Si eres puntual cuando tienes una mesa reservada, no te abalanzas sobre la comida, tratas con respeto al camarero, no estás todo el tiempo pendiente del móvil… Tal vez seas un comensal modélico.


¿Existe el comensal perfecto? No hace falta ser experto en protocolo, pero está bien observar algunas normas de cortesía cuando compartimos mesa y comida con personas que no son nuestros amigos ni familiares. Este  decálogo del comensal perfecto lo sabrá apreciar y valorar el buen camarero ese que soporta resignado comportamientos intolerables de muchos clientes que están lejos de de este ideal que radiografiamos.

El comensal perfecto…

1.- Es puntual y llega a la hora de la reserva

El retraso es una descortesía para tus acompañantes y también para el establecimiento. Es inadmisible reservar mesa a las 10 y presentarse a las 10.30. Lo que ya es intolerable es reservar y no aparecer, lo que en el argot hostelero se conoce como “no show”. El colmo de la desfachetez es reservar mesa en varios restaurantes a la vez, elegir en el último momento y dejar las mesas colgadas en los otros. Estos comensales tan educados se merecerían que en su tarea profesional les hicieran lo mismo.

 

2.- Espera  su turno para que le sienten en la mesa

No trata de colarse disimuladamente entre los comensales que esperan delante de él, ni corre por el comedor para lanzarse  sobre la mesa que más le gusta. Si quieres una junto a la ventana o en el piso de arriba explícaselo educadamente al jefe de sala o al camarero, o adviértelo a la hora de hacer la reserva. No montes un pollo cada vez que te asignen una mesa que no te gusta, es de mala educación

 

3.-  Ordena la comida cuando la mesa está completa 

Lee la carta atentamente para tener claro lo que quiere pedir -si tiene dudas pide ayuda al equipo de sala- y no hace venir al maitre siete veces para hacer la comanda. Es importante saber qué se va a pedir antes de llamar al maitre, con el comedor lleno tiene otras muchas mesas que atender y no le sobra el tiempo.

 

4.- Ni chista, ni silba, ni grita para llamar al camarero…

Salvo que el camarero sea de esa raza especial que se pasea por la sala con la mirada perdida sin querer ver al comensal; en ese caso vale casi todo (jajaja). Lo correcto es dirigirse al personal con discreción y educadamente. Trata a los demás como quieres que te traten a ti.

 

5.- Es un comensal informado

Procura conocer el tipo de cocina del restaurante al que va y también los productos de la temporada para elegir con acierto. Si no comes pescado evita ir a una marisquería y si eres celiaco ve a un italiano donde sepas que hay pasta sin gluten. Las alergias son algo demasiado serio como para jugar con ellas en el restaurante. Si no te gusta una cosa, dilo, no pasa nada, pero no te hagas pasar por alérgico.

 

6.- No pide lo más caro

Sobre todo si no paga. Cuando te invitan es muy poco elegante pedir el plato o el vino más caros de la carta. Trata de ser discreto. Observa al resto, escucha lo que piden y obra en consecuencia. Si el que invitas eres tú, entonces vía libre, que corra el champán y la langosta, pero no des lecciones a tus invitados

 

7.- No muestra ansiedad por comer

Es muy feo abalanzarse sobre las bandejas para elegir el primero o llevarse la mejor tajada. No comas deprisa, pero tampoco te eternices en cada bocado y que todos tengan que esperar a que termines. Trata de mantener el mismo ritmo del resto de comensales. De esta forma serás respetuoso con con tus compañeros de mesa y estarás facilitando el trabajo al equipo de sala. Con las bebidas es importante ser considerado. No es te bebas tú solo una botella que vais a pagar entre cuatro.

 

8.- No se levanta de la mesa

Sólo en caso de extrema necesidad. Procura ir al baño antes. Evita usar el móvil (ni mensajes, ni fotos, ni llamadas) tus compañeros de mesa son más importantes que las relaciones virtuales. Tampoco salgas a fumar entre plato y plato, además de ser una descortesía rompe el ritmo del servicio y perjudica al personal que te atiende.

 

9.- No toca los alimentos con las manos

Los alimentos que van a comer otros, se entiende. Ni el pan, ni los aperitivos,  ni los peti fours, ni las croquetas… Ni emplea sus cubiertos para servirse  de una fuente común o servir a otros. Cuando se comparte mesa con personas de confianza te puedes saltar esta norma, pero nunca si comes con extraños, en una comida de negocios o de compromiso

 

10.- Mira siempre la cuenta

Al contrario de lo que se cree, comprobar que la cuenta es correcta se considera un gesto educado. Comprueba que todo está correcto y deja la propina que consideres oportuna después de valorar el servicio recibido. Un cinco por ciento se considera suficiente. Si estás satisfecho deja un diez por ciento o lo que te pida el cuerpo. En España el servicio está incluido.

 

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Julia Pérez Lozano

Julia Pérez Lozano

Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en gastronomía. Autora de numerosos libros y guías. Trabaja con lo que más le gusta: las palabras y los alimentos.

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