Cuando la sencillez se convierte en la principal arma de seducción de un cocinero que se divierte con lo que hace, surge una gran cocina.
La gracia de la propuesta y los precios amables son la clave del éxito. Una atrevida mezcla: cocina nikkei (peruana-japonesa) con guiños a los productos y la tradición asturiana.
En estos fogones de O’Grove se está cociendo la nueva cocina gallega. Hábil uso de los productos del entorno y mucha sensibilidad son los ingredientes del cocinero Javier Olleros. ¡Una dirección imprescindible!
Picsa, bajo el sello de Pablo Giudice y Mariano Gargiulo de Sudestada y personalidad propia en Madrid
María Marte es una Cenicienta de chaquetilla y delantal. Su historia, un cuento con final feliz. Cambió el estropajo y el detergente por la espumadera y el sifón. Hoy dirige la cocina de Club Allard, un dos estrellas Michelin.
Si aprecias la carne de calidad en todas sus formas (chuleta, filete, costilla, carpaccio, hamburguesa…) te gustará el meatbar (bar de carnes) del cocinero Dani Lechuga, especialista en cocinar piezas de angus, wagyu o charolaise. Así fue nuestra visita.
Un nuevo concepto de bocadillo y de bocadillería. La butifarra se convierte en un contenedor de sabores: setas, calçot, pollo asado, queso azul… Preparadas a la brasa y en un pan delicioso, son irresistibles.
Cocina de proximidad, comprometida y sincera. Un ejemplo de constancia y coherencia culinaria en la Sierra de Guadarrama.
Toño Pérez y José Polo pusieron a Cáceres, su ciudad, en el mapa gastronómico europeo. Atrio, encantador restaurante-hotel, alberga uno de los mejores restaurantes del país. Alta cocina de corte clásico que se inspira en el recetario regional y apuesta por el uso de los productos del entorno.
En medio del bosque, a pocos metros de la frontera con Francia, el restaurante del joven cocinero Kobe Desramaults raya, como su cocina, en el misticismo culinario. Una experiencia para paladares sin perjuicios, bien entrenados









