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Bueno, bonito y barato. Así es la nueva La Maruca Castellana. El restaurante, que abre desde el desayuno a la cena, incita a repetir visita con frecuencia para disfrutar de su cocina casera y saludable a precios moderados.

DIRECCIÓN: Paseo de la Castellana 212 Madrid (COMUNIDAD DE MADRID) .ESPAÑA

CONTACTO: 913 45 26 65   


PRECIO MEDIO: De 25 € a 35 €

TIPO DE COCINA: Cántabra


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JEFE DE SALA Jesús Selma


TIPO DE DECORACIÓN: Contemporánea



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VALORACIÓN 6.5/7

En medio del hundimiento general de la hostelería, a causa de las restricciones provocadas por el coronavirus, hay empresarios valientes que se atreven a arrancar nuevos negocios… El público responde y el local se llena. Es el caso de La Maruca Castellana (Madrid). Quinto establecimiento de los cántabros Paco Quirós y Carlos Crespo en la capital.

 

Pensado para su clientela

La Maruca (Madrid) es un puzzle de ideas acertadas en el que cada pieza está diseñada para encajar con el resto y producir el efecto deseado, desde el mobiliario a la carta. Es como si Quirós y Crespo leyeran el pensamiento a la clientela y le dieran justo lo que espera. Lograrlo a pequeña escala no es difícil. Cuando hablamos de trescientos comensales diarios, la cosa se complica. El secreto: ideas claras y un modelo de gestión muy bien implementado.

 

Vista de la terraza acristalada

 

La Maruca Castellana (Madrid) ocupa un espacio luminoso y ventilado, con una buena terraza acristalada, muchas plantas y una gran cocina para facilitar el trabajo del equipo: 50 personas entre cocina y sala. Desde el desayuno a la cena, la factoría no para. Un equipo de recepcionistas se encarga de reconfirmar reservas y dar todas las explicaciones necesarias para aclarar el sistema de turnos (dos en comidas y dos en cenas), los horarios y evitar aglomeraciones. Aún así se forman colas en la puerta.

Dentro reina el bullicio, el jaleo. Familias que se saludan embozados en mascarillas; amigos que ríen y charlan a distancia; niños que reclaman atención y gritan… Sí, La Maruca Castellana (Madrid) es uno de esos restaurantes de siempre, de los que nos gustan porque nos sentimos como en casa; un bistró informal, confortable por lo que llega en las bandejas, pero también por ese ambiente festivo y ruidoso en el que los españoles estamos como pez en el agua.  Con el trajín incesante de quien tiene que dar más de 10o comidas por servicio, los camareros esconden la tensión tras la mascarilla y no paran.

 

La Maruca Castellana Madrid (GastroActitud)

Vista de la sala, un espacio alargado al que han sabido sacar partido

 

Bueno, bonito y barato

La Maruca es el restaurante de las 3 B: bueno, bonito y barato.  Un modelo de cocina confortable, saludable y económica en el que predominan los sabores cántabros. Especialidades españolas de siempre, elaboradas con un buen producto, bien ejecutadas y presentadas, pero sin más rebuscamientos. El volumen de productos con el que trabajan (compras centralizadas para 5 establecimientos) es un as en la manga que les permite tener calidad  y negociar los precios: el plato más caro de la carta se tarifa a 19,5 euros.

Tres o cuatro especialidades  de las que ofrecen son imbatibles y por sí solas justifican la visita: la tortilla de patata, la tarta de queso, los buñuelos… Pero también las rabas de Santander, los pimientos de Isla, las anchoas, las alcachofas en temporada, el flan de queso…

Pero ¡Nadie es perfecto! En esta ocasión la cebolla de la tortilla de patata (que no está en carta. 3.5 €) se doró en exceso y un ligero sabor a quemado perjudicaba el resultado final. Sin embargo, la textura jugosa, sin ser babosa y un regusto dulzón a caramelización contrarrestaban el estropicio.

 

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Pincho de tortilla de patata con cebolla

 

La ensaladilla rusa La Maruca (13 €) es otra de las estrellas de la carta. Con bonito en aceite, huevo duro, patata, y zanahoria, decorada con huevas, pimiento rojo y piparra, puede achacársele -en esta ocasión- un exceso de grasa, en parte debido a la mahonesa que se agrega encima de la ensalada previamente trabada, justo antes de servirla y al innecesario chorreón de aceite.

 

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Media ración de ensaladilla rusa

Comerse Cantabria

No pueden faltar las anchoas de Santoña (12€), servidas con rebanadas de pan tostado -finísimas y quebradizas- y mantequilla batida. No son muy grandes (tampoco el precio es para que lo sean) pero son  jugosas (para mi lo más importante en una anchoa) y el sabor es delicioso. La forma en que se sirven denota sensibilidad y refinamiento.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Anchoas de Santoña con mantequilla batida y pan tostado

 

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Anchoas sobre pan con mantequilla

 

Los buñuelos de bacalao (13€) crujientes y cremosos son pura filigrana ¿Es posible garantizar siempre una fritura de esta calidad? Si llegaran a la mesa rezumando aceite la magia se perdería. También las croquetas de carne de cocido (10,50€)  cremosas por dentro, crujientes por fuera y fritas en aceite limpio son un bocado imprescindible.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Buñuelo de brandada de bacalao en tempura

 

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Croquetas de carne de cocido

 

El único reparo que se puede poner a los pimientos asados es que la ración no sea más grande. Se comen sin sentir y en la salsa se moja pan. Rebanadas recién cortadas de una hogaza de la panadería Panic (Madrid) de miga elástica y corteza crujiente, menos ácido que de costumbre ¡por fin!

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Pimientos asados

 

Entre las novedades de la carta el cocido Lebaniego en un solo vuelco (12€) . Plato único, invernal, sabroso y delicado que seguido de un postre puede componer un equilibrado menú de diario. En La Maruca Castellana (Madrid) no hay menús, solo carta. Una carta como las de antes, con sus macarrones para los niños, sus sopas y sus platos de huevos.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Cocido lebaniego en un vuelco

 

A la Merluza de Rula, la original de La Maruca, se une la merluza a la plancha con patatas panadera y refrito (19€) otra llamada de atención a ese paladar común, a esa memoria de sabores que compartimos los españoles: nuestro gusto por el pescado, por el ajo y por la patata.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Merluza a la plancha con refrito y patatas panadera

 

Menos convincente es el lomo de cerdo en adobo, receta original de un carnicero de Cantabria, que siendo resultón no es uno de esos #platosparavolver  que hacen que un restaurante se visite una y otra vez. Nunca desbancará a las albóndigas de ternera con patatas y guisantes.

Para acompañar la elección, la bodega guarda una buena selección de vinos, a precios muy razonables en consonancia con la filosofía de la casa. Llaman la atención algunas referencias extranjeras que merece la pena probar, sobre todo algunos borgoña.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Lomo de cerdo en adobo

Notable en pastelería

Los dulces son una de las fortalezas de La Maruca Castellana (Madrid). Que los postres estén al nivel de la cocina salada o que, incluso, la superen es algo absolutamente inusual en un restaurante. Pues aquí pasa. Las especialidades pasteleras son como para componer un menú solo de postres: la apoteosis de los golosos. Y eso que dejaron de preparar la leche frita porque no podían garantizar la regularidad para tantos comensales. el flan de queso con miel es adictivo, una suerte de panna cotta, con sabor y personalidad propias.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Flan de queso con miel

 

La tarta de limón incorpora una notable cantidad de merengue (más bien de claras montadas a punto de nieve porque no llegan a tener la consistencia del merengue, ni su azúcar), muy fluido, etéreo que contrasta con la untuosa crema de limón (¿tal vez demasiado dulce?) sobre pasta sable.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Tarta de limón

 

La reina de los postres es la tarta de queso. Inspirada en la del restaurante Zuberoa, se deja sin terminar de cocer para que el centro quede líquido y fluya al partirla. No será heterodoxa, y para más de un pastelero es fruto de un error técnico,  pero ¿a quién le importa?  Ha marcado tendencia y es la más copiada de todas.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Tarta de queso

 

Fuera de la cocina, donde la brigada trabaja a destajo dirigida por Jesús Alonso (chef ejecutivo del grupo) para cumplir con las expectativas de una clientela exigente que no siempre es consciente del precio que paga, destaca el gran trabajo del jefe de sala Jesús Selma (jefe de sala ejecutivo del grupo) encargado de arrancar el nuevo local. No solo por su atención a los clientes, sino también por su forma de dirigir al equipo e interrelacionarse con él. Agilidad, amabilidad y siempre una sonrisa… Aunque ahora se esconda detrás de la mascarilla.

La Maruca Castellana (Madrid) GastroActitud

Equipo de sala de La Maruca Castellana

 

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2 Comments

  1. Humberto Melo el 11 noviembre, 2020 a las 23:57

    Aún no conozco La Maruca Castellana, pero he tenido el placer de disfrutar, del refinado ambiente y de su extraordinaria cocina en otros de los restaurantes de Paco Quirós. Platos muy bien presentados con una confección excepcional, terminando con una preciosa pastelería, que nos encanta a los ojos y regala el paladar.
    Todo esto, sin olvidar de llamarla atención para el altísimo profesionalismo de su equipo de empleados. Mis saludos y felicitaciones a Paco Quirós y su equipo, a quien deseo los mayores éxitos.

  2. Javier Marca el 23 octubre, 2020 a las 11:52

    Hola, les escribe Javier Marca, de Panic, para agradecer su comentario y el hecho de haberse dado cuenta de que nuestro pan, por fin y después de siete años, ya no tiene la acidez de antes, que es un defecto impropio de buenos panaderos y de quienes no saben manejar la masa madre, algo muy grave en una panadería que solo usa masa madre. Es que no nos dábamos cuenta. Esto ha cambiado gracias a su gran insistencia que, finalmente, nos ha abierto los ojos. Por fin nos hemos dado cuenta de que estábamos haciendo un pan defectuoso y de que nuestros clientes estaban también equivocados, pero nunca es tarde para aprender de quienes de verdad saben y solo lamento el hecho de que hayamos tardado tanto en escuchar su experta voz.

    Es broma, Manuela. En realidad creo que ya os estáis acostumbrando a la acidez, que era lo lógico y se os estaba haciendo tarde, porque en esta plaza no hemos cambiado ni una coma. Lo malo es que, a partir de ahora, el pan que promocionáis habitualmente os empezará a saber a corcho, ya veréis, pero nunca es tarde para tener un poco de mundo.

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