Agricultores, ganaderos, pescadores, manofactureros, distribuidores… El sector agrolimentario español es la segunda línea de combate en esta extraña guerra que nos asola. Decididos a resistir, no se rinden.


Hace unos días los proveedores de Mercadona lanzaban esta campaña en redes sociales para concienciar de que el sector agroalimentario lucha, resiste y se reinventa por que no puede parar. Desde entonces han sido muchas las iniciativas de toda índole, para animar y para vender. Para sacar la producción adelante, para que no se pierdan puestos de trabajo y para que en los hogares siga habiendo comida.

 

 

Héroes que nos alimentan

Este reportaje de urgencia quiere ser un homenaje a todas las personas del sector agroalimentario que siguen trabajando, arriesgando su salud y la de sus familias para que toda la población pueda seguir comiendo.

Cuando pase la alarma sanitaria, prioritaria en este momento, nos quedará por resolver el caos económico. Turismo y comercio, los grandes afectados de esta debacle económica que ha propiciado el Covid19, aportan al BIP español el 15 y el 12% respectivamente, un 27% total.

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El sector agroalimentario: no pares, sigue, sigue

En el sector de la alimentación el estado de alerta se vive de una forma diferente. Saben que ellos no pueden parar, no pueden quedarse en casa.  Su trabajo es esencial para que los demás sigamos comiendo cada día. Todos buscan soluciones para garantizar el abastecimiento y mantener los puestos de trabajo sin recurrir a las ayudas del Estado, “esas se las dejamos a la hostelería, el turismo y el comercio que las van a necesitar más“.

Hemos hablado con empresas grandes y pequeñas, la mayoría vinculadas al sector de la hostelería. Nos han contado cómo les está afectando el estado de alarma en su día a día y cómo ven el futuro. Todas muestran un fuerte sentimiento de responsabilidad social y la convicción de que esta crisis va a suponer un cambio en los hábitos de consumo: todo será más digital.

 

Primas a la producción  y turnos dobles

Lactalis es una de las grandes compañías del sector lácteo con divisiones centradas en canal horeca (hostelería) y también gran consumo (supermercados). Han tenido que replantear toda su estrategia productiva para hacer frente a la crisis del covid 19.  “La Compañía tiene dos objetivos prioritarios: proteger a los trabajadores y mantener la producción para que no haya desabastecimiento -explica Valerie Cottè responsable de marketing de la división de hostelería.  El negocio de mi división ha caído un 60% tras el cierre de bares y restaurantes.

 

 

Ahora lo importante es que no haya desabastecimiento. Nosotros por nuestra parte tenemos las ocho fábricas de España trabajando a tope bajo medidas de seguridad extremas con protocolos muy estrictos. Se han doblado turnos, el personal está dando el máximo y se les va a recompensar con primas. También hemos lanzado una campaña de comunicación interna con videos y saludos bajo el hastag #graciasheroes para que sientan que estamos con ellos, que les agradecemos muchísimo que estén poniendo su vida en riesgo por ayudar a la sociedad”.

En Galicia las conserveras, otra sección del gran sector agroalimentario,  trabaja sin descanso. Desde Anfaco Ceopesca, la patronal, han enviado un comunicado para agradecer el esfuerzo de empresarios y trabajadoras (el 90% de personal son mujeres) para que en los lineales de los supermercados no falten conservas ni congelados, productos esenciales en el carro de la compra en momentos como el que vivimos cuando se buscan alimentos de larga duración.

 

El campo a tope

“Los agricultores están muy comprometidos” nos dice Cayo Martínez presidente de FENAVAL y gerente de Conservas La Catedral de Navarra. “En Navarra y La Rioja, a pesar de ser comunidades muy afectadas la campaña del espárrago sigue a su ritmo. Eso sí, tomando todas las precauciones y siguiendo los protocolos. Algunas conserveras trabajan los fines de semana porque la demanda tuvo un pico altísimo en las semanas pasadas. Ahora el efecto bunker ha desaparecido, pero hubo un aumento de ventas de congelados y conservas muy significativo. Nos preocupa la falta de material, sobre todo mascarillas -la distancia en las líneas de producción es de 1 metro- y termómetros. Guantes tenemos porque en la industria conservera son obligatorios. La distribución también aguanta, de momento. Nuestros transportistas están cumpliendo con normalidad aunque han tenido que volver al camping gas y la tartera para poder comer en ruta. En fin todos empujando porque esto es un problema común que tenemos que resolver entre todos, cada uno desde su responsabilidad”.

 

A las vacas hay que ordeñarlas

También hay otras estrategias dirigidas a mantener el abastecimiento. “Estamos desviando toda la materia prima que iba a la línea President Profesional, a otras marcas Ram, Puleva, Lauki -explica Cottè. Las vacas no entienden de pandemias, hay que ordeñarlas todos los días y nuestro compromiso con los ganaderos es firme. Seguimos recogiendo la leche a diario.  También hemos comenzado a convertir la nata fresca que ya teníamos producida en mantequilla, su vida útil más larga. Hay un problema añadido y es que nuestros productos para hostelería no llevan los códigos de barras que se exigen para los supermercados, y es complicado reetiquetarlos, pero estamos trabajando en varios frentes”.

Tampoco está siendo fácil para VerínBiocoop, la cooperativa ganadera de Verín con una producción ecológica centrada en razas autóctonas que se distribuye fundamentalmente a hostelería. Su gerente, José Luis Vaz explica “nosotros seguimos atendiendo nuestros animales, el campo no puede parar, pero los pedidos han descendido mucho. La hostelería es uno de nuestros principales clientes, también los colegios y los comedores colectivos y el cierre nos afecta. Pero estamos redirigiendo la oferta hacia el particular que puede hacer pedidos en el teléfono +34 988 412 549. Por suerte los mercados y las tiendas ecológicas comienzan a aumentar ventas en esta segunda semana de confinamiento, al menos aquí en Galicia”. En 2019 VerínBiocoop recibió el premio Compromiso con la Tierra, que entrega cada año GastroActitud.

 

Volver a los orígenes

Guzmán nació en 1939 vendiendo fruta y verdura en el mercado de la Boqueria de Barcelona. Hoy tiene un catálogo de más de 7.000 referencias. Es la primera plataforma española de distribución para Horeca. Otro eslabón más del sector agroalimentario. “Ahora, en un momento duro, volvemos a nuestros orígenes”, explica Jordi Franch, CEO de una empresa que, en 2017, se integró en el grupo internacional Bidfood. “A veces de las dificultades surgen cosas buenas. Hace dos semanas la demanda cayó en picado tras el cierre de los restaurantes, aunque seguimos manteniendo hospitales, residencias… Al mismo tiempo nuestros clientes empezaron a solicitarnos que les lleváramos los pedidos a sus casas en lugar de a los restaurantes. Y comenzamos a hacerlo por una vocación de servicio”. Lo que empezó como un “family and friends” ha cogido tamaño y ya tienen reparto a domicilio en Barcelona y alrededores, Comunidad de Madrid y San Sebastián, con idea de ampliar a Mallorca, Ibiza, Vitoria, Sevilla y Alicante. “Somos especialistas en preparar pedidos y en manejar productos de calidad -explica Franch. Es muy probable que cuando pase la crisis del coronavirus adaptemos nuestros horarios para seguir dando servicio a los hogares: productos de calidad a precios de restauración. Por ahora, lo mejor es sentir el agradecimiento de la gente cuando reciben el pedido en casa. Son conscientes de que hay personas que se están arriesgando por ellos”. Pedidos:  encasa@guzmangastronomia.:

 

Sigamos consumiendo pescado

Mientras, en las  grandes lonjas internacionales se desploma la venta de pescado fresco porque el mercado no es capaz de absorberlo. Hablamos con Roberto Rodríguez Prieto, gerente de Artesans da pesca, empresa gallega dedicada al abastecimiento de pescado para hostelería. “La situación es compleja, sobre todo para las embarcaciones especializadas en tallas grandes (rodaballos salvajes de 6 u 8 kilos) o productos como bogavante, artículos que van mayoritariamente a los restaurantes que ahora están cerrados. Algunas embarcaciones están dejando de faenar. En las lonjas se ha extremado las precauciones tras la intervención de la Guardia Civil en algunas de ellas para evitar las aglomeraciones. Se compra por teléfono o vía telemática. Nosotros, con ayuda de nuestros clientes, estamos derivando mucho pescado a particulares y vamos manteniendo el nivel de negocio. Como otros muchos aquí, queremos ser capaces de mantenernos sin recurrir a ayudas del Estado porque somos conscientes de que otros -la hostelería, por ejemplo- las van a necesitar más. Hay que ser responsables y arrimar el hombro porque de esto tenemos que salir todos juntos”.

 

 

Peix Nostrum, un modelo de lonja sostenible

Idéntica opinión la de Pere Varela gerente de la cofradía de pescadores de Ibiza Peix Nostrum “En Ibiza no tenemos subasta, nuestros precios son fijos todo el año. Gracias a eso ahora también garantizamos un precio justo para los pescadores. Nuestro modelo es sostenible. Los barcos siguen faenando con máximas medidas de seguridad, lo mismo que la lonja. En otras zonas hay problemas, barcos de Villajoyosa o Santa Pola están empezando a amarrar y se plantean hacer una parada biológica. Lo que han cambiado son los compradores, en nuestro caso son Mercadona y Eroski  los que mantienen la demanda. Desde la cofradía hemos hecho una campaña para animar a la gente a ir a los mercados, para sustentar al pequeño comercio que ahora lo necesita. Hay que ser responsables con el tema de los ERTE, no hacerlos a la ligera porque al final eso lo vamos a pagar todos. Hay que priorizar los sectores que de verdad los van a necesitar para poder seguir adelante cuando esto pase, el sector agroalimentario puede resistir, al menos de momento, aunque el pesquero lo tiene muy difícil”.

 

Vender puerta por puerta

Quesos La Cabezuela es una pequeña quesería artesana de la sierra madrileña (los únicos que elaboran queso de cabra) que ha tenido que cambiar por completo su sistema de trabajo pero que está manteniendo las ventas. “Ni la hostelería, ni las exportaciones, ni siquiera nuestra tienda funciona. Nos hemos lanzado al servicio a domicilio y esta crisis nos está sirviendo de banco de pruebas -explica Juan Luis Royuela-. A mi mujer se le ocurrió enviar siete mensajes por whatsapp a siete personas muy distintas, hoy tenemos una comunidad de compradores de queso de 300 personas y hemos acabado con el stock. Seguimos produciendo y vendiendo casi al mismo ritmo, no nos lo creemos. Hay un consumidor que busca buen producto y buen servicio el que sepa adaptarse a eso sufrirá menos y aprenderá para el futuro. Después de esto, nada volverá a ser igual. Van a cambiar los hábitos y hay que estar preparado. Todo será mucho más digital. Hay que aprovechar la tecnología, también en el sector agroalimentario”.

 

 

Webs, Redes Sociales y venta on-line

Los panaderos también siguen trabajando. Las grandes empresas para abastecer a las grandes superficies y los pequeños para no dejar tirada a la clientela. Viena la Baguette es una tahona madrileña especializada en hostelería “la producción se nos ha venido a bajo -explica Paco Fernández tercera generación de panderos- solo siguen funcionando los restaurantes con servicio a domicilio, pero nosotros hemos comenzado a repartir a particulares al menos para mantener el 50% de la producción. Hemos lanzado una campaña en redes sociales (@panesconalma en instagram) y comenzamos a ver los frutos. También nos hemos asociado con Cobardes y Gallinas para repartir nuestro pan con sus huevos”.  La venta on-line y el servicio a domicilio se revelan como una solución para los pequeños productores del sector agroalimentario. En algunos mercados los comerciantes se unen para unificar envíos y cobros. Experiencias que seguro serán muy útiles cuando acabe la crisis. Quesos y Besos es una pequeña quesería de Jaén que también ha empezado a explorar el mundo online: “Nuestras cabras siguen dando leche todos los días, no nos podemos parar. Hemos empezado a vender online porque es la única solución.  Hemos preparado una caja especial con todos nuestros quesos y hacemos una cata virtual para explicarlos. En los pedidos superiores a 40 euros no cobramos los portes. Vemos con esperanza que empiezan a llegarnos peticiones”, explica Silvia.

 

La huerta de Europa  resiste

Para las grandes empresas del sector primario la cosa es un poco más complicada. Primaflor es el gigante español de la quinta gama, con especial presencia en hostelería. “El sector horeca se ha parado en seco, pero no solo en España, también en Europa -explica Cecilio Pelegrin, gerente de la empresa almeriense Primaflor- El 50% de nuestro producto está dedicado a la exportación. Ahora es difícil hacer envíos porque los transportistas se vuelven de vacío y hay que pagarles la vuelta. Cadenas como Lidl o Makro han parado las compras en Europa. No sabemos cuánto podremos aguantar, pero es un deber moral seguir luchando hasta el final y proteger a nuestra gente. Solo espero que cuando todo pase la gente recuerde al campo, nosotros no somos la primera fila, esos son los sanitarios, pero nosotros, el sector primario, afrontamos la guerra desde la trinchera. Mover a los peones ahora es difícil, hemos tenido que duplicar los autobuses para llevarlos a los campos. También los 400 trabajadores del almacén trabajan en condiciones adversas: desinfecciones, distancias… toda precaución es poca. Hemos destinado una partida extraordinaria para los gastos de la crisis. La facturación se nos ha reducido en más del 50% esta segunda semana, pero resistiremos”. El sector agroalimentario se esfuerza por resistir.

 

 

Pagos y cobros: el laberinto financiero 

Al sector del ibérico el covid-19 le ha pillado en un momento crítico “estamos comprando cerdos para la próxima campaña y no hemos terminado de cobrar la Navidad de 2019 -explica Eva Sánchez de Fisan, una pequeña empresa familiar de Guijuelo dedicada a la producción de jamones ibéricos de primera calidad- Nuestro ciclo de liquidez es complicado y ahora más, pero hay que aguantar. La hostelería ha caído a cero y la tienda gourmet también. Guijuelo entero está trabajando, pero no puedo negar que estamos preocupado, no va a ser fácil cobrar las facturas pendientes. La mayoría nos acogeremos a los créditos ICO por lo que pueda pasar. También las empresas de carne fresca, muchas dedicadas a la exportación se están resintiendo. Según avanza el virus por los países, los mercados van disminuyendo los pedidos. Pero hay que ser optimista y mantener el temple”.

En cuanto al futuro lo peor no será para el sector agroalimentario sino para la hostelería, en opinión de Valerie Cotte de Lactalis Food Service “el gran consumo resistirá a pesar de las restricciones de movilidad, pero en hostelería esta crisis va a suponer una criba. Muchos pequeños negocios no podrán superarlo. Los impagos serán muchos y eso también es grave. Estamos estudiando estrategias para colaborar con los clientes y minimizar el impacto, pero no va a ser fácil”. Lo mismo apunta Nicoletta Negrini, gerente de Negrini, primer importador y distribuidor de productos italianos en España y Portugal, filial de la empresa italiana famosa por su mortadela de Bolonia. “Vender no es el problema,  ni lo será cuando el estado de alarma acabe, tenemos producto almacenado. El problema será cobrar. Habrá que generar estrategias de colaboración con los clientes. La hostelería va a pasar por un momento muy delicado y no podemos abandonarlos.

 

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