Siempre quedan zanahorias en la nevera y no siempre apetece hacer una crema. Son un alimento muy completo y muy socorrido: en puré, salteadas, incluso en gazpacho (sí, en gazpacho). Pero echábamos de menos algo original, fresco y probamos esta receta que resultó ser desliciosa. Esta tarrina de zanahorias es una forma diferente de aprovecharlas, de crear un plato especial (pero muy sencillo) para una cena o un entrante que sorprenda a tus invitados. Un pastel cremoso, con el dulzor de las zanahorias y el punto crujiente y ahumado del beicon. Es difícil resistirse.
Y de postre, ¿qué tal esta tarta de zanahoria?
Plato tradicional murciano de habas secas con productos del cerdo de raza Chato murciano
Del libro Pasta, pronto. Recetas rápidas y sencillas para cocinar una y otra vez
Ahora que el bonito del Norte está en plena temporada es el momento de hacer…
Una receta perfecta de cochinillo ligeramente especiado y con una piel 100% crujiente acompañado con…