en salsa con guisantes

 

Postres y vino

Los postres incluyen especialidades caseras de corte burgués como la tartaleta de limón, la tarta de manzana, las crepes o la deliciosa tartita de queso con helado de frambuesa, versión francamente buena del postre que arrasa.

De la bodega se ocupa Javier Arroyo, profesional que comenzó su carrera con Dabiz Muñoz en DiverXo. Una selección de vinos elegidos pensando en el tipo de cocina que ejecuta Muñoz Calero, que se venden por copas o botellas.

Restaurante Ovillo (Madrid)

Tarta de queso y helado de frambuesa

 

Restaurante Ovillo (Madrid)

Vista de la terraza interior

 

Aprende cómo se escribe una crítica gastronómica

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