Triturar las galletas (cookies) en un robot. Mezclar con la mantequilla a temperatura ambiente hasta formar una pasta.
Rellenar cuatro aros de repostería hasta 1/3 de su volumen. Meter en la nevera media hora.
Mientras, remojar las hojas de gelatina en agua, escurrir y disolver en la nata caliente (no debe hervir)
Trabajar el queso con una batidora hasta obtener una crema. Añadir la nata, colada, con la gelatina disuelta, y remover bien.
Verter la crema de queso en los aros de repostería hasta llenarlos.
Dejar en la nevera mínimo 5 horas. Este postre queda mejor si se hace la víspera.
Poner en un cazo la cerveza con el agua, el azúcar y las especias.
Dejar que cueza lentamente para que reduzca y forme una salsa con consistencia. Si al probarla está demasiado amarga, añadir un par de cucharadas de azúcar más.
Colar y reservar.
En el momento de servir, desmoldar los aros sobre los platos, verter la salsa de cerveza negra sobre las tartitas.
Decorar con perlitas de chocolate.
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Julia Pérez Lozano
Licenciada en Ciencias de la Información por la UCM. Especialista en gastronomía. Autora de numerosos libros y guías. Trabaja con lo que más le gusta: las palabras y los alimentos.