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Un espacio confortable y divertido donde la comida no es una excusa, sino una razón más para disfrutar y pasarlo bien.

DIRECCIÓN: Génova, 27 Madrid (COMUNIDAD DE MADRID) .ESPAÑA

CONTACTO: 911 08 88 81   


PRECIO MEDIO: De 35 € a 50 €

TIPO DE COCINA: Tradicional española


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CHEF Daniel Lombaz


TIPO DE DECORACIÓN: Contemporánea



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VALORACIÓN 6.5/10

A primera vista todo es normal, pero bien mirado, nada en la Fonda Lironda (Madrid) tiene lógica. Y ese es el encanto de este nuevo restaurante de los aledaños de la plaza de Colón.

Parte central de la sala de La Fonda Lironda

Una decoración retromoderna que evoca locales cincuenteros de Londres o Nueva York, todo lujo y glamour y una carta de “fonda” en la que los platos ¡por suerte! no necesitan traducción. No faltan las croquetas, la ensaladilla rusa o la tortilla de patata, que pueden ilustrarse con otros ingredientes más lujosos y ¡toma contraste! acompañarse con cócteles firmados por ese genio de las combinaciones que es Carlos Moreno. Atendiendo las mesas un personal joven y dinámico, que aún está en rodaje. Y para completar el cuadro, un DJ que que anima el cotarro a partir de las cuatro de la tarde, a medida que la semana avanza.

Versiones del Gimlet y del Bloody Mary

 

Esto no es lo que parece

Es evidente que el nuevo negocio del grupo Carbón Negro (Umo, Carbón Negro, El Castizo de Velázquez) se basa en la paradoja. En parecer lo que no es y ser algo que nadie espera. En realidad, el juego comienza con el nombre: la Fonda Lironda es la Monda Lironda, un sitio en el que hay que pasárselo bien y pero en el que, contra pronóstico, se come correctamente.   La Fonda Lironda es otro ejemplo de que Carbón Negro, división autónoma de Larrumba, crece con propuestas gastronómicas bien planteadas y modelos de negocio claros gracias al trabajo de dos buenos profesionales Hugo Muñoz y Sergio Palomares, chefs ejecutivos. El personal de sala es el talón de Aquiles, como en tantos otros locales.

 

Del desayuno a la cena

En horario ininterrumpido en esta fonda que es la monda -sigamos con el juego de palabras- sirven desayunos, tapas, aperitivos, comidas, copas, cenas… Y seguro que cuando la Covid pase, que pasará, el horario se alargará hasta bien entrada la madrugada, porque ese es su espíritu: comer, beber y divertirse. Para hacerse una idea de la propuesta solo hay que echar un vistazo a la carta que está en la web, sencilla, fácil, intuitiva… Justo lo que se necesita saber a la hora de elegir un sitio, o no.

Durante la mañana (desayuno y aperitivo) está disponible el pincho de tortilla (4,50), más que correcta, jugosa y siempre a punto (hemos ido por sorpresa), aunque para más de uno sea demasiado líquida. También una selección de molletes que cumplen con creces y varios sándwiches además de propuestas dulces.

Pincho de tortilla

Al medio día entran en acción las croquetas de jamón (9 €), de textura excelente, casi líquidas y crujientes a un tiempo. Las sirven por raciones y medias raciones, igual que otros muchos platos de la carta, lo que facilita a la hora de pedir si se come solo o en pareja.

Croquetas de jamón

La ostra con aliño cítrico  (5€) es ideal para tomar en la barra con un bloody Mary, un jerez o una cerveza.

Ostra con aliño cítrico

De  ensaladilla rusa hay varias versiones: la clásica (12,50 €) con la mahonesa justa y abundante huevo cocido, patata bonito y poco más; la que es un homenaje a la de Juanjo López (La tasquita de Enfrente), que lleva extra de tartar de atún (extra 5 €)). Y la que riza el rizo, con caviar añadido (extra 15€). Tanta proteína junta resultan excesiva: o lo uno, o lo otro. O tal vez nada porque la ensaladilla clásica, sin más, está bastante buena. No me gusta esta moda de poner cucharadas de caviar sobre todo. El caviar es un ingrediente que se está prostituyendo con celeridad y es una pena. Cuando es bueno no hay nada como comerlo solo. Y si es malo, entonces mejor no comerlo.

Ensaladilla como le gusta a Juanjo de La tasquita

 

Luces y sombras

Las estrellas de la cocina son un horno de carbón y dos parrillas, una para carnes y otra para pescados. Sobre las brasas se cocinan también verduras que después se aliñan con salsas y aderezos. Sin embargo, a la menestra (15€),  a pesar del buen punto de las verduras, le falta gracia.

 

Menestra de verduras

 

No se puede decir lo mismo de los huevos pochados sobre crema de puerros con cecina de picaña (8,50 €) uno de los mejores platos de la carta, que gana con el extra de la trufa negra (Tuber Melanosporum) recién laminada. Huevos y arroces conforman atractivos apartados de la carta.

 

Crema de puerro asado con huevo pochado, cecina de picaña y trufa negra

 

Otro de los hitos de La Fonda Lironda (Madrid) son los carabineros con huevos fritos y hongos, plato suculento que se come solo. Los huevos están muy bien fritos y el carabinero tratado con acierto, jugoso y terso. También las patatas cumplen. Los hongos boletos son los que quedan un poco fuera de juego, desplazados y sin justificación aparente.

 

Huevos fritos con carabineros y hongos

 

Con la fideuà con gambas verduras y calamares crujientes (18 €), llega una de las decepciones. El exceso de grasa del guiso se ve aumentado por la mahonesa de kimchi. Aunque el sabor es delicioso y el punto del fideo está logrado, el conjunto se hace pesado, también en parte por la fritura de los calamares que no ayuda a aligerar. Tampoco el rapito a la brasa (28 €) logra el aprobado. Ni la presentación, poco atractiva aunque trate de emular la de las antiguas fondas,  ni la textura del pescado, ni su sabor, son los esperados.

 

Fideuá a la sartén con verduras, gambas y calamares crujientes

 

Rapito a la parrilla con bilbaína emulsionada

 

El punto final lo pone un sabroso el solomillo frito con ajos y guindilla (25 €), recuerdo del que se sirve en barra del Gambrinus de Lisboa. Plato sencillo en el que la carne deja un buen gusto en la boca gracias al gustoso refrito que la acompaña. Las patatas cortadas y fritas en casa son reconfortantes. Son estos platos de fondo los que hacen subir el ticket medio que de otro modo se mantiene moderado.

 

Solomillo con refrito de ajos y guindilla

 

Postres caseros y vinos por copas

Los postres sencillos como el resto de la propuesta son demasiado evidentes, perfectos para los golosos empedernidos.  A la ya famosa tarta de queso (6.50 €)  del grupo -entre las mejores de Madrid- se suma una torrija de cruasán con helado (7,50 €),  una tarta de praliné de chocolate y un flan. Sustituir el dulce por un combinado a base de café como el Expreso Guatemala  es una buenísima idea.

 

Torrija de cruasán con helado

 

Expreso de Guatemala

 

En la carta de vinos hay una buena selección de vinos por copas a precios muy razonables: tranquilos, espumosos, generosos y dulces. También es interesante la selección de botellas que abarca marcas nacionales y extranjeras de diferentes zonas productoras. Hay referencias conocidas, para los que no quieren arriesgar y otras singulares para los que se atreven con las aventuras.

 

Master on line de Crítica Gastronómica

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