Siempre quedan zanahorias en la nevera y no siempre apetece hacer una crema. Son un alimento muy completo y muy socorrido: en puré, salteadas, incluso en gazpacho (sí, en gazpacho). Pero echábamos de menos algo original, fresco y probamos esta receta que resultó ser desliciosa. Esta tarrina de zanahorias es una forma diferente de aprovecharlas, de crear un plato especial (pero muy sencillo) para una cena o un entrante que sorprenda a tus invitados. Un pastel cremoso, con el dulzor de las zanahorias y el punto crujiente y ahumado del beicon. Es difícil resistirse.
Y de postre, ¿qué tal esta tarta de zanahoria?
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