Envasamos el hueso de jamón junto con la leche en una bolsa de vacío. Infusionaremos la leche con el hueso de jamón durante 12 horas a 60ºC.
Una vez tengamos aromatizada la leche procederemos a realizar nuestra bechamel.
En una cazuela ponemos a calentar el aceite, rehogamos ligeramente el jamón cortado en brunoise, añadimos la harina y trabajamos por espacio de 10-12 minutos, cuanto más la trabajemos, mejor. Añadimos la leche poco a poco, vamos trabajando la masa hasta conseguir incorporar la totalidad de la leche, una vez realizado este paso, ponemos el fuego al mínimo y vamos removiendo con frecuencia, lo que queremos conseguir es concentrar toda la proteína láctica, esto nos llevará unos 30-35 minutos. Cuando la masa esté lista sazonamos, probamos y rectificamos si hiciese falta.
Una vez realizada la bechamel, estiramos en una bandeja, filmamos y reservamos en frío, para poder dar forma a nuestras croquetas.
Damos forma a nuestras croquetas, pasamos por pan rallado, huevo y finalmente pan rallado.
Freímos en abundante aceite de oliva a 180º.
Deben quedar crujientes por fuera y cremosas por dentro.
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Julia Pérez Lozano
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en gastronomía. Autora de numerosos libros y guías. Trabaja con lo que más le gusta: las palabras y los alimentos.